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Viernes 8 de julio de 2005
Cuando Alfonso Carbone abandonó Warner Chile, lo hizo con un sabor amargo. Al momento del adiós, dijo que dejaba su trabajo "porque ya no lo disfrutaba".
Luego de oficializarse hace algunas semanas la fusión de los sellos independientes La Oreja y Bizarro Records, Carbone vuelve a protagonizar una nueva aventura: aportar con su experiencia para la consolidación definitiva de la nueva apuesta.
"Ahora sí disfruto haciendo lo que más me gusta. Me levanto en las mañanas y sé que no debo lidiar contra cosas imposibles. Para mí es un placer venir a trabajar. Es un placer pensar, hoy me voy a ir a escuchar los demos del nuevo material de Makiza o mañana me voy al ensayo de Los Bunkers para ver cómo va la cosa. Eso es lo que yo hice toda mi vida", confiesa este uruguayo, el mismo que por diez años fue el responsable de administrar un catálogo nacional con éxitos comprobados y que hoy, lamentablemente, se cae a pedazos en manos de empresas multinacionales.
El 18 de mayo pasado fue el turno para los artistas nacionales de Warner. Anteriormente los efectos de la crisis se evidenciaron con la alianza de Sony-BMG y Universal en menor medida.
Todos, sin embargo, respondieron en su momento a un fenómeno que nadie puede desconocer: la piratería. Según los estudios de la Federación Internacional de Productores Fonográficos en Chile (IFPI por sus siglas en inglés), señalaban hace un año que el total de música copiada en el país correspondía a un 49,3 por ciento y que anualmente se debajan de percibir cerca de 40 millones de dólares. Pero hay más. Cada músico nacional que es perjudicado perdía cerca de 4 millones de dólares en 365 días. Y lo que es peor, los artistas más pirateados eran Christell y María José Quintanilla.
Considerando el oscuro panorama surgen, como una forma de mitigar el avance indiscriminado de las mafias dedicadas al negocio ilegal, una serie de sellos independientes que buscan ser una alternativa para aquellos solistas o bandas locales que no encajan en el modelo de artista que buscan las multinacionales.
Encabezando el mercado independiente, por experiencia, ideas, solidez del proyecto y conocimiento del medio, aparece La Oreja-Bizarro Records. Amparados en la alianza con su homónimo en Uruguay, Pop Art y Barca en Argentina y con filiales en México y Estados Unidos, el sello entró en una interesante fase de reestructuración, que no apunta precisamente a convertirse en una empresa grande. "Nosotros no queremos ser una compañía grande. Queremos ser una gran compañía, que es muy distinto. Grande implica un tipo de grandeza que obliga a tener una infraestructura gigantesta. Yo creo que eso no se justifica. Sí se justifica hacer una gran compañía y esa gran compañía se hace grande al tener grandes artistas", explica Carbone.
En lo inmediato, la nueva política de la compañía independiente fue fichar a Los Miserables, Alvaro Henríquez, Los Bunkers, Ángel Parra Trío e Illapu (el acuerdo rige para la edición de su DVD, celebrando los 33 años de trayectoria). Además, completan el catálogo Makiza, Bitman y Roban, Casino, Fernando Ubiergo, Saiko y Sinergia, aunque no descartan seguir sumando más artistas.
Mueren las industrias
Las últimas reestructuraciones que afectaron a las principales multinacionales con presencia en Chile, responden a un factor común para todas: malas administraciones y la piratería como negocio ilegal.
Alfonso Carbone fue víctima en su momento de ambas variables negativas. Su visión actual de la industria no es auspiciosa, pero aclara que son ciclos que se cumplen y que en el futuro el panorama debería normalizarse.
Por lo mismo, afirmar hoy que la industria discográfica goza de buena salud sería incurrir en un grave error. Según Carbone, "hablar de la industria es hablar de la piratería. Es imposible trabajar acá. No hay respaldo desde el punto de vista de quien le corresponda ver el tema a nivel de gobierno. No hay ningún tipo de respaldo como para que uno venga a Chile, invierta y su inversión sea respetada. Una compañía multinacional, como no se va a achicar en las operaciones si las ventas son cada día menores y ven que el apoyo que hay es cero. Y nosotros, que ahora vemos la realidad desde la perspectiva independiente, tenemos una opinión similar. En eso no hay ninguna diferencia".
El presente de la industria del disco nos indica que estamos frente a un mercado deprimido y acorralado por las mafias que lucran con el negocio ilegal. Y aquí es donde la capacidad de asombro de Alfonso Carbone se manifiesta. "Me asombra la pasividad con que se ve morir esto, porque todo indica que vamos en baja, y nadie hace nada. El tema cultural en general no reviste importancia para las autoridades que deberían preocuparse. Por más que el gobierno tenga buenas intenciones, con todo el tema del Fondart y distintos apoyos, no entiendo por qué la mitad de ese dinero no se invierte en cortar el problema. La industria está muerta. ¡Dejémonos de joder con el discurso de la desocupación y de que el tipo que no está vendiendo en la calle estaría robando, si al final lo que hace es un robo", vocifera!
Factor humano
Una ley de vida perfectamente aplicable al diario vivir de un sello independiente como La Oreja-Bizarro Records es preocuparse por el artista, su música y luego poner atención a las finanzas. Es decir, el modelo inverso a cualquier multinacional hoy, donde priman las ventas por sobre el factor humano. La filosofía que mueve esta naciente sociedad discográfica es "partir por el disco, partir por el artista y después sentarse a conversar sobre platas", comenta Carbone.
Un caso que grafica mejor dicha situación es la llegada de Los Bunkers al sello. Cuenta el ex director general de Warner Chile que a la banda la firmaron hace un mes y recién a mitad de semana conversaron sobre temas económicos. "Al comienzo, no nos importó ver los números de los chicos. El objetivo primario es hacer un buen disco. Los números vienen solos después que el producto está a la venta. Me podrán decir que estoy loco. Es así de simple. Dame un éxito primero y después te hago los números. Quiero saber cómo uno puede hacer los números sin tener un disco. Esa es la parte que a mi no me cierra. No soy financiero. Te reitero, los números vienen cuando hay éxitos, cuando hay buenos discos. No necesariamente en términos de venta, sino entendido también desde el punto de vista artístico".
"Humanizar la música", un predicamento que Alfonso Carbone aplicó con éxito en Warner Chile por diez años y hoy espera repetir como independiente en La Oreja-Bizarro Records.