
Miércoles 14 de septiembre de 2005
Aníbal Mege Thierry
Ingeniero civil químico y ex consultor ambiental de Sofofa.
Las industrias toman en consideración una cantidad de variables para instalarse, como la ubicación de clientes, proveedores, abundancia y costo de la energía, comunicaciones, telecomunicaciones, costo del suelo, proximidad y calidad de la mano de obra, entre otras.
Que una empresa resuelva su sitio de operación eligiendo zonas en donde habitan pobres es una afirmación falsa. Eso es poner la carreta delante del caballo. Las cosas funcionan al revés. Y si las empresas se instalan en lugares que raramente son habitadas por acomodados, simplemente se debe al costo de los terrenos.
Ni al más verde de los verdes estimaría sensato erigir una industria en la Plaza de Armas o en Avenida Vitacura. Esto sí hace que muchas veces las empresas estén en lugares de pobreza, y también muy frecuentemente la pobreza rodea las empresas que se instalaron donde no habitaba prácticamente persona alguna.
En cuanto al modelo económico y su responsabilidad en los daños ambientales, debemos reconocer que todos los innegables progresos que se han hecho en materia ambiental se han realizado en vigencia del actual sistema. Mientras tuvimos gobiernos de tinte socialista, cepalista y afines no se hizo absolutamente nada para mejorar la calidad ambiental.
Si a Alemania le ha costado un ojo de la cara la reunificación, en buena medida se ha debido a los altos costos que ha tenido resolver los problemas horrorosos de contaminación que tenía la RDA. Súmense también a los grandes contaminadores a la ex Unión Soviética y China.
Es cierto que en nuestro país existe una gran desigualdad en los ingresos de sus habitantes, lo que es una vergüenza, pero también es cierto que hace treinta años, bajo los esquemas estatistas, eran muchos más los indigentes y los pobres. Hoy éstos se han reducido fuertemente .
La desigualdad es un desafío para todos los chilenos que se debemos afrontar sin ideologías y buscando los mejores caminos para liquidar esta tara, sin populismos y demagogias que sólo contribuyen a la marginalidad.