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Martes 6 de diciembre de 2005
1.- Influencia y escuela: Dream Theater es en la actualidad la banda de metal progresivo con más seguidores en el mundo. Herederos de la exquisita tradición conceptual rockera, tipo Rush, Queensrÿche y Fates Warning, la banda liderada por Mike Portnoy llega a Chile con la responsabilidad de confirmar 'in situ' por qué Simphony X, Pain of Salvation, Threshold y Shadow Gallery siguieron el ejemplo, generando un sonido, una escena y un género musical que cuenta con seguidores en todo el mundo.
2.- Cinco virtuosos: La crítica más habitual que se le hace a Dream Theater es el marcado perfeccionismo y exactitud de su música. Un sector de la crítica bautizó la propuesta como "metal matemático" y a los músicos eso parece no incomodarlos. Mike Portnoy es en la actualidad uno de los tres mejores bateristas del mundo. John Petrucci no tiene nada que envidiar a Joe Satriani o Steve Vai. Jordan Ruddes es un talentoso tecladista con trayectoria. John Myung hace lo propio con el bajo de seis y siete cuerdas. Y James LaBrie posee un correcto registro vocal. Los cinco, en diferentes épocas, han hecho docencia en Berkley.
3.- Un show esperado: Si Rush representa el paradigma de la visita que nunca fue (hasta ahora), Dream Theater podría ser el segundo espectáculo de la lista. Sólo así se explica que la productora a cargo del evento decidiera anticipadamente cambiar de recinto para asegurar una concurrencia mayor. Del Velódromo (6.000) a la Pista Atlética (20.000) hay mucha diferencia y hasta ayer ya habían 18 mil entradas vendidas.
4.- Transversalidad etaria: Hoy habrá público de todas la edades. El fanático del neo heavy europeo, estilo Stratovarius, Rhapsody, Hammerfall y Blind Guardian; el metalero de siempre; y el rockero clásico, admirador del progresivo de la vieja escuela estilo King Crimson, Genesis, Rush o Kansas (un referente casi olvidado), tienen hoy una cita obligada.
5.- Puro filete: "Images and words" (1992), "Awake" (1995), Scenes from a memory, part 2" (1999), "Six degrees and inner turbulence" (2002), "Train of though" (2003) y "Octavarium" (2005) son hoy piezas de colección que no pueden faltar en ninguna biblioteca musical de rock.