
Inicio » Cultura y Entretención
Miércoles 31 de agosto de 2005
EN 1899, en el distrito minero denominado La Descubridora, hoy parte del mineral de Chuquicamata, se encontró el cuerpo de un minero momificado, un preincaico que en principio se dató en el año 300 d. de C.
El hallazgo se produjo casual-mente luego que la reblandecida tie-rra de un pequeño cerro cediera. Sería entonces Mauricio Pilot, un ingeniero francés, dueño de una de las faenas más importantes de la zona, quien reportara haber encontrado la momia. En 1905, el minero fue bautizado como el Hombre de Cobre y donado al Museo Americano de Historia Natural por J.P. Morgan. Hoy, después de 100 años de ser preservado en Estados Unidos los restos de este milenario trabajador -presuntamente atacameño- comienzan a desentrañar sus secretos, luego que ayer el Museo de Historia Natural de Nueva York diera a conocer un inédito estudio elaborado por la antropóloga física Angelique Corthals. Un análisis de Carbono 14 develó que el minero murió alrededor del año 550 d. de C.
El anuncio no deja de ser interesante para Chile, ya que por estos días el escultor chileno Harold Krusell tra-baja en una réplica que será exhibida al público a partir del 13 de septiembre en el Centro Cultural Estación Mapocho, en el marco de la muestra "Cobre: una historia con futuro", con la que se culminará la celebración de los 100 años de la gran minería.
Gracias a exámenes con rayos X y escáner de última generación, se pudo determinar luego de casi tres meses de estudios, que se trataba de una persona notablemente sana de poco más de 20 años de edad, corroborando que no era un minero profesional, sino un trabajador migratorio en busca de fortuna. Su esqueleto y piel no muestran huellas de estrés ocupacional.
También la evidencia física con-firma que no era un atacameño como se pensaba, sino un hombre procedente del Perú meridional o Bolivia occidental, de las áreas de influencia alta de Tiwanaku.
El estudio también reveló, gracias a exámenes a sus glúteos, que su musculatura estaba bien desarrollada, mientras que las observaciones de su abdomen, anunciaron que su dieta era rica en proteínas y grasas.
Las pesquisas de Corthals también esclarecieron que su muerte no fue violenta como inicialmente se pensaba. No murió de sofocación o por aplastamiento, sino probablemente asfixiado por el dióxido de carbono que produjo su propia respiración, por el envenena-miento del aire por el reducido espacio donde se encontraba, a lo que se sumó la compresión del pecho.
El que aún tuviera agarrados los instrumentos en sus manos cuando se encontró, revela que la muerte ocurrió mientras trataba de excavar una salida al pique colapsado. Por eso, no hay fracturas de huesos que indiquen que fue aplastado por un violento derrumbe, como se creía.
Según Corthals, este pro-ceso fue muy rápido, pues en estas muertes el afectado no se da cuenta.
Respecto a su excelente estado de conservación, la investiga-señala que puede deberse a tres razones: a la aridez del desierto de Atacama; a que el pique sellado que se encontraba no alcanzó a disecar los res-(lo que explica que la no esté arrugada), o a delgada capa de cobre cubrió el cuerpo y evitó el crecimiento de microorganismos que producen la descomposición de materia orgánica.
Una nueva mirada a los primeros exámenes radiológicos del Hombre de Cobre, combinados con publicaciones de investigaciones de restos humanos en cementerios prehistóricos del norte de Chile, podrían indicar que existió una deformación craneana artificial, a nivel del occipital, insinuando que se trataría de una persona de alto rango. Sin embargo, esta puede ser una conclusión apresurada que requiere ser confirmada con más datos culturales.
El trabajo de Angelique Corthals ahora busca responder otras interrogantes, como las circunstancias que rodearon su muerte y quién era este individuo en el contexto de su época. También, contempla desarrollar un estudio del contenido de arsénico en las muestras del cabello de la momia, la cual podría determinar si se dedicó en algún momento a la fundición de metales.
Lea además: