
Lunes 16 de enero de 2006
Aunque paulatinamente las mujeres han logrado ganar espacios en diferentes áreas de la sociedad y comparten responsabilidades con los hombres, la realidad histórica muestra que pocas son las que han accedido a la Primera Magistratura, especialmente en América Latina.
Con su triunfo, la doctora Michelle Bachelet se convirtió en la sexta mujer que llega a la Presidencia en la región en las últimas tres décadas.
Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido ayer en Chile, la mayoría de las mujeres que alcanzaron el poder lo hicieron gracias al capital político heredado de sus familiares, más que de su propia popularidad. Además, algunas tuvieron esposos gobernantes.
En 1974, Isabel Martínez llegó a la Presidencia de Argentina luego de la muerte de su marido, el general Juan Domingo Perón. El golpe de Estado encabezado por los generales Videla, Massera y Agosti terminó con su mandato, en 1976. Lydia Gueiler Tejada asumió como Presidenta interina de Bolivia en 1979, pero al año siguiente fue derrocada por los militares.
En Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro fue la abanderada de la Unión Nacional Opositora en las elecciones de 1990. Con el respaldo de Estados Unidos, logró derrotar a Daniel Ortega del Frente Sandinista. En 1997 fue sucedida por Arnoldo Alemán, quien fue condenado por corrupción.
También a inicios de la década de los noventa, Ertha Pascal Trouillot tuvo un breve paso por la Presidencia de Haití; mientras que 1999 Mireya Moscoso asumió como primera autoridad en Panamá, heredando el capital político de su marido, Arnulfo Arias Madrid, quien fue tres veces Presidente de este país.
No obstante, paulatinamente las mujeres comienzan a asomar con más fuerza en el cono sur. En el país vecino la "señora K", Cristina Kirchner, ha logrado en las urnas consolidar el poder de su marido Néstor. En Colombia, la economista Cecilia López se perfila como candidata para suceder Álvaro Uribe, además de la candidata peruana Lourdes Flores. En el resto del mundo las mujeres han logrado un rol preponderante en los últimos años, pero aún son pocas las que ocupan el principal cargo en sus países. En octubre, Ángela Merkel se convirtió en la primera de su género en alcanzar la Cancillería germana. En Nueva Zelandia, Helen Clark goza de un significativo apoyo ciudadano. Finlandia, Irlanda, Letonia, Filipinas y Liberia son otros casos.