EL 15% DE LA POBLACIÓN CHILENA MAYOR DE 15 AÑOS SUFRE LA ENFERMEDAD
Esta dolencia de carácter hereditario afecta principalmente a las mujeres y se exacerba en estos días de calor. Los tobillos se ensanchan, las piernas se sienten pesadas, se hinchan y duelen.
Estamos en una época en que el calor excesivo aumenta la sensación de pesadez en las piernas, dolor e hinchazón de los tobillos. Y si esos malestares debido a la insuficiencia venosa no se tratan, las antiestéticas y en ciertos momentos peligrosas várices invaden las extremidades inferiores.
“Y no estamos hablando de una enfermedad poco usual sino de una frecuente, al punto que la sufre el 15% de la población chilena mayor de 15 años”, precisa el doctor Alejandro Campos, cirujano vascular e instructor de cirugía del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, José Joaquín Aguirre.
“Afecta tanto a hombres como mujeres con predominio del sexo femenino en una relación 4 a 1”, prosigue el doctor Campos.
Se sabe que las várices son una dilatación permanente de las venas superficiales de las extremidades inferiores. Y si bien puede comprometer otros territorios -extremidades superiores, esófago, región anal o testicular-, “cuando hablamos de várices nos referimos a aquellas que comprometen las venas superficiales de las extremidades inferiores”, señala el cirujano.
Orígenes
Este mal se da preferentemente en la población adulta. Investigando su origen se sabe que es hereditario ya que la mitad de las personas con várices tienen antecedentes familiares de insuficiencia circulatoria. Además, permanecer muchas horas de pie aumenta la posibilidad de que aparezcan várices. El calor excesivo perjudica la circulación, pero también sustancias como el tabaco, café, té, chocolate, alcohol o picantes favorecen directa o indirectamente la mala circulación periférica
¿Cómo acabar con este doloroso problema de salud?. “Existen distintas alternativas de tratamiento dependiendo del tipo de compromiso venoso, de su extensión y la distribución anatómica. Cada etapa tiene alternativas de tratamiento con indicaciones precisas, siendo lo más importante que el paciente sea evaluado por un médico competente y certificado en el tema, y que maneje las distintas alternativas”, responde el doctor Alejandro Campos.
Cirugía
¿Es conveniente emplear la cirugía para eliminar las várices, el malestar y recobrar las piernas torneadas y lisas, sin cordones de venas superficiales que siguen un tortuoso camino? La cirugía ofrece distintas alternativas según sea la distribución de las várices y el compromiso anatómico venoso.
En general, lo que se hace con el bisturí es extirpar total o parcialmente la vena principal del territorio afectado y se eliminan las colaterales asociadas. “Lo anterior se puede hacer con cirugía exclusiva o asociada con rayo láser o radiofrecuencia”, explica el cirujano Campos.
Pero existe un temor que viven quienes deciden operarse y sacar las venas dilatadas que duelen y deforman un hermoso par de piernas. Y es que las temidas várices retornen después de la intervención.
“Si la cirugía es bien indicada y realizada, el retorno de las várices es aproximadamente de un 15% a un 20%, pues no hay que olvidar que esta patología tiene un importante origen hereditario”, responde el cirujano vascular Alejandro Campos.
En general la operación es de cirugía mayor. Los pacientes se hospitalizan el mismo día de la intervención quirúrgica y permanecen en el hospital durante 24 horas en régimen postoperatorio. La intervención se hace con anestesia local y dura una o dos horas. En el J.J. Aguirre los pacientes se van caminando desde el primer día de alta con algunas precauciones. La vida normal se logra después de dos días de operado.