
Inicio » Cultura y Entretención
Miércoles 2 de noviembre de 2005
No es la primera vez que el actor de "Mitú" y la jurado de "Rojo Vip" trabajan codo a codo en el teatro. Hace tres años el actor fundó la Compañía La Patriótico Interesante en la que comparten labores y el año pasado estuvieron juntos en "La epopeya de Juan el crespo", un proyecto con música en vivo y máscaras -muy popular- con el que ganaron el Festival de Nuevos Directores de la Universidad de Chile.
Ambos se halagan y se sienten privilegiados de trabajar en familia, sobre todo ahora que estrenarán "El jabalí", una relectura, transformación o como precisa Ignacio, "reescritura" de la tragedia isabelina que en manos de esta compañía de teatro callejero (montarán con entrada liberada en la Plaza Biblioteca de Santiago, Matucana 151), se convierte en una pieza popular con máscaras y clown, muy cercana a la comedia del arte, pero inspirada en las fiestas latinoamericanas y la música medieval. "Recorrimos muchos carnavales, estuvimos en Oruro, Loncura y en la fiesta de La Tirana", recuerda Constanza, quien además de componer la música de la obra, asume la interpretación con diferentes instrumentos como teclados, guitarras, cajón peruano, bombos y semillas.
Cara de jabalí
Sin embargo, para la compañía no fue fácil hacer una relectura latinoamericanista de la obra de Shakespeare, y eso, no tan sólo por la interpretación de treinta personajes en manos de cinco actores, sino también porque tuvieron que hacerse la pregunta de rigor: ¿Quién es Ricardo III hoy? La respuesta obvia de ellos señaló a Hitler, Pinochet, Bush o cualquier tirano con poder absoluto. Esto les pareció rescatable -de hecho en el texto hay citas directas a la dictadura militar-, pero asumieron también, según Ignacio, "que el teatro callejero no sólo debe denunciar, sino también reflexionar".
Por eso, más allá de la atmósfera latinoamericanista, el punto de ruptura clave con "Ricardo III", es la tesis, que corre por un carril más arriesgado que la presentación de un noble miserable que se hace del poder con intrigas y lo ejerce con crueldad. "Nosotros quisimos darle una vuelta más a esta obra y nos preguntamos por las causas afectivas y sociales que determinan los actos de este personaje", explica el ex "Hippie". En ese sentido, "El jabalí" le debe su nombre a la horrible similitud de Ricardo III con este animal que además era el símbolo heráldico de su propia dinastía. Una historia de discriminación y desamor -enmarcada en un clima de felicidad y algarabía por el triunfo dinástico en La Guerra de las Dos Rosas- que desemboca en un sentir que el director grafica simplemente con un "les voy a cagar la fiesta".