
Martes 5 de julio de 2005
Los pechos grandes han sido transformados por la publicidad en verdaderos emblemas y símbolos sexuales. Pero lejos de esta idea generada por el marketing, su tamaño no tiene injerencia alguna sobre su sensibilidad al estímulo sexual.
Las posibilidades eróticas de los senos dependen de cada mujer y el desarrollo de su sexualidad, pues sin importar el número del sostén, cada mama tiene terminaciones nerviosas que las convierten en una zona erógena privilegiada a la espera de su exploración.
Como símbolo sexual muy visible, con el ojo siempre puesto en el escote, recibiendo atención en las portadas de las revistas, en la promoción de ropa (del tipo que sea), con las modelos y con la amplia difusión de implantes de mamas en cuanto programa se transmite, muchas mujeres pueden traducir este estímulo en ansiedad sobre su cuerpo y sentirse inconformes o acomplejadas por el tamaño y forma de sus senos, afectando, ahora sí, la auto percepción sobre sus posibilidades sexuales.
La auto percepción es emocionalmente relevante para las mujeres, más que la visión de los hombres. Es la más común de las razones para que una mujer se sienta insegura. Usan sostenes con rellenos, que los levantan o acomodan, pero a la hora del sexo esas pantallas de nada le sirven y pueden hasta inhibir su estimulación y la exhibición a su compañero. Grandes o pequeños, redondos, anchos o puntudos, la estimulación sexual es imprescindible.
¿Más grandes, más sexuales?
En su dimensión de símbolos eróticos, aparentemente los pechos voluptuosos se ven con mayor capacidad sexual o de goce, algo así como el sexo atrae el sexo.
Pero pese a estas expectativas, los pechos grandes probablemente no son más sensibles al estímulo sexual, y una mujer con los pechos pequeños puede encontrarlos muy sensibles al tacto.
Desgraciadamente, puede suceder que mujeres con pechos pequeños no sientan la preocupación debida de parte de su pareja debido a esta falsa creencia, y en cambio, mujeres con los pechos grandes pueden encontrar que reciben demasiada atención y descuidan otras partes del cuerpo igual de importantes. Una pareja debe evitar juzgar la sensibilidad de sus pechos en función de su tamaño.
Es cierto, las mayoría de las mujeres de las revistas pornos son de pechos grandes, erectos y redondos. Pero eso no es parámetro de lo que a los "hombres" les gusta. Los hombres que prefieren este tipo de revistas no son la mayoría, sólo significa que, aquellos que desean comprar una revista para hombres, prefieren más los pechos grandes que los pechos pequeños o, simplemente, no se preocupan del tamaño de los pechos de la modelo.
Pechos y publicidad
¿Si los pechos grandes no son gran cosa, entonces por qué reciben tanta atención? Principalmente es una profecía autocumplida. La sociedad, específicamente los medios masivos de comunicación, dicen que son mejores, y entonces lo son.
Nosotros nos programamos para notar y admirar los pechos grandes. Mientras que notamos pechos de todos los tamaños, respondemos a ellos de manera diferente. Se espera que nosotros respondamos a los pechos grandes, y a menudo se hace muy abiertamente. Actrices y modelos con los pechos grandes reciben mucha atención, y sus pechos reciben la misma atención, porque se espera.
Igualmente mujeres famosas con los pechos pequeños reciben la misma cantidad de atención, pero de una manera diferente, normalmente sus pechos no son mencionados o enfatizados. En conjunto, los pechos de estas mujeres son omitidos simplemente porque son pequeños. En la actualidad, el número de actrices populares y modelos con los pechos pequeños es mucho mayor que el de aquellas con los pechos grandes, simplemente hemos sido condicionados a no notarlo.
Es más, en algunos casos aquellas de quienes esperamos que tengan los pechos grandes realmente no los tienen. Esto es especialmente cierto en súper modelos como Cindy Crawford y Kathy Ireland. Ellas son súper modelos así que esperamos que tengan pechos de súper tamaño, cuando en realidad tienen pechos de tamaño promedio.
A menudo, sostenes que los levantan, cintas, o manos y brazos puestos estratégicamente engañan, ajustando la realidad a nuestras expectativas.