
Domingo 10 de julio de 2005
Pablo Basadre
Cuando el empresario Rodrigo Danús Laucirica conoció a Cecilia Bolocco a fines de los '90, olfateó de inmediato un negocio y se convirtió en su asesor comercial. En pocos meses su nombre saltó desde las páginas de diarios financieros a las de farándula y se hizo conocido por concretar los más altos contratos que firmó la ex Miss Universo en su carrera.
Junto a Bolocco, aprendió a manejar los engranajes de la industria y creó la productora Broadeyes, que dio vida a su programa fetiche "Sálvese Quien Pueda" (SQP) de Chilevisión.
Sus primeros pasos fueron como asesor del ex ministro de Hacienda Hernán Büchi en los tiempos en que era un entusiasta defensor de la dictadura y lideraba en la Universidad de Chile un movimiento ultraderechista.
Al llegar la democracia, después de trabajar en Endesa, rápidamente se transformó en un exitoso empresario y se rodeó de buenos contactos.
Danús en el terreno de las finanzas es reconocido por su gran capacidad negociadora y audacia a la hora de invertir. Sin embargo, sus dotes de buen empresario no le han otorgado popularidad entre los colaboradores de su productora, que lo acusan de "tacaño" y "prepotente".
Pero a Danús eso no le importa y quienes lo conocen de cerca piensan que su pasado derechista tampoco. Él, mejor que nadie, sabe que en la televisión y en los negocios, tal como lo indica el nombre de su programa estrella, se salva quien puede.
INVERSIONES G 51 S.A.
El movimiento ultraderechista G-51 fue fundado por estudiantes de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile en 1984. Su nombre proviene del resultado que arrojó la frustrada candidatura de Rodrigo Danús -con 51 votos a favor- en las elecciones de la FECH, ese año.
En esos tiempos, las escuelas de periodismo y filosofía fueron trasladadas desde el Pedagógico al Campus Andrés Bello, porque las autoridades pensaban que la antigua sede era subversiva. La decisión de unir las facultades motivó una serie de conflictos, donde el G-51 fue siempre un protagonista en las batallas campales que se vivieron entre gremialistas y opositores a la dictadura.
La Escuela de Ingeniería quedó dividida en dos: la mitad era de derecha y la otra de izquierda. Y en ese escenario, el G-51 se encargaba de estropear cualquier manifestación en contra del régimen para marcar el territorio y defender a la Universidad de Chile del "demo-marxismo".
El empresario Rodrigo Danús era uno de sus líderes y sus recuerdos de aquel grupo están vigentes. De hecho, una de sus empresas lleva por nombre Inversiones G 51 S.A., con la que participa en diversas sociedades.
Dirigentes de la época, que prefieren mantener en reserva su nombre, cuentan que recibían cartas con amenazas de parte del G-51 y que muchas veces les rayaron los muros de sus casas. También recuerdan que eran antisemitas y que la sigla que identificaba al grupo, en ocasiones, era dibujada con puntas de flecha en sus extremos, simulando una svástica. Sin embargo, algunos ex compañeros de Danús en la universidad aseguran que eso era parte del mito que se tejió en la época. "Para nada, porque en el G-51 había judíos que participaban activamente. Rodrigo es una persona agradable y radicalmente distinta al joven violento y prepotente de su época universitaria", explica brevemente un ex compañero de generación.
Lo cierto es que el movimiento causaba temor entre los alumnos de periodismo y filosofía, sobre todo cuando realizaban protestas y veían cómo entraban al patio de la escuela vestidos con ropas de marca y con bolsos deportivos en los que transportaban linchacos, laques y cadenas, para liberar a la universidad de los "perros marxistas".
El G-51 no era sofisticado, era una expresión violenta del gremialismo, sin ideas políticas. Un ex dirigente DC lo explica: "Se formó como un movimiento activo pro Pinochet, un grupo de choque que frenaba las protestas de la izquierda de ese tiempo. Tal vez un poco burdo, a golpes, gritos y peleas".
Una periodista que fue dirigente universitaria en la época y que lidió con este movimiento, a modo anónimo, cuenta que en una oportunidad se reunió con sus compañeras y decidió enfrentar al grupo. "Al principio no se atrevieron a hacer nada, porque además eran machistas, pero cuando llegaron nuestros compañeros, se pusieron violentos y les propinaron fuertes golpes con linchacos", relata.
Las mujeres se defendieron con alfileres, como era su costumbre, y pincharon a sus contrincantes en brazos y piernas. La gresca terminó con algunos heridos. "Al otro día los dirigentes de Ingeniería Comercial nos reclamaron, pero se quedaron callados cuando les mostramos evidencias de que Danús y su grupo habían agredido a nuestros compañeros", comenta.
