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El vinilo no murió ¡aleluya!

El acetato se abre paso nuevamente frente a los incrédulos ojos de la generación digital. ¿Por qué asistimos a esta especie de resurrección desde las catacumbas? Los expertos opinan que el LP, su concepto artístico y sonido nunca murieron. Más bien son casi el último reducto análogo al que se aferran fuertemente DJ´s, los melómanos e incluso los cebollas nostálgicos de la música romántica del pasado.

Lunes 19 de septiembre de 2005

Una sobrecarga de rayos rojos se apodera del DJ. Entran en su cuerpo a endemoniarlo de electrónica cuando el reloj marca las 22:15 en el Bar Santo Remedio. El hombre detrás de las tornamesas desenfunda a Al Green, lo toma con suavidad, lo pone en el Technics 1200. Luego de unos minutos, Nakeye fija la mirada en el vinilo de Tiede + Tickled Trio, que dentro de poco deleitará a los parroquianos con la fusión espacial de electrónica, dub y jazz.

Los seguidores del vinilo le deben mucho a esta figura que se apuesta a pinchar discos tras las tornamesas. Porque fueron justamente los DJ quienes oxigenaron la industria del acetato, considerado por las generaciones digitales como una curiosidad histórica luego de la llegada del compact disc.

Debido a que las ventas de vinilos se mostraban planas en los '80, en la Phillips Corporation surge la idea de introducir un nuevo formato y una máquina para reproducirlo, lo que haría que el público se interesara en volver a comprar música. Es así como surge el CD, formato que impera hasta el día de hoy a pesar de que también le han salido contendores al camino como el mini disc.

Ramón Márquez -arquitecto y DJ- deja en claro que el revival de los vinilos se debe a los coleccionistas de música negra y a sus colegas que luego se posicionarán como "rock stars", pinchando discos arriba de un escenario. "El LP se mantiene vivo gracias a quienes gustan verdaderamente de la música, del sonido orgánico, envolvente y de gran calidad. El vinilo es para paladares refinados y tiene su propio glamour".

Enfocado a un público de nivel socioeconómico alto, el fenómeno de la electrónica es clasista, lo que es natural según Márquez. "Aunque también se dan excepciones como la Love Parade donde todo el público pudo participar. Estamos de acuerdo que esto tiene elementos clasistas, pero la electrónica necesita segregarse de la masa… hay que concordar que Massive Attack no es lo mismo que escuchar a Karen Paola".

 

MUSICA ANGLO Y ESPAÑOL

Sergio Pirincho Cárcamo, conductor de Radio Futuro, divide en dos el grupo de fieles al vinilo: los que escuchan música anglo y en español, quienes tienen distintos tipos de relación con el LP.

Entre los seguidores de la música en español se reconoce un alto grado de nostalgia, por eso es que siguen pegados en esta época. "Por lo general son personas mayores que crecieron junto a un pick up y con los vinilos: en los sesentas bailaron al ritmo de la Sonora Matancera y siguen comprando sus vinilos porque les hace recordar viejos tiempos", explica Pirincho Cárcamo. Los seguidores de la música anglo y electrónica están más ligados al LP por la fidelidad del sonido y su estética. "Técnicamente el vinilo tiene una crudeza, profundidad y calidad que el CD no puede alcanzar, pues éste corta los bajos y altos, es más bien plano. En realidad, el vinilo es para los melómanos. Otra notable diferencia es la belleza de la carátula, pues en el LP encontramos un gran trabajo artístico que si se traspasa a CD, pierde calidad y pixeles".

Es justamente la belleza tras la carátula del vinilo la que hace que algunos coleccionistas se sientan atesorando un cuadro original de Picasso. "Esto se puede comparar al hecho de comprar obras de arte, pues a veces los discos llegan a costar miles de dólares. Un ejemplo es la versión norteamericana de los discos de Blood, Sweat and Tears que está costando cerca de US$ 50.000. Para los coleccionistas esto es toda una inversión".

 

ANTICUARIOS PARA NOSTALGICOS

Quienes buscan reliquias principalmente en español, tienen sus paraísos en el Persa Bío- Bío y en San Diego.

José Concha lleva 8 años en el galpón 7 del persa. Era de los coleccionistas que vendían hasta su alma al diablo por un buen vinilo, hasta que cumplió 55 y fue despedido por "viejo" en la fábrica en que trabajaba. En ese minuto el único capital que tenía eran sus reliquias musicales y se vio en la obligación de comenzar a venderlas. Con los años el negocio fructificó y ahora conserva su colección personal e "intocable" de 4.000 vinilos, además de su puesto en el persa.

En medio del furor festivalero de febrero los LP de dinosaurios como Raphael llegan a costar el doble pues quedan a merced de la renombrada ley de oferta y demanda que se genera con Viña.

Entre los clásicos románticos los más buscados son Luchito Barrios, Lorenzo Valderrama y Sandro, entre otros. El precio de los vinilos fluctúa entre los $ 200 y $ 60.000. Todo depende de la cantidad de ediciones que la banda o artista hayan lanzado. "Algunos discos como el Volantín de Los Jaivas son considerados reliquias y se sacaron muy pocas ediciones, por lo que pueden alcanzar hasta los$ 60.000", explica Concha.

