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Más de dos millones de niños mueren de hambre en Africa durante este año

Más de dos millones de niños mueren de hambre en Africa durante este año

Al menos 2,1 millones de niños han muerto este año tan sólo en el continente africano a causa del hambre, la malnutrición y las enfermedades relacionadas con la escasez de alimentos, según denuncia el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PAM), James T. Morris.

Sábado 29 de octubre de 2005

A pesar de la dramática cifra, la pasada Cumbre de Naciones Unidas, sólo uno de cada diez mandatarios mencionó el hambre como un problema serio y el mundo "se centra en los desastres naturales y la extensión de la gripe aviar", el hambre en Africa "crece tranquilamente", debido a la pobreza, los conflictos armados, el sida, y la incapacidad de los Gobiernos, destruyendo la estabilidad del continente.

Según los últimos datos, el PAM está tratando de proporcionar alimentos a 43 millones de personas en Africa subsahariana este año, cantidad que dobla la alimentada en 1995, lo que pone en duda el compromiso de la mayor parte de los países de reducir el hambre a la mitad como parte de los Objetivos del Milenio (ODM).

Actualmente hay en el mundo 852 millones de personas hambrientas, y desde el año 2000, la cifra aumenta en unos seis millones anuales, según el PAM. "Los jefes de Estado de 170 países acudieron en septiembre a la cumbre de la ONU. De ellos sólo 18 mencionó la hambruna como un reto serio, es decir, uno de cada diez", según denunció Morris en su declaración.

HAMBRE Y GUERRA: DE LA MANO

En la mayor parte del continente africano, el hambre y el conflicto armado "se dan la mano" según Morris, que citó ejemplos como Darfur, Somalia, Angola y Uganda, donde el hambre se utiliza como arma de guerra. "Cuando el odio ataca somos capaces de una brutalidad increíble", se lamentó el reponsable del PAM.

El más claro ejemplo del uso de los alimentos como arma es Darfur, donde el PAM alimenta a 2,5 millones de personas cada mes. Además, según datos de Naciones Unidas, durante las últimas dos décadas las guerras han reducido la producción agrícola en un 20 por ciento.

Donde los conflictos persisten el hambre no para de aumentar. Un ejemplo de ello es la República Democrática del Congo (RCD), donde el número de personas malnutridas aumentó de un 53 por ciento de la población en 1995 a un 70 por ciento a día de hoy. En cambio, donde los conflictos se han solucionado, el hambre se ha reducido, como por ejemplo en Nigeria, Ghana y Madagascar.

EL PAPEL DE LA AGRICULTURA

Sin embargo, Morris destacó que nueve de cada diez muertes a causa del hambre y la malnutrición se dieron entre los que la sufren de forma crónica, sufrida especialmente por la gente que habita entornos rurales.

Como consecuencia, el hambre empuja cada vez más a la migración de personas del ámbito rural a las ciudades, donde los servicios sociales básicos actúan como cebo. Esto, según Morris, responde en muchas ocasiones "al descuido de los Gobiernos africanos y la comunidad internacional de las inversiones en agricultura".

La falta de riego, las plagas y la pérdida de cosechas son algunos de los mayores retos a los que se enfrenta Africa, pues según el PAM en algunas regiones los campos y las técnicas "no son mejores que las que tenían en el Imperio Romano".

La gripe aviar además amenaza con convertirse en desastre en Africa, especialmente en el norte y el este, que será el próximo destino de las aves migratorias, donde los agricultores y los ministerios de Sanidad no están equipados para hacer frente a una pandemia de este tipo.

HAMBRE Y SIDA

En el sur del continente africano, sin embargo, la amenaza es el sida, en combinación con la pobreza y el hambre. Según Morris, la mayor crisis humanitaria de hoy en día "no está en Pakistán, ni en la región afectada por el tsunami, ni en Darfur, sino en la desintegración de las estructuras sociales en el sur de Africa" causa de la combinación de estos dos factores.

El impacto del sida en la producción alimentaria es grande, ya que la enfermedad se ha cobrado la vida de al menos 8 millones de granjeros y agricultores africanos y en muchas poblaciones los campos permanecen sin nadie que pueda cultivarlos, advierte el PAM.

Además la situación se vuelve cíclica, pues sin una buena alimentación los antirretrovirales no hacen que la gente mejore, y la mayoría de los Gobiernos africanos no son capaces de proveer ayuda nutricional como parte de la asistencia familiar.

La mejor forma de atajar la crisis y ayudar a las víctimas del hambre es el establecimiento de mejores salarios, mayor asesoramiento de las personas vulnerables, planes de contingencia y mayor atención a la creación de stocks alimentarios y voluntad política para el mantenimiento de la paz.

Además, según Morris, la ayuda alimentaria para África ha descendido enormemente, a pesar de los llamamientos tanto de la FAO como del PAM para lograr más fondos. Algunos ejemplos son Malawi o Djibouti, que reciben menos de un tercio del dinero que necesitan. Otros datos indican que países tan afectados por conflictos y hambre apenas llegan al 50 por ciento, caso de Costa de Marfil, Somalia, y Sudán.

"Las calles de Nueva York no están llenas con orfanatos, no hay niños y niñas pidiendo por las calles de Ginebra y tampoco niños que pierdan la vista por falta de vitamina A en Sidney. Es extraño ver hambre en el mundo desarrollado, por lo que es vuestra responsabilidad y la mía asegurarnos de que no se olvida", concluyó Morris, en una alusión a los líderes políticos occidentales.

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