
Domingo 18 de septiembre de 2005
En las escuelas de derecho enseñan que hay que distinguir entre los abogados y los juristas. Los primeros se baten día a día por resolver casos con una pata en las normas y otra en la realidad. Manejan los resquicios de artículos e incisos, tanto como el orden de las salas, la sensibilidad de los jueces y las debilidades de los actuarios. Y entre medio le cobran felices a los clientes, que saben que siempre es mejor un mal arreglo que un buen juicio.
Los juristas, a veces, también hacen eso. Pero su pulsión interior no va por el lado de las avivadas, sino por la comprensión profunda y sistemática de lo jurídico. Pero como en Chile casi nadie puede vivir de hacer clases en la universidad, estudian sólo en sus ratos libres. Así le ocurre a Miguel Soto, un tipo barbón, de voz gruesa, que no para de fumar mientras habla de su pasión: el Derecho Penal y la Criminología, ciencia en la que es candidato a doctor por la Universidad de Zaragoza.
-Una de las actividades conjuntas de los candidatos presidenciales fue asistir a un consejo de Paz Ciudadana y todos coincidieron en la tesis de la mano dura. ¿Usted cree que el tema se está abordando seriamente en la campaña?
-Se hace referencia a la mano dura, a soluciones como "tres strike y out", que en su versión chilensis es "la tercera es la vencida", una estrategia político-criminal que viene de Estados Unidos. Su nombre hace referencia al juego del béisbol. Si el bateador fracasa tres veces en batear la pelota, a la tercera vez sale eliminado. O sea, en materia penal, dos condenas anteriores y la tercera representa una condena a presidio perpetuo. Lo que se ha tratado de trasladar a Chile es el modelo político criminal anglosajón, lo cual en buena medida se ha logrado. Estados Unidos es el país del mundo que mayor cantidad de gente tiene presa per cápita, y Chile es el país de Latinoamérica que mayor cantidad de gente tiene presa per cápita. En los últimos cinco años se ha duplicado el volumen de población penal en nuestro país. Ahora, si se ha duplicado la población penal sin que se produzca una sensación de mayor seguridad, debe ser porque el duplicar los presos no consigue el efecto buscado.
-Una cuestión anterior: ¿es correcto hablar de seguridad ciudadana?
-En materia de lo que se da en llamar seguridad ciudadana estamos frente a la función simbólica comunicacional de los fenómenos empíricos. No importa tanto cuál sea la situación real de seguridad ciudadana como la imagen que se obtiene a través de los medios. No es la real seguridad que los ciudadanos y sus derechos puedan tener el principal motor de las reacciones políticas que se toman, sino que el motor parece ser una respuesta a los efectos coyunturales de la publicidad y del marketing que los medios hacen a estos efectos. No puede desconocerse que el reflejo en los medios es una realidad. Ahora, puede ser una realidad que no tenga que ver con el problema real.
-Como un juego de espejos.
-Puede haber un juego de humo y espejos, donde por vía de los espejos las figuras de humo parecen figuras reales. El mismo uso de la expresión seguridad ciudadana es absolutamente equívoco. Cuando hablo de seguridad ciudadana, de seguridad vecinal, de seguridad nacional, lo que estoy haciendo es desconocer que los derechos son individuales. Vía la colocación de un ente abstracto por encima de los derechos de las personas, obtengo legitimidad para lesionar los derechos de las personas.
-¿Estamos hablando de un tecnicismo o se puede extrapolar una consecuencia mayor, desde el punto de vista político?
-Tiene consecuencias evidentes desde el punto de vista político. La intervención que se hizo uno o dos años atrás en la población La Legua lesionó derechos individuales de los habitantes de la población, por salvaguardar este ente abstracto que es la seguridad ciudadana.
-Se lo pregunto de nuevo: ¿cree usted que este tema está siendo abordado seriamente en la campaña?
-En la campaña, derechamente no. Pero es porque es probable que pocos temas se hayan abordado seriamente. Las campañas son fenómenos mediáticos donde hay poco espacio para la reflexión más detenida y de mayor densidad conceptual.
-¿Cómo debería ser para que fuera serio?
-Mientras la única organización con antecedentes estadísticos y con un trabajo más o menos serio en este tema sea Paz Ciudadana, que responde a una determinada impronta ideológica más bien conservadora, vamos a tener una política de seguridad unilateral.
-¿Y usted observa diferencias, al menos en los discursos de los candidatos?
-Si usted se acuerda, en la anterior elección presidencial, respecto del tema de la seguridad ciudadana, hubo absoluta coincidencia entre el que hoy es Presidente y su opositor. Más aún, nuestro actual Presidente estuvo dispuesto a ratificar la agenda de Paz Ciudadana y asumirla como agenda de su Gobierno. El Gobierno no ha generado una organización, un centro de opinión alternativo a Paz Ciudadana. Hace ya varios años que hay un diagnóstico relativamente unilateral respecto de los problemas de seguridad en el país.
