
Domingo 20 de noviembre de 2005
El ex dictador Augusto Pinochet, que ya ha sido sometido a cuatro extensos interrogatorios por el nuevo ministro del caso Riggs, Carlos Cerda, le confesó a este magistrado que a causa de la orden de embargo de sus bienes que dictó el juez español Baltasar Garzón, él decidió repartir su dinero en diferentes bancos.
Así se desprende en parte de la trascripción de esos interrogatorios, publicada hoy por el diario Siete, pues en ellas consta que Pinochet le dijo a Cerda que "cuando me amenazaron con que me iban a quitar los bienes, el señor Garzón y Joan Garcés preguntaron a todos los bancos si yo tenía plata, y ahí decidí tener el dinero en varios bancos para trasladar las platas en un momento dado, ante la presión de ellos".
"La amenaza era permanente porque Garzón no paraba de buscar cuentas", indicó al recordar la acción del magistrado que logró su detención en Londres en 1998.
Sobre el origen de su cuantiosa fortuna, avaluada en al menos 27 millones de dólares, Pinochet recalcó que "toda mi vida he sido un hombre correcto y ahorrativo". "Yo buscaba formas de incrementar mi patrimonio, escribía libros, redactaba artículos para revistas cuyos nombres no recuerdo, pero me pagaban dinero y mi sueldo entero lo metía al banco a fin de transformarlo en dólares y enviarlo a Estados Unidos", agregó.
Indicó entonces que sus declaraciones de impuestos las elaboraban en la Presidencia, donde "había abogados a los que tampoco conocí siempre", y él sólo firmaba. "Cuando era Presidente no tenía tiempo para nada y debía tener confianza en lo que hacían subalternos", sentenció.
Sin embargo, en la mayoría de sus respuestas sobre las transacciones monetarias, indicó que no estaba el tanto, las desconocía o no se acordaba de ellas. "Reconozco algunas firmas, pero tampoco puedo afirmar que sean mías, pues algunos la hacen igual", declaró a Cerda.