Hoy el empresario dice que eran un grupo de jóvenes que querían estudiar y no aceptaban las protestas. En el G-51, su participación, explica, fue circunstancial: "No soy apegado a la política, soy más bien liberal. Ese año postulé siguiendo el consejo de un amigo de Pablo Rodríguez (abogado vinculado a Patria y Libertad). Jamás usamos un linchaco o algo semejante. Éramos un grupo bueno para los combos, nada más", explica Danús a LND.
DE BÜCHI A LA BOLOCCO
Al terminar la carrera de ingeniería, a Danús lo llamaron a trabajar en la Oficina de Planificación Nacional (Odeplan). En ese lugar conoció al director del Instituto Libertad y Desarrollo Cristián Larroulet y al ex ministro de Hacienda Hernán Büchi.
De familia militar -es sobrino del ex ministro de Economía de Pinochet, general (R) Luis Danús- fue asesor de Büchi, hasta que lo nombraron seremi de Hacienda en la V Región.
Posteriormente, el propio Büchi lo envió a estudiar, por cuenta del régimen, un MBA a la Universidad de Navarra, en España, que concluyó con estudios de perfeccionamiento en la Manchester Business School de Inglaterra.
Cuando regresó de su beca, los tiempos en Chile estaban cambiando y Danús también. De ultraderechista pasó a ser profesor de la Universidad de Chile y ya en democracia, en 1991, su amigo Jorge Lesser lo llamó para ocupar el cargo de subgerente de finanzas de Endesa Chile.
En la empresa liderada por el "zar de la electricidad", José Yuraszeck, trabajó durante nueve años y terminó como gerente de desarrollo internacional. En ese periodo, participó en la privatización de grandes compañías eléctricas a lo largo de todo Latinoamérica y estuvo a cargo de seis empresas del continente.
Tras la salida de los ejecutivos clave del holding Enersis, controladora de la generadora eléctrica, Danús renunció. Endesa España había decidido dejar de invertir en la región y el empresario pensaba que era hora de independizarse.
Danús se asoció con su amigo Paul Fontaine y en 1999 formó la "boutique" financiera: South World Business (SWB). En esta consultora se dedica a negocios del rubro eléctrico y a la evaluación y compra de empresas. "Durante un tiempo analizamos las privatizaciones en Latinoamérica, hasta que un día Rodrigo me ofreció crear una sociedad para dedicarnos a las asesorías", comenta a LND Paul Fontaine.
Danús y Fontaine son muy amigos, compartieron trabajo en Endesa y salen a comer seguido. Se compran propiedades juntos -en La Parva- y planean negocios todo el tiempo. Hace poco realizaron las evaluaciones del Plan Transantiago para importantes entidades bancarias y su negocio más destacado lo lograron el año pasado, al asesorar a El Mercurio y VTR en la guía de negocios "online" Chilnet.
Los buenos contactos que logró trabajando en Endesa, hicieron que su consultora liderara la operación de valorización y búsqueda de inversionistas en la compra de Chilevisión por parte de Sebastián Piñera, con quien además es socio en el proyecto Costanera Norte.
Danús suele multiplicar sus negocios y se atreve a entrar en áreas muy disímiles. Además de SWB, es dueño de SW Consulting, entre muchas otras sociedades. Como Fruzco Chile S.A., dueña de la marca de helados Yogen Früz, traída desde Canadá, principal avisador de su programa "SQP". También ha incursionado en el mundo editorial con una guía turística -Santiago Live- y junto a Fontaine formó la empresa Factoring Express.
Su capacidad como negociador lo llevó a trabajar junto a la ex Miss Universo Cecilia Bolocco. A ella la conoció a través de Juan Pablo, el hermano de la diva.
Danús se había cruzado con él en los tiempos en que trabajaba en Endesa y Bolocco se desempeñaba como ejecutivo de finanzas corporativas del Chase Manhattan Bank.
En poco tiempo y luego de analizar las proyecciones económicas que podría obtener con Cecilia Bolocco, Danús se convirtió en su asesor financiero. El empresario tenía un plus respecto a los clásicos manager y productores de televisión: los juegos financieros eran su costumbre y no tenía problemas para manejar grandes cifras.
Danús acostumbraba a tener conversaciones de millones de dólares como quien habla de 500 pesos y no se arrugaba cuando pedía una gran suma por la participación de su representada en un estelar. Junto a él, la animadora recorrió Latinoamérica y logró, según la prensa, grandes contratos: 20 mil dólares al "De pé a pá"; 35 mil dólares a la cadena Telefé para contar en público su romance con Carlos Menem en el programa de Susana Giménez y 50 mil por animar un segmento de Miss Colombia.
Un abogado que conoce a Danús hace cinco años y con quien trabajó en varios proyectos, dice que no le extraña esa capacidad que tiene para negociar.
