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The professor

Hace dos semanas la biografía oficial del candidato de la derecha decía que fue profesor de Economía en Harvard. Ya no. El propio "El Mercurio" se tragó el cuento y lo publicó. Un profesor chileno fue a la universidad y, sencillamente, preguntó. Y LND le preguntó a él.

Domingo 25 de diciembre de 2005

Francisco Ramírez

-¿Por qué iba Piñera a inventar una cosa así?

-Debe haber estado haciendo este tipo de cosas durante años: quizás cuántos beneficios habrá derivado de ellas. Seguramente, se han vuelto parte de lo que él ve como realidad. Tal vez, está convencido de que "hacer clases" es más o menos lo mismo que ser profesor titular de Harvard. Ello demuestra un grado alarmante de arrogancia.

-Entonces, sí fue profesor.

-No. En las universidades norteamericanas, el título de profesor es dificilísimo de obtener, y en Harvard mucho más. En los archivos no hay evidencia de que jamás haya sido siquiera ayudante, aunque esto no se descarta, porque los archivos de los ayudantes (teaching fellows) son menos rigurosos.

-No exagere. Todo el mundo infla el currículum.

-¡Pero él quiere ser Presidente! Nos avergonzaría a todos. Si fuera de Chile ya lo llaman "el Berlusconi chileno"; imagínese, sería una pesadilla que le preguntaran al próximo Presidente, aunque fuera en broma: "¿Y usted es el que se hizo pasar por profesor de Harvard?". Hay que distinguir. Una cosa es abultar los currículum, es decir poner detalles insignificantes para ocupar páginas; otra, inventar cosas que no son ciertas. La primera variable no es aconsejable porque se advierte inmediatamente, pero la segunda es una falta grave a la ética que no me sorprendería fuera ilegal

-Y usted, Castillo, ¿sí es profesor?

-Pero no de Harvard. Allí fui ayudante entre 1986 y 1990. Por eso que conozco perfectamente el sistema y me sorprendió que alguien sin reputación académica cuente que fue profesor allí.

Roberto Castillo Sandoval, ex teaching fellow en Harvard, es actualmente profesor asociado de Español y Literatura Comparada y coordinador del Programa de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Haverford, en Pennsylvania, fundada en 1833 por los cuáqueros.

-Cuénteme, ¿dónde fue a preguntar?

-Como estaba consciente que tenía que ser acucioso, consulté en partes diferentes: el Departamento de Economía mismo, la Oficina de Registros y también me contacté con gente de comunicaciones de la Facultad de Artes y Ciencias de la Escuela de Gobierno J.F. Kennedy y de la Escuela de Negocios de Harvard.

-Y nada.

-Nada.

-¿No será que hubo alguna confusión con algún otro de los Piñera? Ellos fueron todos de familia modesta, que mandaban a sus hijos a Harvard.

-¡No! Se constató el registro de José Piñera, su he rmano y ex ministro de Trabajo de Pinochet, como ayudante, pero no de Sebastián Piñera.

-La bitácora del candidato igualmente enumeraba distinciones al recibir su doctorado.

-Efectivamente, indicaba que se había graduado con "honores máximos". Como ex alumno de posgrado de Harvard, sé que esa figura no existe para los PhD. Solamente cabe como nota en exámenes doctorales, lo que no queda registrado oficialmente y normalmente nadie lo menciona, simplemente por una especie de pudor que se aprende ahí.

-La página web muestra un documento de Piñera, de "teaching fellow".

-Parece auténtico.

-Oiga, pero puede ser que "teaching fellow" se entienda como "profesor ayudante"; o sea, cuando falta el profesor, el ayudante hace la clase. ¿No es así en Harvard?

-Fui ayudante del novelista mexicano Carlos Fuentes en Harvard y jamás se me habría encomendado reemplazarle si faltaba a una de sus clases magistrales. Tampoco lo habría hecho la ayudante jefe, otra chilena, Verónica Cortínez, quien ahora es profesora titular en UCLA.

El curso estaba dividido en secciones y los ayudantes explicábamos, analizábamos y discutíamos los temas con los alumnos. Jamás se nos habría ocurrido poner en el currículum que fuimos profesores de Literatura en Harvard.

-Le repito la pregunta inicial: ¿para qué necesitaba Piñera esta falsificación?

-El problema de Piñera es que tanto su carisma como su discurso se basan en el concepto machacón del ganador o "mejor de todos" y en una supuesta meritocracia transversal ("gobernar con los mejores"). La distorsión de sus credenciales y la manera en que ha enfrentado el tema indican que no practica lo que predica.

Piñera es un hombre inteligente, tiene muchos méritos admirables, pero no le basta con eso. Como su eslogan, "quiere más". Y más. Y más.

Lo que deja patente es un concepto del bien público como serie de adquisiciones y conquistas basadas en un modelo empresarial depredador. LND

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