-¿Falta voluntad política para crear un referente alternativo en esta materia?
-Evidentemente falta voluntad política, pero esa voluntad política falta por toda esta mediación comunicacional. En Chile vivimos un problema de falta de alternativa en los medios de comunicación. Las dos grandes empresas comunicacionales tienen agendas valóricas relativamente semejantes.
-¿Y no nota al menos matices entre las candidaturas?
-No noto matices, por el contrario. Y esto resulta sospechoso, significativo, paradójico, tres adjetivos que creo que son pertinentes en la actual coyuntura política: no hay diferencias en esta y otras materias. Eso tiene una explicación bastante razonable. Si usted se fija, en cualquier materia donde yo tenga agendas muy alternativas, éstas me significan compromisos ideológicos relevantes. En cambio, en materia de seguridad ciudadana, parece tener muy poco costo estar de acuerdo con la opinión dominante. Todo el mundo está de acuerdo en perseguir a los delincuentes y tener mano dura.
-La mano dura es popular. ¿Promover mano dura es populismo?
-Sin duda, pero no es populismo a secas. Es un fenómeno que se da en todo el mundo occidental en este último tiempo, que es la llamada expansión del control penal. Para decirlo de otra manera, la gente se pone en el rol del padre del hijo violado, pero nadie se pone en el rol del padre del violador.
LA IMPUNIDAD DE LOS PODEROSOS
-Usted decía que se ha duplicado la población penal en Chile, mientras que paralelamente no ha disminuido la percepción de inseguridad. ¿Cuánto hay de pan y circo en los discursos y en las campañas contra la delincuencia?
-Hasta no tener una recopilación más o menos cierta de datos empíricos y estadísticos, es muy difícil hacer una campaña seria contra la delincuencia. Para poner un ejemplo, frente al delito de hurto y de robo, uno debería pensar en restringir significativamente las formas de liquidación de las especies hurtadas. O sea, es mucho más eficiente para disminuir el hurto y robo reaccionar sobre las formas de reducir las especies sustraídas, pero eso requiere una investigación empírica que me diga qué especies son las que se están sustrayendo, por qué, y en qué mercado se comercializan. No me basta subir las penas del hurto y robo, o sacar muchos carabineros a la calle, si no tengo los antecedentes estadísticos reales de cuál es el fenómeno que estoy combatiendo.
-Independientemente de que las políticas públicas tengan un sesgo ideológico conservador, ellas se hacen en base a una información previa que se supone cierta.
-Es que no tenemos cómo contrastarla. Las políticas que propone Paz Ciudadana se hacen en base a las informaciones empíricas que genera Paz Ciudadana. Si usted no tiene otro órgano de contraste, no tiene ninguna forma de saber cuán sesgadas están esas investigaciones. Usted sabe que la estadística es una forma de mentira; cuando hay un incendio y vienen más bomberos, hay más destrozos. No estoy diciendo que Paz Ciudadana maneje mal sus estadísticas, que tergiverse intencionalmente; estoy diciendo que el fenómeno de la delincuencia y de la reacción frente a ésta tienen un elevado componente ideológico.
-¿Hay un componente ideológico o responde a una mirada seria esta asociación reiterativa entre comisión de delito y consumo de drogas, por ejemplo?
-Eso parece ser un fenómeno real, por lo menos en la experiencia comparada. Respecto de determinadas formas de consumo popular de drogas, existe una relación entre delincuencia patrimonial y consumo, por cuanto para obtener los recursos necesarios para acceder a la droga se produce delincuencia patrimonial. Pero también es ideológico, porque usted tendría una segunda fórmula alternativa de reaccionar frente al mismo fenómeno, que es postular mayor liberalización al consumo de drogas.
-Atacarlo vía mercado.
-Atacarlo vía mercado. Atacarlo desde otra perspectiva ideológica, no desde la perspectiva represiva que, en términos generales, parece haber fracasado.
-¿A usted le parece populista o seria la propuesta de legalizar la droga?
-La propuesta de legalizar la droga está hecha por personas muy serias. Ahora, esto tiene dos variantes: hay quienes quieren legalizar la droga con un estanco estatal, en términos tales que sea el Estado el único que proporcione drogas a personas que previamente hayan tenido un diagnóstico de consumidores. Y hay otra propuesta que es la legalización absoluta, en términos parecidos a como se comercializa el alcohol actualmente, porque el fenómeno de la droga es claramente un fenómeno ideológico. Hay drogas permitidas y drogas prohibidas: el alcohol, el tabaco y los medicamentos son drogas permitidas, y se comercializan bajo distintas modalidades, pero se comercializan lícitamente. ¿Qué marca que una droga sea permitida o prohibida? Es un mero problema cultural y de poder.
