
Miércoles 17 de agosto de 2005
Son muchos. Tantos, que sumándolos a todos, la cifra equivale a la de una región entera. Y más, son cerca del 6% de la población total del país. De hecho, los 857.781 chilenos e hijos de éstos oficialmente residiendo en el exterior superan en número a siete de las trece regiones. Hay más chilenos afuera que los que viven en Tarapacá, Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Carlos Ibáñez del Campo o Magallanes. Incluso más que en la Sexta, la del Libertador Bernardo O'Higgins. Por lo mismo, los chilenos que viven lejos de la larga faja de tierra constituyen la llamada 'Decimocuarta Región'.
Por primera vez se realizó un catastro para saber cuántos y dónde están todos. No fue una labor fácil: tras dos años de trabajo en cien países, los datos fueron revelados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Y ahí están. El 56,8% de ellos nació en Chile -487.174 personas-, y con el paso de los años han engendrado a otro 43,2%. Es decir, 370.607 hijos de padre o madre chilena. De todos, el 55% adoptó otra nacionalidad, pero quieren recuperar la de su propia tierra. Hasta ayer eso no era posible.
A la misma hora que eran aprobadas las reformas constitucionales, el canciller Ignacio Walker profundizaba sobre una de ellas, esto es, la relativa a la nacionalidad que no sólo termina con los niños apátridas -aquellos que no son reconocidos por el país en que les tocó nacer ni tampoco lo eran en Chile, a menos que se avecindasen durante un año en la tierra de su criollo padre o madre-, sino que termina con la pérdida de la condición de "chileno" por la mera nacionalización en un estado extranjero.
Desde ahora, los herederos de chilenos nacidos en el exterior tienen más facilidades para acceder a ser uno más de los quince millones. Pero a lo que ni ellos ni sus padres tienen aún derecho es a votar cuando, según el INE, el 72,5% manifestó querer participar en las elecciones presidenciales. La primera moción parlamentaria en ese sentido fue presentada hace 14 años, y no ha sido aprobada por una razón muy simple: la Concertación no tiene los votos necesarios.
¿Voto de izquierda?
"Apelamos de una vez por todas a que la oposición apruebe el proyecto que otorga el derecho a voto a los chilenos que viven en el exterior", instó el canciller Walker, añadiendo que en las próximas semanas el Gobierno colocará la respectiva urgencia al texto sobre ciudadanía, aunque de prosperar, la "Decimocuarta Región" difícilmente podrá votar en diciembre. "No es una carrera contra el tiempo, pero estamos atrasados", respondió el ministro.
"Espero que esto se apruebe por unanimidad, porque no es un tema de Gobierno y oposición, sino que es un tema de país ponerse al tono de las democracias más avanzadas del mundo que no discriminan a sus connacionales en el exterior. No puedo, por un lado, facilitar las normas de nacionalidad y por otro mantener en la interdicción a chilenos y chilenas en materia de ciudadanía", sostuvo el canciller.
En España parece estar la vanguardia del reclamo. "Exigimos el derecho al voto como lo hacen las democracias de todo el mundo. Resulta paradójico que al consolidarse el proceso democrático persista la división entre los chilenos en ciudadanos de primera y segunda clase. ¡No hay derecho!", reclaman en una carta firmada por chilenos en Noruega, Brasil, Francia, Bélgica, Estados Unidos, Canadá y, por cierto, España.
"Digamos las cosas como son", aclaró Walker. "La oposición ha votado en contra de este proyecto en la Cámara y en la Comisión de Gobierno del Senado porque considera que la mayoría de votos serían, por así decirlo, de izquierda, o de centro izquierda", advirtió el ministro que, con números en mano, refutó dicha tesis: el 40,1% de los chilenos emigró por motivos económicos, el 30,8% por asuntos familiares, el 3,2% por estudios y sólo el 12% por razones políticas. "Pero ojo, no sólo después del '73, también antes del '73", sostuvo.
Género, ingreso, regreso
La mayor concentración de chilenos está en su propio continente (77%), seguido de Europa (9,2%), América del Norte (8%), Oceanía (2,2%), América Central (1,5%), Medio Oriente (0,8%), Asia (0,2%), El Caribe (0,1%) y África (0,1%), con 140 compatriotas. En Sudamérica, el 46,5% emigró por razones económicas, el 31,6% por motivos familiares, y el 8,9% por política. A Europa, el 24,6% arribó por razones políticas, el 28,9% por vínculos familiares y el 18,8% para ganarse la vida. Suecia concentra el más alto porcentaje de chilenos que allí llegaron empujados por causas políticas, con un 38,5%.
Del total de connacionales, un 50,1% vive en Argentina -cerca de medio millón de personas-, un 13,3% en Estados Unidos y un 4,9% en Suecia. De la cifra total de chilenos registrados, un 67,4% son hombres y un 34,9% mujeres. El 47,2% está legalmente casado, y el 10,3% convive con su pareja. El 23,9% de quienes suman más de cinco años fuera, poseen estudios superiores y un 2,5% no posee instrucción alguna. El 51% de los chilenos con más de quince años radicados en extranjero trabaja; el 11,9% estudia; el 19,75 es dueño/a de casa; el 3,8% es jubilado y el 5,3% figura sin actividad económica remunerada. El 56,9% de los mayores de 15 años manifestó su intención de no regresar a Chile, mientras el 39,1% piensa hacerlo en algún momento.