El periódico The Guardian informa en línea a través de su Newsblog recogiendo testimonios de afectados y testigos de los atentados del jueves en Londres. Lo mismo realiza la BBC, que cuenta con un blog escrito en directo por todos los reporteros destacados en los lugares de la noticia, y en su página de participación recoge comentarios de los ciudadanos. The Times, por su parte, pide a los londinenses que envíen relatos y fotos de la tragedia.
“Primero el 11-S, luego el 11-M, ahora el 7-J. Los medios británicos se vuelcan a la información y aprovechan de poner al alcance de los ciudadanos lo mejor que el Periodismo 3.0 -o participativo- puede hacer. El 11-S fue espontáneo y el 11-M provocó un vuelco en la opinión pública. El 7-J está siendo organizado desde los grandes medios”, se lee en el weblog de “Periodistas 21”.
“Periodistas 21” es concluyente. “Los medios británicos ya han adoptado el Periodismo 3.0 como la mejor forma de informar y conseguir la empatía con los ciudadanos en los grandes acontecimientos”.
Los blogs la llevan
“Las catástrofes siempre han sido momentos clave para los cibermedios y han servido de espaldarazo para su consolidación”, expuso el doctor en Periodismo de la Universidad de Navarra, Ramón Salaverría, ante el XIX Congreso Internacional de Comunicación “La comunicación en situaciones de crisis: del 11-S al 14-M”, aludiendo con esta última fecha, al día en que España eligió un nuevo gobierno, apenas tres jornadas después de los atentados de los trenes Atocha.
Desde el 11-S al 7-J ha quedado en evidencia la importancia informativa que los weblogs han ido adquiriendo como fuentes alternativas, o bien, críticas a los medios tradicionales. En cada weblog, una comunidad de bloggers usualmente opera como celoso guardián de la información no tergiversada.
Y así ocurrió en Londres. Mientras los medios tradicionales dosificaban la noticia y desprendían de sangre las imágenes, en internet la información circulaba de primera mano.
“Fueron diez segundos, vi el autobús y en diez segundos explotó”, describía el dantesco panorama una vendedora de pasajes para un bus turístico, quien fue testigo directo del estallido que reventó el autobús número 30.
Una madrileña que trabaja para una revista en Londres recuerda en su bitácora los insistentes llamados de la BBC para tranquilizar a la población, pero –critica- “no ofrecen muchos datos y piden a la gente que se quede en sus casas”.
Una doctora aportaba el dato más reiterado en los weblogs durante el curso de la mañana: “No ofrecen informaciones precisas, pero todos estamos empezando a pensar que ha muerto mucha gente”.
"Cada medio minuto pasaban miles de ambulancias, coches de bomberos, policía. Los teléfonos no paraban de sonar con mensajes que preguntaban si estaban bien. Era imposible contactar con alguien, las líneas saturadas no dejaban de comunicar”, relató otro londinense.
Para la doctora, el corte de las líneas telefónicas estaba sacando de quicio a la gente. “No se puede utilizar el móvil de ninguna compañía. Nadie se puede comunicar, esto es un caos”, contaba.
Con líneas telefónicas saturadas, Internet cobró más valor. "Estoy bien, es sólo para decir que a pesar de las horribles noticias he sido muy afortunada hoy", decía en un correo electrónico Alicia, una amiga española que vive cerca de Liverpool Station y que justo esa mañana decidió ir a trabajar en bicicleta.
“Normalmente paso a eso de las 08:51 cerca de Liverpool St. Station, bajo la cual ha ocurrido la primera de las explosiones. Pero salí más tarde y cuando pasé por ahí se oían sirenas de policía y bomberos. El ambiente era muy tranquilo, con curiosos, pero sin el pánico generalizado que producen este tipo de actos. Nunca pensé que hubiera pasado nada grave. No había nada que hiciera imaginarlo”, escribió una mujer en su blog.
“Aún así, cuando llegué al trabajo, me acordé y miré la prensa que hablaba de "una pequeña explosión entre Liverpool St. Station y Aldgate, debido a una falla eléctrico, con varios heridos leves, agregó".
Mientras, otro español que estudia inglés en la capital de Inglaterra reiteraba la crítica. “Los canales de televisión ofrecen muy pocas imágenes y datos de la catástrofe y las intercalan con imágenes del atentado en Madrid”, cuenta.
Factor 11-M
Justamente en España la masacre de Atocha marcó no sólo la irrupción de los weblogs, sino también de otras formas de comunicación instantánea a los que la gente echó mano para convocar a protestas y exigir información veraz a las autoridades: los mensajes de texto con el recordado “pásalo” en la previa de las elecciones generales del 14-M, jornada que sentenció la salida del poder del derechista José María Aznar.
Un ciudadano del ciberespacio comentó en su weblog lo que significaron esos tres intensos días de marzo: “Durante todos estos días, Internet fue el principal foco de información y movilización. La sociedad ha encontrado su arma de información masiva donde todas las opiniones parciales y subjetivas crean una verdad imparcial y objetiva. Desde el 11-M, Internet va a tener que ser reconocida como el medio más fiable de información”.
En esa época, hubo blogs que multiplicaron por cinco sus visitas dado el nivel de datos entregados desde que las bombas estallaron en los trenes, hasta la victoria en las urnas de José Luis Rodríguez Zapatero. “Mi weblog ha sido durante los últimos días un medio de comunicación”, escribía un español en su bitácora el 15 de marzo de 2004.
Los blogs, claro, reflejaron la rabia, pero dos días después del 11-M ya eran centros de debate por la cuestionada información oficial. “Que no nos engañen. Pedir explicaciones al gobierno por ocultar información pertinente a un atentado con miles de víctimas no es un gesto ilegal o antidemocrático”, escribió una cibernauta en su bitácora, defendiendo la protesta alentada en los weblogs que se iba a producir frente a la sede del entonces gobernante Partido Popular, acto que por ley estaba –y está- prohibido 24 horas antes de un acto electoral.