
Lunes 16 de enero de 2006
Rodrigo Durán / Richard Miranda
Esto es un hecho histórico, decían los principales dirigentes de la Concertación en el Hotel Plaza San Francisco cuando los cómputos del Ministerio del Interior daban un contundente triunfo a la postulante oficialista. Michelle Bachelet consideró este hecho en el discurso que ofreció anoche, cerca de las 21:30 horas, cuando se subió al escenario en las afueras del edificio y habló ante decenas de miles de adherentes congregados en la Alameda. "Quiero que mi Gobierno sea recordado como un Gobierno de todos y para todos", dijo la próxima Presidenta y no dejó pasar la oportunidad de homenajear a su padre, el general FACH Alberto Bachelet, muerto tras el golpe de Estado de 1973.
El discurso de Bachelet fue una conjunción entre su historia personal, la de la Concertación y sus pretensiones futuras. "Quién lo hubiera pensado hace veinte, diez o cinco años. Que Chile iba a tener como Presidenta a una mujer ( ) Parecía difícil, pero fue posible porque los ciudadanos lo quisieron, porque la democracia lo permitió ( ) Gracias por el voto de millones de ustedes, por la confianza que han depositado en mí, por dejarme recorrer con ustedes el camino de la libertad, la igualdad, la prosperidad", fueron sus primeras palabras. En una reafirmación de su votación agregó: "Este no es el triunfo de una sola persona, ni de un partido, ni de una coalición. Es el triunfo de todos nosotros. Es el triunfo de Chile. Ganó Chile otra vez, como cada vez, como la próxima".
La jornada final empezó mucho antes, a las 17:35 horas, con Bachelet llegando al lugar donde pasaría la tarde. Entró por el estacionamiento y de inmediato subió a una suite del segundo piso, especialmente dispuesta -al igual que en primera vuelta- para su comando. Allí estaba el núcleo de dirigentes cercanos: Sergio Bitar, Andrés Zaldívar, Ricardo Solari, Jaime Mulet, Ricardo Lagos Weber y René Jofré, entre otros. Juntos vieron por TV el resultado de las mesas. La percepción fue unívoca: incluso en las mesas en que perdía, la postulante oficialista subía su votación del 11 de diciembre. Se consolidaban los pronósticos. El júbilo comenzó a expresarse a cuentagotas. El primer cómputo, a las 18:30 horas, no fue sorpresivo. Inmediatamente, y en medio de la alegría de los presentes en el atestado lobby, salieron al estrado los principales dirigentes.
Mientras, Piñera había llamado por teléfono a Bachelet y reconocía su derrota, anunciando visita. Afuera, con el tránsito desviado, ya se asomaba la multitud que luego llenaría la Alameda entre Santa Rosa y Teatinos. El segundo cómputo sólo fue para ratificar el triunfo. Llegaría el llamado telefónico televisado del Presidente Lagos y, más tarde, la visita de Piñera junto a su familia y hombres de confianza, Rodrigo Hinzpeter y Alberto Espina. De acuerdo con fuentes del comando, Bachelet se reunió con el candidato perdedor y sus dos "escuderos" en privado por ocho minutos antes de compartir con el resto del comando bacheletista y los presidentes de los partidos. En total, la visita duró unos 20 minutos.
A las 21:30 Bachelet dio su discurso. "Vamos a asombrar al mundo una vez más", dice, "demostraremos que una nación puede volverse más próspera sin perder su alma". "Gracias por elegirme para liderar a Chile en esta travesía", agrega, y entonces recuerda que no ha tenido una vida fácil. "La violencia entró a mi vida destrozando lo que amaba. Porque fui víctima del odio, he consagrado mi vida a revertir ese odio. Y convertirlo en comprensión, tolerancia y, por qué no decirlo, en amor".
Entonces recuerda a su padre. "Hay alguien que en este momento estaría muy orgulloso. Un hombre al que quisiera abrazar esta noche. Ese hombre es mi padre, Alberto Bachelet Martínez, general de la Fuerza Aérea de Chile ( ) Siento que de alguna manera inexplicable estoy cerca de él". También miró al futuro: "Trabajaré incansablemente por nuestra nación. Tengo una agenda ambiciosa que emprenderé el mismo día que entre a La Moneda", dijo antes de agradecer por el país que deja Lagos. Bachelet se comprometió a que "en 2010 habremos consolidado un gran sistema de protección social", a tener un Gobierno dialogante y participativo. Y finalizó: "Mi compromiso como Presidenta será recorrer, junto con ustedes, un tramo más de esta gran alameda de libertad que hemos venido abriendo. Para mí es un privilegio poder servir a Chile en esta fértil y nueva primavera ( ) Y yo, desde el 11 de marzo, soy su Primera Mandataria". Luego la Sonora de Tommy Rey se tomaría el escenario y todo se convertiría en una desbordante fiesta.