Lo que sigue alimentando la compra y venta de vinilos según don José son las benditas tradiciones familiares. "Acá vienen muchos lolos que siguen la tradición del papá o del abuelito, incluso buscan vinilos de los clásicos para retroalimentarse y luego convertirlos en esa cosa tecno que está sonando en las radios".

NO AL CD, NO AL DVD

"Bueno amigos, ahora con ustedes dejamos al fantástico Saaaaandro". La voz del locutor maqueteado y ultra producido provenía de un closet, donde Franco Martinello realizaba su propio programa de radio a sus precoces 10 años junto a algunos amigos. Para esto, los vinilos de tango y tarantelas del nono eran material fundamental. Aunque el programa y los locutores fueran rematadamente malos, la música era de antología.

Los primeros acercamientos que tuvo con los discos fueron justamente gracias a su abuelo. Luego y en plena adolescencia, conoció a unos coleccionistas de discos de 12 pulgadas (que contenían una canción en distintas versiones) y se metió aún más en el mundo del vinilo. Por ese entonces coleccionaba Depeche Mode, R.E.M y otros artistas anglo, pero un aciago día -en medio de un cambio de casa- los cerca de 45 vinilos de su incipiente colección fueron a parar a una dimensión desconocida. Aunque Franco todavía conserva la esperanza de encontrarlos en el Persa Bío- Bío, lo cierto es que este golpe bajo le hizo guardar luto por más de cinco años, hasta que en el 2003 volvió al vinilo. "En todos esos años no compré nada de música, sólo escuchaba radio. Mis dos tornamesas estaban botadas en casa de mis abuelos, hasta que decidí arreglar la Sony, limpiarla y comprarle una cápsula de 80 lucas para que me diera fidelidad de audio. Empecé a comprar en vinilo todo lo que antiguamente tenía en casette", comenta Franco.

Este fanático del vinilo puntualiza que no cae en el mundo del CD ni del DVD. Considera que sus carátulas, introducciones y fotografías son "fomes" y pequeñas. "La carátula del vinilo me inspira un sentimiento de ternura y siempre tengo una especial delicadeza al poner el disco… eso no me pasa con el CD". En términos de calidad de audio, Franco explica que en el vinilo puede escuchar con más detalle todos los instrumentos. Y aunque los surcos en los discos le hacen dar saltos, los conserva dentro de sus carátulas con amor, pues admite que nunca se entregaría al acto despiadado de botar un vinilo.

 

REC: LA ERA DIGITAL

Y LA CREATIVIDAD

Hay melómanos que se entregan a rituales algo curiosos. Es el caso del ingeniero en sonido Enzo Querci, quien por años cuidó su colección de 2.500 vinilos del polvo y las inclemencias del tiempo. "Cuando me compraba un LP, le pasaba un paño especial varias veces para que el plástico de la ranura se abriera sin forzarlo. Luego sacaba el disco con cuidado, lo ponía en el plato y al mismo tiempo lo grababa en un casete para respaldarlo. Una vez que escuchaba todo el vinilo lo limpiaba, guardaba y lo metía en una bolsa hermética. Nunca más escuchaba el disco, a no ser que se me echara a perder el casete. Además, cada 4 meses cambiaba la aguja y sacudía todos los días la tornamesa".

La llegada del CD fue la solución para Querci, quien luego abandonó su poco práctico sistema y se entregó por completo a la tecnología digital. "Aunque visual y estéticamente no me gustó que los CD fuesen tan pequeños, lo mejor es que no tienen sonidos ajenos como ese odioso ruido fritanga de los vinilos. Igual se nota la diferencia análogo - digital, pero no es algo que yo extrañe. Sin embargo, el sonido digital ha evolucionado de manera increíble: existen software que tratan de emular la calidez del análogo y aunque falta bastante para conseguirlo, esto constituye un gran reto para los técnicos: llegar a hacer que los sonidos naturales no pierdan calidez al digitalizarlos".

Este ingeniero considera que los nostálgicos del vinilo muchas veces exageran la nota en cuanto a la calidad de su sonido: los ve como eternos amantes de una época que hizo historia en términos musicales. "Ellos quieren rescatar la creatividad que había en '70 y '80, donde todo era nuevo. Luego los estilos musicales comenzaron a repetirse y en cierto modo éstos se hicieron más predecibles, se estancaron. Por eso más bien creo que se enamoraron de una época".

Aunque se define como un amante de la música sin predilección por el formato CD o LP, el dueño de la tienda Extravaganza y conductor de Radio Zero Fernando Mujica tiene una teoría bastante incisiva. "El vinilo es algo noble, el CD se ha prostituido debido a la fácil clonación que se hace de él. El LP siempre se mantuvo presente y sus períodos de ausencia se deben a la misma industria discográfica".

Aunque habla medio en broma y medio en serio, Mujica tiene su propia explicación para el retorno al vinilo, tomando en cuenta otro fenómeno de la era de la globalización: Internet. "Con esta herramienta para bajar música, la gente se dio cuenta que su cabeza no podía retener tanta información y retornó a la época de los '80, a comprar vinilos. Porque para escuchar y digerir un vinilo hay que tener tiempo: es como disfrutar lentamente de un buen vino recién descorchado. Este revival es una reacción ante lo rápido". LN

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