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Aprender a innovar desde abajo

"Más vale aprender que consumir... más vale compartir que ganar", afirman quienes componen Educalibre, una comunidad educativa que apuesta a superar la brecha digital en los colegios prescindiendo de las grandes corporaciones del software y del Mineduc.

Martes 9 de agosto de 2005

Pablo Morales

En los próximos días, un grupo de personas articulado bajo el nombre Educalibre partirá a Lebu, Octava Región, para ayudarle a un colegio de la zona a instalar el sistema operativo Linux, el software libre de fama mundial. Esta escuela pretende recuperar un montón de computadores viejos sobre los que el Windows de Microsoft, más pesado que Linux, ya no puede correr.

En un principio, este colegio iba a recibir la misma ayuda mediante el programa Edulinux de la red escolar Enlaces (Mineduc), pero la escuela no cumplió con un requisito infranqueable: los computadores viejos que quiere reutilizar fueron donados por particulares de la zona y originalmente no forman parte de Enlaces.

¿Burocracia? ¿Casi un absurdo? Lo cierto es que ahora la gente de Educalibre partirá a Lebu a enmendar el asunto, constatando así el espíritu de colaboración que la une.

Según sus integrantes, Educalibre consiste en una comunidad articulada de manera horizontal vía Internet, como la mayoría de quienes trabajan en torno al software no propietario, que impulsa su uso en colegios no sólo porque Linux es más barato, ya que no se pagan licencias y permite reutilizar hardwares antiguos, sino también porque representa una "innovación pedagógica" fundamental.

"El software libre es el paradigma del sueño constructivista", afirma el profesor de historia y consultor de la Cepal, Werner Westerman, quien cofundó Educalibre en octubre del año pasado junto a otras cuarenta personas.

Westerman se confiesa "un enamorado de la filosofía" que dio origen a Linux, aquella del "todos trabajando para todos", la antítesis de la propuesta comercial de las grandes corporaciones como Microsoft, y que en materia tecnológica plantea la posibilidad de desarrollar sistemas operativos y aplicaciones a partir de la colaboración en red.

Para Westerman, el modelo del software libre, con código fuente abierto y licencia gratuita, "está muy ligado a la educación, porque no corresponde a un modelo comercial industrial, sino a uno científico, basado en la innovación incremental: acumular conocimiento e ir depurándolo". Por ello, afirma, "las relaciones entre reforma educativa y software libre son evidentes. Además, si décadas de discusión pedagógica nos convencieron de que uno aprende mejor no cuando recibe información, sino cuando es capaz de construir conocimiento en relación con otros, el software libre es justamente eso: un proceso de construcción social del conocimiento en el que cualquiera puede colaborar, según sus capacidades".

CONTRA EL CÍRCULO VICIOSO

Obviamente, la manera de ver las cosas de la comunidad Educalibre choca con los procesos de incorporación de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TICs) en los colegios, que los gobiernos de la Concertación han impulsado desde 1992 a partir del programa Enlaces, en conjunto con multinacionales como Microsoft y su oferta de softwares propietarios.

El proyecto Edulinux del Mineduc, que pretende de aquí a fin de año llegar a una tasa de 30 alumnos por computador, es la primera reacción oficial en favor del software no propietario, pero a ojos de Educalibre sólo constituye una medida a destiempo para cumplir con una meta estadística.

En contraste, Westerman cita el caso de la región de Extremadura en España, una de las más pobres de ese país, donde el gobierno local apostó decididamente por el software libre y desarrolló "GNU/Linex". Hoy tiene una tasa de uno a dos computadores por alumno.

Enlaces "ha sido un programa enfocado a facilitar el acceso a la infraestructura tecnológica, pero hoy en día la brecha digital no tiene que ver con cuántos computadores tiene un país, sino con qué se hace con esa tecnología… Su apuesta por el software propietario ha generado un círculo vicioso en el que conviven y se retroalimentan infraestructura, gestión y usos deficientes por parte de profesores y alumnos en materia tecnológica", afirma este profesor de Historia.

Y es esto último, los usos deficientes, lo que a Westerman más le preocupa: "El software propietario propone un uso reducido, de consumo, no abierto a la colaboración y a la experimentación. Un uso que a la larga significa dependencia", afirma.

En contrapunto, Westerman alaba proyectos de Educalibre como Openbiblio, un sistema web para gestión de bibliotecas cuya versión en español ha sido desarrollada por un profesor de castellano y sus alumnos en un liceo de Macul.

"De Colombia, Cuba y Venezuela se han comunicado con ellos para solicitarles este programa. Esto demuestra que el software libre permite adquirir destrezas que pueden transformarse en innovación a nivel mundial", dice.

"El software libre va a ser el modelo educacional del futuro", agrega Westerman. Y por ello Educalibre ya se encuentra embarcado en diversos proyectos, que pondrá a disposición de toda la comunidad educativa: "Matemáticas Libre", por ejemplo, que pretende desarrollar aplicaciones sobre esta materia de acuerdo al currículo obligatorio de los colegios en Chile. También está "Primaria Libre", que hará algo parecido pero en relación con los contenidos de la enseñanza básica.

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