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Clima electoral de Bolivia al "rojo vivo"

Dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), que postula al candidato presidencial Evo Morales, advirtió que si su adversario, Jorge Quiroga, llega al Gobierno promoverán su salida del poder "por la fuerza".

Jueves 1 de diciembre de 2005

A poco más de dos semanas para la celebración de unos cruciales comicios generales, el clima electoral en Bolivia, que en los días precedentes se había caracterizado por la aguda confrontación entre los principales candidatos a la Presidencia, se calentó ayer a niveles de ebullición luego de que un importante dirigente del izquierdista Movimiento Al Socialismo (MAS) advirtió que ese partido promoverá el derrocamiento de un eventual Gobierno "neoliberal" salido de las urnas.

En una rueda de prensa, el senador del MAS, Román Loayza, aseguró que el postulante presidencial de su formación, Evo Morales, a quien las encuestas ubican en el primer lugar en las intenciones de voto para las elecciones de 18 de diciembre, llegará al Palacio Quemado (sede del Gobierno) "por las buenas o por las malas".

Al ser consultado sobre a qué se refería con "por las malas", Loayza dijo que "Bolivia no está dispuesta a aceptar un Gobierno neoliberal", como el que supuestamente encabezaría el ex Presidente Jorge Quiroga (2001-2002), candidato del centroderechista Poder Democrático y Social (Podemos) y que figura segundo en las encuestas.

En este marco, el dirigente del MAS aseguró que su formación mantiene conversaciones con "generales y coroneles" del Ejército y la Policía para, con Evo Morales a la cabeza, llegar incluso por la fuerza al poder.

"Estamos coordinando una acción conjunta entre las organizaciones cívicas y los compañeros militares (…) vamos a entrar al poder de mutuo acuerdo", señaló Loayza, quien destacó que los movimientos sociales en los que se cimienta el MAS ya depusieron a dos presidentes: Gonzalo Sánchez de Lozada, en octubre de 2003, y a Carlos Mesa, en junio de este año.

El senador izquierdista manifestó que una asociación de este tipo no sería necesaria si Morales obtuviera en los próximos comicios el 50% más uno de los votos para ser elegido inmediatamente Presidente, tal como lo establece la Constitución. Sin embargo, las encuestas señalan que ningún candidato obtendría la mayoría absoluta. De hecho, un sondeo difundido ayer por la red televisiva Bolivisión señaló que el candidato del MAS obtendría el 30,1% de los votos, seguido por Quiroga con un 27,5% y por el acaudalado empresario Samuel Doria Medina, de Unión Nacional (UN), con un 12,9%.

De confirmarse esta tendencia el 18 de diciembre, la Constitución boliviana establece que le corresponde al Congreso elegir al Presidente entre los dos aspirantes más votados, es decir, entre Morales y Quiroga. En esa eventualidad, el senador Loayza estimó que el ganador sería el candidato de Podemos, quien contaría en el Poder Legislativo con el apoyo de la formación de Doria Medina.

"En ese caso, Quiroga debe saber que no va a aguantar ni seis meses (en el poder), porque, posiblemente sin echar sangre, igual vamos a entrar al Palacio Quemado", insistió el dirigente del MAS.

Las incendiarias declaraciones de Loayza vinieron a elevar peligrosamente la temperatura de una campaña electoral que progresivamente se ha ido polarizando hasta alcanzar dimensiones de una virtual "guerra sucia", con múltiples denuncias cruzadas de prebendas, cohecho electoral y financiamiento externo entre los principales candidatos.

Pero no sólo el frente electoral atizó ayer los ánimos en Bolivia. Quién también echó "gasolina al fuego" fue el comandante del Ejército, general Marcelo Antezana, que en una declaración reservada ante la fiscalía que investiga las muertes de 61 personas en la revuelta popular de 2003 que derrocó a Sánchez de Lozada, afirmó que "gran parte de esas víctimas se autoeliminaron".

"Es un insulto a nuestra inteligencia y un agravio a las víctimas. No creo que esa sea la posición del Ejército", declaró Benjamín Cáceres, dirigente de la Confederación Nacional de Juntas Vecinales. "Nadie puede creer semejante declaración. Es un absurdo total. Los militares utilizaron armas de fuego y tanques. La gente los enfrentó sólo con piedras y palos", afirmó a su vez Abel Mamani, dirigente cívico de la localidad de El Alto, a la que pertenecía la mayoría de los 61 muertos que causaron las protestas sociales de 2003.

Una contienda con tintes de "guerra sucia"

Con la prohibición de un spot propagandístico agraviante contra el candidato indígena Evo Morales y el inicio de una investigación sobre otro, las autoridades bolivianas intentan contener la "guerra sucia" desatada a pocos días de las elecciones generales.

El veto afectó al mensaje en el que una mujer con sus cuatro hijos dice que fue abandonada por su esposo e imputa una conducta similar a Morales, ataque que ha motivado repudio generalizado de la clase política local.

"Evo Morales abandonó a sus hijos (…) Si Evo no es responsable con su propia familia, cómo podrá ser responsable con nosotros", cuestiona una mujer en el spot televisivo contra Morales.

La decisión de ordenar el cese de la difusión del spot fue tomada por la Corte Nacional Electoral (CNE) por constituir el mismo un agravio personal contra Morales y una violación de la ley del menor, la cual prohíbe el uso de niños en campañas políticas.

Antes de la decisión adoptada por el CNE, el Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales había descartado presentar una queja formal sobre el tema.

El propio candidato presidencial, favorito en las encuestas preelectorales, había dicho que no impugnaría ningún mensaje de "guerra sucia" para que el pueblo juzgue a qué extremos llega la desesperación de los neoliberales.

Inicialmente diversos medios de prensa consideraron que el spot finalmente vetado lo auspició Poder Democrático Social (Podemos), del ex Presidente Jorge Quiroga, lo que negó la organización.

Pero más tarde el veterano político y candidato a la vicepresidencia del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), Guillermo Bedregal, admitió que el mensaje propagandístico fue realizado por el equipo de campaña de su partido.

En tanto, la Policía Técnica Judicial (PTJ) inició la investigación sobre la denuncia de falsificación presentada por el MAS contra Podemos, por usar un impostor en otro spot contra Evo Morales.

El mensaje presenta a un supuesto trabajador textil que dice temer perder su empleo si Morales llega a la Presidencia, y el MAS reveló que el personaje usó un nombre falso, no desempeña ese trabajo y es chofer de Podemos.

A las acusaciones de mentiroso contra Quiroga, se sumó también el empresario y candidato presidencial Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional (UN), organización que emitió un comunicado en el cual denuncia otras falsedades de Podemos.

Doria Medina también ha sido cuestionado por la supuesta compra de papas en el extranjero para fabricar hamburguesas, y su candidato a vice Carlos Dabdoub, principalmente por las supuestas deudas de su esposa.

La Nación

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