Un juez de la localidad de Viterbo ordenó al sacerdote Enrico Righi comparecer para probar la existencia histórica de Jesús ante la justicia. El caso fue planteado por Luigi Cascioli, ex estudiante de sacerdocio y agrónomo jubilado, descrito como un “ateo militante”.
Si Dios existe o no, es una pregunta que lleva siglos de debate. Muchos han planteado incluso que jamás habrá pruebas concretas de ello, mientras que otros lo defienden argumentando la fe. Comprobarlo es difícil, pero un sacerdote italiano deberá recurrir a todo su conocimiento y rezos para probar que Jesús, el hijo de Dios, sí vivió.
Luigi Cascioli, ex estudiante de sacerdocio y agrónomo jubilado, quiere pasar a la historia como el “rey de los ateos” y llegar al final del debate. Tal como “abogado del diablo”, decidió hacerlo de la forma más común actualmente: acudir a la justicia.
Cascioli, autor del libro “La Fábula de Cristo”, acusó a la Iglesia Católica con toda su furia del delito de “sustitución de persona”, ya que asegura que la persona que aparece en la Biblia no es Jesús si no que es Juan de Gamala, un judío que se opuso a la ocupación romana en el siglo I de Palestina.
Pero Cascioli quiso llegar más allá, ya que dijo que la Iglesia Católica es culpable del crimen de “abusar de la creencia popular” planteando como hechos reales aquellos que “no son otra cosa que inventos”.
Es así como un magistrado -al parecer no muy cercano al catolicismo- de la localidad de Viterbo, al norte de Roma, decidió que el caso era admisible y le pidió al sacerdote Enrico Righi comparecer ante el tribunal para que probara la existencia de Jesús.
La disputa surgió cuando el padre Righi contradijo en una publicación de su parroquia los argumentos de Cascioli, quien decidió presentar una demanda ante la justicia.
Según el padre Righi, innumerables textos tanto religiosos como seculares dan testimonio innegable de la existencia de Jesús. “Si Cascioli no ve el sol en el cielo al mediodía no puede demandarme porque yo sí lo veo y él no”, señala el sacerdote.
No obstante, sólo un milagro parará el juicio, porque el padre Righi tendrá que llevarle una foto de Jesucristo o una muestra de ADN a Cascioli, ya que él dice que sólo retirará su demanda si el sacerdote prueba con argumentos “irrefutables” que existió el hijo de Dios.