En lo económico es un tipo agresivo y perseverante y cuando hace ofertas casi siempre son imbatibles. "Su estilo, como el de Yuraszeck, es estudiar muy bien una empresa antes de comprar o asesorar a un inversionista. Se caracteriza por levantar a los inversionistas y llevarlos adelante. Básicamente es un generador de confianza", explica.
Esa especialidad lo llevó a asociarse en la creación de Isomos, el sitio web dedicado a Bolocco que pretendía una conjunción entre medios de alta penetración como la TV y la Internet. El portal fue un éxito, pero se terminó cuando la diva quiso entrar en la política junto a su actual esposo Carlos Menem.
Danús se alejó y aunque nunca ha reconocido un quiebre entre ambos, fuentes cercanas al empresario aseguran que sí lo hubo y que el motivo principal se debió a que pensaba que la imagen del ex presidente de Argentina dañaría sus negocios.
ALMOST FAMOUS
En aquella época, vivió varios episodios: se separó de su esposa, Marisol Massad, sobrina de Carlos Massad, con quien tiene su única hija, chocó su Porsche 911 y se interesó por el negocio de la entretención.
Sus cercanos aseguran que el accidente le cambió la vida. Ese día al bajar por Portezuelo, en una mala maniobra, Danús se estrelló y salió disparado por la pequeña ventana trasera de su automóvil.
Las secuelas del accidente se pueden apreciar en las cicatrices de su rostro y manos. Dejó de ser el tipo reservado y de pocos amigos y comenzó a interesarse en otras cosas. Desde ese día hizo una vida social más activa y se olvidó de sus ahorros. Se dedicó a gastar. "En ese tiempo viajaba mucho a Brasil, Argentina y Miami. El accidente le cambió sus perspectivas, antes era muy trabajólico, no dejaba nada al azar. Siempre repetía que un empresario no podía aguantar el nivel de estrés que vivía a diario ni tampoco tomar buenas decisiones, si no estaba bien con su cuerpo", cuenta un ex personal trainer que lo trató luego del accidente.
La experiencia manejando a Bolocco lo hizo entrar a la televisión. Según la prensa de farándula de la época, Danús nunca olvidó la tarde en que fue fotografiado por la revista argentina "Gente" junto a Cecilia Bolocco en un mall de Miami. Ese día el flash le hizo clic en su cabeza. Fascinado por la farándula y su frivolidad, se inspiró en los espacios de chimentos argentinos y creó la productora Broadeyes -en un comienzo se llamó Bodaiz TV S.A.- que dio vida a "Sálvese Quien Pueda" (SQP), el primer programa dedicado a hablar de la vida privada de los famosos en la pantalla chica. "Rodrigo es un hombre inteligente, donde ve una oportunidad, la aprovecha sin ningún problema. Le gustan mucho las luces y poco a poco fue transformando este hobby de la televisión en un negocio", explica un ex socio en los inicios de Broadeyes.
En menos de tres años, Danús agregó otro rubro a sus ganancias y se dividió entre dos mundos: el financiero, que funciona en sus oficinas de Presidente Riesco y el farandulero, en su productora de Providencia.
Hoy "SQP" genera alrededor de 70 millones de pesos mensuales en ganancias y a pesar de que las cifras no se comparan a las que acostumbra manejar en sus otras empresas, el espacio dejó de ser un pasatiempo. Con "SQP" lidera la franja del mediodía en la TV, al igual que su versión radial en el horario de la tarde. Además, su matinal "En Portada", de Red Televisión, poco a poco está quitándole rating al resto de la programación mañanera.
EL LADO OSCURO DE LA FUERZA
Danús es fanático de los Porsche y pertenece al club de dueños de esos autos. Con ellos, organizan paseos los fines de semana a Zapallar y algunas veces a Bariloche. Le gusta vestirse en Hugo Boss e ir a comer al restaurante Happening y al Codice di barra, de su amigo Jorge Abdul-Mesih.
En círculos de la colonia árabe, donde Danús tiene varios amigos, lo vinculan junto a su actual esposa, la periodista Carola Julio, con Antonio Bathich Gómez, sobrino del rey de la chatarra, Edgardo Bathich.
El "momo" Bathich, como se le conoce en el ambiente, hizo noticia en el verano de 2004, cuando fue investigado por la jueza Eleodora Domínguez del 33er Juzgado del Crimen de Santiago por asociación ilícita y estafa en el caso de las tarjetas clonadas, luego de que la empresa Transbank interpusiera una querella.
Danús dice que actualmente no tiene relación con él y que su esposa lo conoce hace mucho, cuando salían a bailar a discoteques, pero aclara que no está dentro de su círculo de amigos. "Es una pena que tenga problemas", comenta brevemente.
