
Martes 19 de julio de 2005
Unas 40 organizaciones no gubernamentales (ONGs), representando a cerca de 7 millones de personas alrededor de todo el mundo, entregaron anoche a través del Embajador de Chile en Estados Unidos, Andrés Bianchi, una carta al Presidente, Ricardo Lagos, en la que le solicitan la creación de un área protegida para ballenas azules, en el mar adyacente a la isla grande de Chiloé y el Golfo de Corcovado, en la Décima y Undécima Regiones.
Los miembros de estas organizaciones, entre las que destacan la Unión Mundial para la Naturaleza - UICN, el Fondo Mundial para la Naturaleza - WWF, Wildlife Conservation Society - WCS, Natural Resources Defense Council - NRDC, The Nature Conservancy - TNC, Conservation Internacional - CI, entre otros, solicitaron en su misiva al Presidente Lagos "llevar a cabo los pasos que permitan decretar la creación de esta área protegida, como un importante legado de su presidencia."
En el 2003, un grupo de científicos chilenos, encabezados por el doctor en Ecología Rodrigo Hucke-Gaete, académico de la Universidad Austral de Chile y director del Centro Ballena Azul con sede en Valdivia, identificaron una población de ballena azules en actividades de alimentación y crianza en la zona antes mencionada, hecho que se ha repetido a lo largo de los años. Este hallazgo se ha convertido en uno de los más importantes hitos de la investigación en mamíferos marinos registrados en las últimas décadas a nivel mundial.
Este descubrimiento, sumado a la riqueza biológica y los bajos niveles de contaminación de Chiloé y el Golfo de Corcovado, convierten la zona en un espacio vital para los esfuerzos globales de protección de la ballena azul, que comienza a recuperarse luego de haber sido diezmada su población por la industria ballenera hasta mediados del Siglo XX. Hoy se estima que existen tan solo entre 800 y 2.900 ejemplares de esta especie en el hemisferio sur, lo que corresponde a un dramático 1% de la población que existía en el mundo antes de que se iniciara su explotación.
De acuerdo con José Yunis, Abogado Asesor de Natural Resources Defense Council con sede en Washington, la protección de esta área generara "no sólo beneficios para la ballena azul y los ecosistemas marinos Chilenos, sino que permitirá el desarrollo de alternativas económicas que puedan transformar la región en un destino eco turístico mundial."