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Viernes 23 de diciembre de 2005
Artemio Echegoyen
"Para mi capote", confiesa Guillermo Blanco (1926) al final de estos "Cuentos completos" -64 relatos repartidos en ocho libros-, "divido cuentos y novelas en dos categorías: aquellos en los que prima la peripecia y aquellos cuyo eje radica en la convivencia." Sugiere que por mucho tiempo prevaleció en la narrativa occidental el relato "peripecial", y que a partir de Poe los personajes en sí (la "convivencia") han ido cobrando mayor peso. Blanco, periodista y escritor, que ha publicado más de 20 libros entre cuentos, novelas, crónicas, parodias y ensayos, amén de innumerables artículos de prensa, desafía con este volumen al lector: ¿qué tipo de narraciones son las suyas? Él ya sabe qué decir al respecto. Para discutirle hay que leerlo.
Resaltan aquí los famosos relatos rurales de "Cuero de diablo": mayormente "peripeciales" según su autor, ambientados en el poblado Los Puquios y cruzados todos por la ominosa presencia del malvado Negro ("ese cuero'e diablo"), un bandido de los que antaño trotaban por el campo chileno. Especialmente erizapelos son "La espera" y "La mano", clásicos del suspenso escalofriante y directo. A veces la acción encubre un erotismo inminente, brutal, jamás explicitado. El bandolero, el afuerino, el peón, el patrón de fundo -y su esposa-, el futre, el almacenero, el cura, la muchacha sencilla: personajes chilenos que en la imaginería "obvia" pero a la vez escandalosamente versátil de Blanco se desprenden del criollismo y universalizan la aldea. "Obvia" no es aquí un adjetivo menoscabante, ni mucho menos, sino que alude a una opción (deliberada o no) por la lógica del sentido común, tanto en la estructura argumental como en la conciencia de los personajes. Pues la violencia delictual o vengativa, la ternura, el coraje insólito, el terror nocturno, tienen también su sentido común, y ésa es la carta que con sorprendente pericia y un esencial sentido de la casualidad contradictoria (como indica, de algún modo, Jaime Collyer en el prólogo) juega en "Cuero de diablo" este autor, adicto a los desenlaces que parecen abiertos y son, a la vez, inequívocos.
Pero no sólo de bandidaje escribe Blanco. Sus otros libros aquí reunidos son "Sólo un hombre y el mar", "Los borradores de la muerte", "Adiós a Ruibarbo", "Libro de buen dolor", "La canilla de don Quijote", "Gente de a pie", "Por la patria (o algo así)": en ellos caben los más variados matices que esconde toda relación humana. Señalando su propia evolución, dice el escritor: "Alguna vez descubrí que lo esencial en mis relatos no es tanto lo que sucede como a quién le sucede". O sea, si las crueldades del Negro nos dan su resto de julepe, disponemos aún de otras 56 historias donde Guillermo Blanco despliega -y en múltiples ámbitos- las paradojas íntimas de la vida común. Incluidas las del amor y el exilio.
"CUENTOS COMPLETOS"
Cuentos
Guillermo Blanco
Alfaguara, 2005. 718 páginas.