-¿En qué sentido?
-Las drogas alternativas, las de grupos alternativos, generalmente van a tener marginalidad; las drogas de los grupos más establecidos no van a ser marginales: consumir whisky en Chile puede tener connotaciones favorables.
-Da estatus.
-En cambio, no lo es consumir marihuana, que es una droga bastante suave, una droga blanda, respecto de la cual no existen diagnósticos definitivos de su carácter perjudicial. ¿Qué puede ser más perjudicial: fumar tabaco o fumar marihuana?
-¿Por qué la sensibilidad "progresista" está tan desdibujada en estas materias?
-Antes la gente de izquierda asumía que lo jurídico era un medio de presión social de los sectores más poderosos y mantuvo una actitud sospechosa respecto de las formas de control jurídico. Hoy en día, en cambio, se legitima la posibilidad de recurrir al control penal para perseguir las formas de contaminación ambiental, para reivindicar propuestas de grupos marginales entre comillas progresistas, para perseguir la delincuencia económica, etcétera. Una forma de expansión del Derecho Penal que se da en el ámbito europeo es hacia la criminalidad de los poderosos. Eso no se da en Chile, donde la única expansión del Derecho Penal que tenemos es la mayor rigurosidad en la persecución de la delincuencia tradicional, la de los grupos carenciados de siempre.
-O sea...
-Si usted tiene en la policía un 2% de peritos contables y un 98% de funcionarios dispuestos a perseguir la delincuencia común, ésa es claramente la delincuencia que esa policía está en condiciones de perseguir.
-¿Cuál es la experiencia con otras policías? ¿Hay más funcionarios dedicados a otros ámbitos? Porque el perito contable no es un ejemplo muy afortunado.
-O brigadas de criminalidad ecológica. En Chile tenemos una brigada de delitos medioambientales, pero no tenemos delitos medioambientales en la ley. La Ley Base del Medio Ambiente no contiene ni un solo delito. El Derecho Penal es un instrumento que fracasa reiteradamente, no hay ningún delito que se haya evitado, ninguna clase de delito que haya desaparecido porque haya mano dura. Los únicos delitos que desaparecen son los que se suprimen del código, como el adulterio. Pero usted no va a eliminar los robos por ser más riguroso, salvo que llegue a niveles de rigurosidad que son difícilmente compatibles con nuestra cultura. Si usted aplica rigurosamente la sharia islámica y al que roba tres veces le corta la mano, a lo mejor va a lograr efectivamente generar una cultura en que los robos sean fenómenos absolutamente marginales.
-Usted hablaba de que en Chile no se persigue a los poderosos, pero ahí está el fallo por el caso Chispas. ¿Hay un cambio en la impunidad para los delitos de cuello blanco o es una excepción?
-Es una excepción, y además fue una sanción administrativa. En el ámbito propiamente penal, donde puede correr riesgo la libertad de las personas, sigue manteniéndose un comportamiento de los agentes de control social, de los jueces, de la policía, bastante selectiva. Porque no es un juez que esté actuando tergiversadamente, sino que es la agencia que tiene una cultura selectiva.
-Se mantiene la impunidad de los poderosos, entonces.
-Se mantiene absolutamente. Si hay delitos que desde la vigencia de la Reforma procesal penal han tenido poca o nula incidencia estadística, son los delitos de significación económica. La criminalidad de las empresas, y la llamada criminalidad económica en Chile, casi no tiene significación estadística. Está bien que no la tenga, porque son pocas las empresas y pocos los delincuentes económicos, pero cuando ya son prácticamente inexistentes, como es el caso chileno, es porque algo sospechoso pasa, pues en esos ámbitos también se delinque.
-Ahí está la elusión y evasión tributaria, por ejemplo.
-Por ejemplo, y el delincuente puede ejercitar todos sus derechos. Además tiene mucha mayor capacidad de lobby para poder eludir la persecución. Los pobres diablos son los que cometen los delitos de mejor nivel; o sea, si usted tiene una forma más astuta de obtener recursos, no va a estar tirándole piedras al escaparate para llevarse las joyas que están ahí. ¿Me explico? La delincuencia de los pobres diablos es la que corresponde a ese tipo de delincuencia, y con esto no estoy pretendiendo perdonarlos.
-La desigualdad en la distribución del ingreso se puede extrapolar en la desigualdad en la persecución del delito.
-Sin duda. El sistema penal le otorga sus dolorosos premios con mucha mayor facilidad a los sectores más carenciados. LND