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Jueves 8 de diciembre de 2005
Francia Fernández
Parecen salidas de un cuento. Llevan coronas, escapularios o rosarios y, en algunos casos, un niño las acompaña. Son las "Vírgenes Ilustradas Latinoamericanas", princesas de papel hechas con acuarela y acrílico, pastel, óleo, plumón y hasta digitalmente. "Tienen algo de realismo mágico y grafican a 24 países. Nos inspiramos en imágenes existentes, o sea, es una muestra fiel a los iconos", explica Paloma Valdivia, directora del colectivo Siete Rayas, responsable de dar vida a esta exposición.
La idea de ilustrar los símbolos femeninos que pueblos enteros, desde México a Chile, adoptaron como "madres", surgió como una forma de rescate de la identidad nacional, pero con un punto de unión latinoamericano. Asesorados por el sacerdote Carlos Cox, rector del Santuario Nacional de Maipú, los integrantes de Siete Rayas y Pablo Mujica, propietario del Café Veracruz (donde se exhibe la muestra), optaron por una serie de "bellas señoras", cuyos nombres varían según la ubicación geográfica, o el momento y la forma en que aparecieron.
"Nos interesaba una imagen sencilla, menos dura y más cercana, algo opuesto a las figuras tétricas, blancas y gastadas que hay en las iglesias", afirma Valdivia. Trabajaron tres meses basándose en modelos estáticos y en la mitología que rodea a cada una de las "patronas".
La Virgen de Guadalupe (México), Nuestra Señora de la Paz (El Salvador), del Rosario (Guatemala), de los Milagros (Paraguay), Aparecida (Brasil) o la Virgen del Carmen (Chile). Detrás de cada una hay una crónica que no todo el mundo conoce. Y el fervor también cambia, de país en país.
"Es curiosa la devoción que despierta la Virgen de Guadalupe en México, donde es un icono pop, algo que no pasa en Chile con la Virgen del Carmen", dicen en Siete Rayas. Al aparecérsele al indígena Juan Diego, en 1531, la Virgen mestiza facilitó el trabajo de evangelización a los misioneros, debido al gran número de nativos que se sintieron identificados con ella: entre otras cosas, llevaba un lazo atado a la cintura igual al de sus mujeres embarazadas, y un manto azulverdoso, tono predilecto de los aztecas.
VIRGEN MILITAR
Para los ilustradores, "ella tiene una cara más dulce, expresiones más suaves, la Virgen del Carmen tiene una mirada fija, es más parca, casi militar". De hecho, fue en las guerras independentistas que se convirtió en Patrona del Ejército, con O'Higgins y San Martín a la cabeza. Así surgió el Templo Votivo de Maipú, después de la victoria de Chacabuco. Y recién, en 1923, pasó a ser la Patrona de todo el pueblo chileno.
"Qué poco sabemos y es parte de nuestra cultura. En cada país latinoamericano hay un santuario donde se venera a la Virgen, es algo que no existe en Europa. Ojalá la gente se interese y vaya detrás de la historia", proponen en Siete Rayas.
Los menos entusiastas, al menos, pueden comenzar por sorprenderse con esta exposición.