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Lunes 1 de agosto de 2005
Verónica Salazar Meza
"El proyecto nació como un azar de la producción. Estas cintas aparecieron y llegaron a nuestras manos y las digitalizamos para que no perdieran calidad y detener el deterioro¨, coinciden Roberto Merino y Cristóbal Joannon, los editores del proyecto. Juntos tratan de precisar los elementos unificadores y distanciadores de los tres poetas, comenzando un juego interminable que repasa la obra de cada uno de ellos y bajo el pretexto de sus voces reunidas. ¨Hay algo en común entre los tres poetas. Lira y Martínez son polos distantes y están unidos por el interés intelectual de Enrique Lihn. Son dos poetas en los que él se fijó y en cierto modo marcaron una línea de la poesía de los años 70¨, dice Merino. "Muy distinta a las que estaba ocurriendo paralelamente en Chile, como la de Jorge Tellier, por ejemplo¨, agrega Joannon. ¨Es una poesía más autoconsciente, sobre todo en el caso de Martínez y Lira¨, enfatiza Merino.
DISCO FANTASMA
Los primeros diez poemas de "Grabaciones" pertenecen a Enrique Lihn, y son de un registro del cual no fue posible precisar la fecha, pero que probablemente fue realizado durante 1977, pues el poeta lee textos de su libro "París, situación irregular" (1975) y no incluye ninguno de "A partir de Manhattan" (1979).
"En esos años de descampado Lihn era una especie de faro¨, cuenta Merino, e indudablemente esa condición hizo que Lira se acercara hasta él como su lector más ¨singular y tenebroso¨ como decía Borges y compartiera una buena amistad con Martínez.
El disco además contiene el registro de otros 10 poemas de Juan Luis Martínez, que pertenecen a su libro "La Nueva Novela". El casete grabado en 1992, se hizo con la finalidad de llevarlo a Francia, donde Martínez tendría que leer en público, en un encuentro con otros nueve escritores chilenos en la Universidad de la Sobornne. Como Martínez era tartamudo, la grabación serviría como sustituto de su voz, pero llegado el momento, pudo hacerlo fluidamente, prescindiendo de esta grabación. Su lectura contrasta enormemente con la que viene a continuación y que pertenece a Rodrigo Lira, quien era mucho más histriónico que Martínez, con un humor y una poesía que tenía que ver con interferencias, con una sonajera, con contenidos específicos del habla, de cómo las palabras suenan, cómo se pronuncian y que, según Joannon, están presentes en el disco y que leídos no se entienden.
El humor de Martínez en cambio, a juicio de Merino, es mucho más abstracto, más económico y formal. El autor de "La Nueva Novela", quien sentía un gran aprecio por Lira, sin embargo, más de alguna vez le confesó a Merino que no entendía sus textos. ¨Quizá Martínez nunca escuchó a Lira. Uno se puede dar cuenta en este disco cómo Lira lee sus propios textos y recobran otro sentido¨ aventura Joannon.
HUMOR INTELECTUAL
En cuanto a Lihn, para Merino posee un humor más intelectual que se ve más en sus trabajos en prosa que en los de poesía. ¨Yo creo que sus textos se leen con mayor seriedad, salvo en los sonetos en donde hay una exuberancia quevediana. Pero es más claro en su prosa en el "Arte de la Palabra", en que hay una satirización de la figura del poeta, del poeta de carrera, en donde se devela toda su miseria. Con la poesía se conecta de otra manera, con un tono más bien dramático. Lihn era considerado amargo, pero la verdad es que tenía un excipiente de humor considerable. Era muy divertido. Tenía un tono enfático para hablar, daba vueltas las frases, el lenguaje en su habla estaba siempre dándose vuelta sobre sí mismo. Su rasgo preponderante para mí, era su humor".