Danús asiste regularmente, dos veces al día, al exclusivo club Balthus, donde se saca el estrés de las largas jornadas laborales haciendo deporte y jugando paddle. Le gusta mucho ir a fiestas del ambiente televisivo y tiene un grupo de amigos con los que sale habitualmente. Sus más cercanos son Soledad Morel, quien trabaja en Red Televisión y el español Venancio Nardiz, que en algunas ocasiones hace de opinólogo en el programa En Portada. Dentro de ese grupo también está Gabriel Leonardi y su esposa Maríe-Jossette Halabi, quienes hicieron noticia esta semana al involucrarse en una polémica con Daniella Campos; Marcela Vacarezza, su esposo, Rafael Araneda y Mauricio Israel.
A Araneda lo conoció en los tiempos que contrató a su esposa para animar su programa "N-MIGAS". "Rodrigo es un tipo irreverente, es muy entretenido salir a comer con él o tener una reunión. Es audaz en los negocios y un tremendo empresario y amigo", comenta el Rafa.
Ni comparado con el Danús "avasallador", "prepotente" e "hiperquinético" que describen sus colaboradores en la productora. Algunos cuentan que cuando llega al switch del programa SQP, lo anuncian con la música de "El lado oscuro de la fuerza", de la saga de "La Guerra de las Galaxias". Se trata de un código que solo sabe la animadora Jennifer Warner y el equipo.
De carácter fuerte e ideas fijas, siempre le gusta escuchar un "sí" como respuesta cuando pide algo en las reuniones, mientras golpea la mesa y se mueve de un lado a otro. Sus dotes de buen empresario, se terminan cuando hay que hablar de sueldos y el Danús "agresivo para invertir" desaparece. "Es un tacaño para pagar", dicen en Broadeyes.
Al interior de su productora es habitual escuchar a su equipo de producción quejándose por el poco presupuesto con el que trabajan. "Pero si alguien se atreve a decirlo, con molestia responde: '¿por qué tenemos que pagar 300 lucas por un periodista?'", explican fuentes al interior de Broadeyes.
"Para un programa como "SQP" el presupuesto diario debería ser de 1 millón y medio de pesos y yo ya estoy pasado. Entiendo que uno no puede dejar a más de 50 personas contentas, pero han mejorado muchas cosas, la gente tiene contratos y les damos almuerzo ", explica Danús.
El cineasta Pablo Lavín vivió los mismos problemas de presupuesto que tanto le critican al empresario. A Danús lo conoció hace un tiempo, cuando se acercó a su oficina para ofrecerle un proyecto de historias de vida: Sobrevivientes.
El creador recuerda que siempre tuvo dificultades para trabajar y su proyecto se armó con un equipo semi profesional, con los mismos productores, "sin experiencia" que tenía en Broadeyes. "Hicimos un caso en Londres y había que mandarle vía email los recibos de valores de taxis y metros para que entendiera en qué gastábamos la plata. Fue un caos total. Teníamos contrato por un año, pero al final no se realizó porque nos dijo que ese tipo de negocios a él no le interesaban, que redituaban muy poco", comenta el realizador.
El actor Juan Pablo Sáez, reconocido por su papel en la teleserie Adrenalina como "Dj Billy", piensa distinto. A él lo conoció cuando Danús leyó un reportaje de su proyecto de teatro en la revista "Capital" y lo llamó porque se mostró interesado. Después le ofreció animar un programa ("Sálvese el Domingo"), que duró muy poco en pantalla, pero que le dejó gratos recuerdos. "Él es un tipo empeñoso y aguantador. En ese sentido, yo podría decir que con mi teatro tengo mi propio SQP. Aunque un programa se vaya a pique con el rating, él es capaz de mantenerlo hasta que le vaya bien. Es un gran tipo", dice el actor.
En la industria el instinto de Danús se llama rating y su fórmula es la farándula. Le importa mucho la sintonía y sus cercanos dicen que no tendría problemas en poner cualquier cosa en pantalla si es que eso le generara puntos. Incluso aseguran que si se enterara de que su vida personal marca, la expondría sin ningún problema.
Llega a tanto su obsesión por la sintonía que en su oficina tiene un programa para medir el rating de sus espacios. Es habitual oírle decir: 'mira, 15 puntitos' y después llamar al director del programa para que mantenga en pantalla la nota o la persona que está marcando.
Danús quiere cumplir su sueño: ser top de sintonía y que sus programas faranduleros, como él mismo lo cree, sean de "culto". Quiere hacer de la televisión un negocio a gran escala e importar musicales al estilo Broadway para convertirse en el mayor empresario del showbusiness local. "Mucha gente lo critica porque es facho, pero yo diría que es más comerciante que facho, o sea, si Pinochet marcara, no tendría problemas en hacerlo mierda", comenta un periodista. LND