Pese a que el Gobierno reiteró su voluntad de superar los errores de asignación del nuevo sistema de ayuda financiera, estudiantes marginados del beneficio exigen claridad y más recursos para ser incorporados en la lista definitiva. Otros, derechamente pidieron la salida de la jefa de la división de Educación Superior del Mineduc, Pilar Armanet, por considerarla como la responsable del error.
Los reclamos suman y siguen. Mientras el vocero de gobierno, Osvaldo Puccio, defendía a la ministra de Educación, Marigen Hornkohl, señalando ayer que existe “toda la voluntad política de solucionar cuanto antes el error cometido en la entrega del crédito con aval del Estado”, incluyendo la opción de entregar un total de 40 mil beneficios, el presidente de la Comisión Chilena Pro Derechos Juveniles (Codeju), Gabriel Pozo, pidió la renuncia de la jefa de la división de Educación Superior del Mineduc, Pilar Armanet, por considerarla como la primera responsable del error de asignación del nuevo crédito.
“Los hechos aquí ocurridos dan cuenta de que en el plano político había una persona encargada de conducir las relaciones entre el ministerio y la comisión (que asignaba el crédito), mientras en lo técnico era la misma persona facultada para diseñar este proceso en conjunto con esta comisión. Ella es Armanet”, acusó Gabriel Pozo.
De forma paralela la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), a través del presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), Claudio Castro, anunció para hoy la realización de una reunión con las federaciones estudiantiles de las universidades privadas. Su objetivo es analizar conjuntamente el tema y exigirle al gobierno que cumpla con la entrega de ayudas que prometió.
Alumnos marginados
Ayer, un grupo de jóvenes excluidos de los dos llamados, exigió al Ejecutivo que aclarara los resultados de las asignaciones.
La estudiante de primero de Enfermería de la universidad Andrés Bello, Carolina Osses, y quien ha oficiado de vocera de un grupo de estos alumnos, señaló que “la asignación sigue siendo poco transparente y errada por cuanto pese a que se ampliaron los cupos, todavía hay jóvenes sin crédito.”
Afirmó, que en su caso, a pesar de venir de una familia de cuatro integrantes que sobrevive con 240 mil pesos mensuales, tampoco logró acceder al crédito, asegurando que “si no hubiese sido por nuestra intervención, este vergonzoso incidente habría quedado en el olvido”.
La joven solicitó que se den a conocer la listas de los seleccionados con los puntajes que obtuvieron y los ingresos que perciben sus familias divididos por el número de integrantes.
Los apoderados y alumnos volvieron a emplazar a la ministra Marigen Hornkohl para que los reciba y resuelva sus dudas. “Deben decirnos quién metió la mano y no enfrentó las cosas, dejándonos confundidos y con todas las puertas cerradas” enfatizó Hortensia Medina, madre de uno de los alumnos excluidos del sistema.
Carolina Osses agregó que “si esto no es violencia y un abuso, ¿cómo se le puede llamar? ¿Corrupción, arreglín, negligencia?”.
A la hora de postular soluciones, apoderados y alumnos coincidieron en que una buena manera de obtener fondos para ampliar la cobertura del crédito con aval del Estado pasaría por entregar los casi tres mil millones de pesos derivados del Aporte Fiscal Indirecto (AFI) no a las instituciones de enseñanza sino que a los alumnos con buenos puntajes y necesidades económicas.
Hortensia Medina pidió además que se cumpla la promesa de que este nuevo crédito privado con aval fiscal, que hoy tiene un presupuesto de cerca de 40 mil millones de pesos, respalde totalmente a los alumnos más necesitados.
La idea, según ella, es que la ayuda cubra el 100% del costo real de las carreras y no porcentajes menores, pues según dijo “bajo las condiciones actuales, pese a recibir la ayuda, muchos alumnos deberán cancelar cifras del orden de cien mil pesos para cubrir la diferencia entre el arancel de referencia -cubierto por el crédito- y el costo de la carrera. La gente más pobre no tiene dinero para pagar esa diferencia”.
La madre anunció que durante la semana darán a conocer un estudio con los aranceles y las diferencias de éstos con el costo real de las carreras en las universidades privadas.
¿Y la clase media?
Otros jóvenes alzaron la voz para dar cuenta de los que definieron como fallas del sistema. Ana María Marambio, estudiante de Comunicación Audiovisual del Instituto DUOC esperaba quedar dentro de los seleccionados para el nuevo crédito, pues su familia presenta un ingreso de 350 mil pesos que deben repartirse entre seis integrantes.
“Entiendo que con el segundo llamado se favoreció a gente muy pobre, pero ¿qué pasa con los de clase media baja como yo? ¿Hay que vivir en la calle para tener la ayuda?” dijo.
La joven añadió además que los formularios de postulación no están completos porque se centran en los ingresos declarados, no recogen problemáticas que hayan surgido en los últimos meses ni las deudas que una familia arrastra por diversas razones. Por ello explicó “tienden a calificarte en un nivel mejor del que uno realmente tiene”.
Pía Maldonado, estudiante de segundo año de Derecho de la universidad Andrés Bello, sostuvo que su gran apuesta para seguir estudiando era conseguir el crédito, pues con los pocos más de 200 mil pesos con los que vive la familia no le alcanza para financiar sus estudios. Pero ahora, “aunque me entreguen el crédito lo más probable es que ya me haya quedado fuera de los sólo mil alumnos antiguos que mi universidad estaba dispuesta a avalar” señaló con amargura, asegurando que,“nadie nos orienta cómo se debe ¡este sistema está mal hecho!”.