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Martes 2 de agosto de 2005

DOS PUNTO CERO:
Patentado Patentar®




Hoy casi me atoré con el desayuno al descubrir que Microsoft quería patentar los emoticones. Los emoticones son esas caritas felices o tristes que se escriben con un par de teclas. Por ejemplo, para hacer una cara feliz o una cara triste, escribirías :-) y :-(respectivamente.

Cuando mi padre vivía en Australia hace 10 años, ya que había casi 12 horas de diferencia, la forma de comunicación que más utilizábamos eran los faxes (él nunca supo como manejar un computador, y mucho menos usar e-mail). Todavía me acuerdo cuando tuve que enseñarle a leer un emoticon. “Papá”, escribí, “debes girar tu cabeza hacia un lado, con la frente hacia la izquierda y la pera hacia la derecha y así podrás ver esta cara feliz con la que te escribo”, esto obviamente seguido de dos puntos, un guión y un cierre paréntesis.

Los emoticones nacieron por necesidad, ya que al estar escribiendo únicamente con texto en la red, era muy difícil poder explicar cuando algo lo estabas escribiendo con una sonrisa o con tristeza.

En el presente, la tecnología digital ha hecho que crear copias de algo digital o distribuirlo tenga un costo casi cero. Cuando compras algo digital, sea un software o música, todo lo que estás pagando es propiedad intelectual. Esto es completamente válido, y de hecho me encanta ver que vayamos en esa dirección. El soporte físico ya no es lo importante.

¿Pero qué pasa cuando una empresa, a la que le falta innovación y ha basado su crecimiento en imitar o adquirir a su competencia (sí, Microsoft), quiere crecer? Tiene que buscar nuevos negocios, o, en este caso, debe desarrollar inventos originales para poder vender o licenciar. Hasta ahí todo bien. Aunque personalmente prefiero el modelo Open Source, para que éste pueda existir, también deben existir empresas que usen el modelo de derechos exclusivos. El problema aparece cuando esta empresa es del tamaño y poder de Microsoft, y empieza a patentar cosas que no le pertenecen y mucho menos ha inventado. Microsoft cree que puede hacerse el pillo y empezar a recoger los inventos que viven libremente en el mundo digital, patentarlos y cobrar por ellos.

Si nos preocupa la corrupción, en cualquiera de sus variantes y formas, nos debe preocupar esto. Bill Gates, al ser el mandamás de esta empresa y autorizar esto, es un ser corrupto. Está tomando cosas del dominio público y diciendo que le pertenecen. Haciéndose más y más millonario. No me malentiendan, no tengo nada en contra del capitalismo, espero ser casi tan millonario como mi amigo Gates, pero no es coincidencia que Don Bill sea el hombre más rico del mundo.

Ya sé, voy a patentar “patentar” y así ganarle a Microsoft en su propio juego. Cada vez que quieran patentar algo, me van a tener que pagar por ello. ¿Lindo, no?













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