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La ONU y la responsabilidad social de las empresas

Martes 6 de septiembre de 2005

Thorsten Benner

¿Cuáles son los estándares mínimos de derechos humanos que deberían respetar las empresas multinacionales? ¿Cómo se pueden garantizar éstos a nivel internacional incluso cuando los Estados individuales no quieren o son incapaces de hacerlos cumplir? El secretario general de la ONU, Kofi Annan, nombró a John Ruggie, profesor de la Universidad de Harvard, como el responsable de encontrar las respuestas a estas difíciles preguntas.

La designación de Ruggie abre una nueva y sorprendente etapa en las relaciones entre Naciones Unidas y el sector empresarial. Los escépticos del gobierno y de la comunidad empresarial estadounidenses perciben el nombramiento de un representante especial sobre derechos humanos y las empresas transnacionales como un regreso a la edad oscura de una ONU anti empresarial que busca reprimir al sector. No podrían estar más equivocados.

La misión nueva de Ruggie es "identificar y definir los estándares de responsabilidad corporativa de las empresas transnacionales". Su nombramiento representa la continuación de una agenda afín a un buen clima de negocios que sin duda se transformará en uno de los legados duraderos del mandato de Kofi Annan como secretario general. De hecho, esta agenda ha sido uno de los pocos catalizadores destinados a revitalizar la debilitada organización mundial. Los líderes empresariales deberían aprovechar esta política.

Durante su mandato, Annan ha transformado a la ONU en una institución que percibe a las empresas como socios y parte de la solución, no como parte del problema de la gobernabilidad y desarrollo globales. Tal como Annan destacó: "Es la ausencia de una amplia actividad comercial, no su presencia, la que condena a gran parte de la humanidad al sufrimiento". En años recientes, la ONU se ha acercado al sector empresarial de varias formas, creando un número creciente de asociaciones, sobre todo tras el tsunami asiático.

La ONU también apoya y promueve en forma activa el acercamiento de muchas empresas hacia la responsabilidad social corporativa. Bajo el liderazgo de Annan, la ONU ha apoyado un amplio rango de iniciativas voluntarias efectuadas por y con empresas. El Pacto Global de Naciones Unidas que busca promover la responsabilidad empresarial es el ejemplo más nítido. Ruggie fue uno de sus principales arquitectos cuando se desempeñaba como subsecretario general de la entidad internacional.

En tanto, la ONU ha asumido que la agenda de responsabilidad social corporativa está destinada al fracaso si no se encuentra empotrada en un marco de regulaciones vinculantes. A mediano plazo, un enfoque "á la carte" debilitará la responsabilidad social corporativa debido a su eventual falta de credibilidad.

Las empresas responsables necesitan un conjunto principal de reglamentos vinculantes a fin de contrarrestar las acusaciones que señalan que sus iniciativas de responsabilidad cívica son estratagemas para mejorar las apariencias. Un conjunto de reglamentos de ese tipo beneficiaría enormemente a las compañías que toman sus responsabilidades cívicas y empresariales en serio brindándoles una ventaja competitiva. Esencialmente, crearía un contexto en el cual las empresas negligentes y las tramposas se verían obligadas a rendir cuentas.

Una institución internacional moderna y proactiva puede ofrecer un marco para desarrollar un proceso abierto y transparente que involucre a gobiernos, sociedad civil y empresas. El nuevo representante de la ONU puede efectuar las preparaciones necesarias para dicho proceso.

Ruggie enfrenta un verdadero desafío y necesita la experiencia y cooperación de las empresas a fin de cumplir exitosamente con su mandato. Los jefes de empresas deberían seguir el ejemplo de la Iniciativa de los Líderes Empresariales sobre Derechos Humanos, un grupo que se ha comprometido a apoyar el trabajo de Ruggie y que ya ha desarrollado nuevas herramientas para que el sector empresarial cumpla con estándares vinculantes de derechos humanos.

Lamentablemente, la iniciativa actualmente sólo incluye a un puñado de empresas. La ONU está dispuesta a trabajar, y existen buenas razones comerciales para colaborar con ella. El sector empresarial debería aprovechar esta oportunidad y cooperar con Ruggie.

Thorsten Benner es director adjunto del Instituto Global para Políticas Públicas, en Berlín.

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