
Viernes 3 de febrero de 2006
Juan A. Torres
Viña del Mar
Se le ve tranquilo. Sus años de circo, siempre ligado al éxito le permiten respirar aliviado. Es que Jorge Inda Meyer sabe que de parte de su equipo, han hecho todas las cosas bien para poder ganar El Derby, una carrera que ya está en su bitácora, aunque con sentimientos encontrados. Mientras en 1988, Dorticós se impuso sobre Chicle en infartante epílogo, en 1994 su ex crédito Early Gray fue distanciado al tercer lugar, después que en cancha se adjudicó la Triple Corona Nacional.
Pese a lo que pudiera pensarse, no hay un ánimo de revancha en la familia Inda, sino que más bien el sueño de cristalizar con el defensor del Sumaya una linda campaña, que sólo se vio opacada cuando cayó derrotado ante El Cumbres, en la Polla y el Nacional, para hacer suyo después El Ensayo, ya con el ex abanderado del Viejo Perro en Estados Unidos.
-¿Lógico el favoritismo de su pupilo?
-Evidentemente, para mí Pórfido fue el mejor tres años, luego de una competencia muy estrecha con El Cumbres, siendo ambos los dos mejores caballos del año. Aparte de eso, mi pupilo es ganador de cinco clásicos, dos de Grupo I, entre ellos El Ensayo, y se ha recuperado totalmente de su mala presentación del St Leger. Lo trajimos inmediatamente a Viña del Mar, donde después de 15 días de descanso se ambientó muy bien. Lo que ustedes han visto hasta hoy demuestra que el caballo ha recuperado su vitalidad.
-Esa marca previa de 2.24 no la habíamos visto antes, don Jorge. ¿Lo comparte?
-Estoy consciente que ese trabajo fue excepcional, pero es algo que buscamos porque en El Ensayo ganó con 460 kilos y ahora está pesando 490, considerando que con Viña siempre hay una diferencia de diez kilos. En rigor, son 480. Por eso quería ver realmente en qué condiciones se encontraba y de ahí la exigencia. Con ese tiempo que marcó el caballo me está diciendo que los 20 kilos son buenos, por lo que me gustaría llegar a la carrera tal como está, aunque nunca me he preocupado mucho de los kilos, le confieso. Lo importante no son los kilos, sino que el estado general del caballo. La hípica no es una matemática, de hecho, en Estados Unidos ni se controlan los pesos físicos. Yo siempre he sido de la idea que quien sabe de su caballo es el preparador y no los periodistas, con el debido respeto y sin ánimo de crítica. Cuando hablan del peso de un animal, antes de emitir una opinión personal me gustaría que entrevistaran a los profesionales que lo tienen a cargo para saber qué piensan.
-¿Para evitarse posibles problemas con los propietarios que se dejan llevar por los medios?
-Exactamente, porque una persona puede decir con su micrófono que algo está mal cuando analiza el peso físico y lo pone a uno entre la espada y la pared con los propietarios y el público, más aún si el caballo es favorito. Si el animal fracasa, la responsabilidad es de uno.
-Pero usted ha sabido convivir con el favoritismo, ¿verdad?
-Como le comentaba a un colega tuyo, el favoritismo te obliga a una presión extra que es buena porque uno se preocupa más tratando de no dejar cabos sueltos. Estamos más encima del caballo por esa misma responsabilidad. Cuando uno tiene un pupilo que es outsider, muchas veces es algo que sin querer nos relaja. En esto más se fracasa que se triunfa y a mí me interesa tener muy claro por qué en determinada carrera fracasamos, para enmendarlo en una siguiente actuación.
-¿O sea que tiene claras las conclusiones del St Leger?
-La conclusión que sacamos fue que El Ensayo y el St Leger estuvieron muy encima una de otra, además de actuar en una pista de arena muy pesada donde nuestro pensionista no se empleó. Aquella vez, Luis Torres nos dijo que en los primeros 600 metros, Pórfido salió tirando, pero que cuando empezó a recibir arena, no se empleó y buscaba hacia afuera. Su única precaución al percatarse de aquello fue traerlo abierto, pero tuvo que dar mucha ventaja. Por eso es que son casos muy contados los que ganan la Triple Corona Nacional, con carreras bravas en poco tiempo y en pistas distintas. De ahí que la primera decisión que tomamos fue venirnos de inmediato al Sporting, porque teníamos que hacer cambios. Acá en Viña la presión atmosférica, la temperatura ambiente y el menor estrés al haber menos caballos en la pista y el paseo, le hace muy bien a los corredores en training que necesitan recuperarse.
-Usted lo hizo con Dorticós y en cancha con Early Gray, pero ¿ganar ahora El Derby tendría una motivación especial?
-Significaría que estamos vigentes y cuando pasa el tiempo, uno siempre desea mantenerse en un nivel top. Yo me siento un preparador top, pero para eso hay que mantener un éxito en la cancha. Y las buenas caballadas se consiguen atrayendo a los propietarios con este tipo de triunfos. Sería además mi primer Derby con nietos, lo cual le da un sabor especial.
-¿Contar con Luis Torres es asegurar media carrera?
-Exacto, Luis Torres es un puntal, una columna muy fuerte que también sabe soportar el favoritismo del caballo. Es comparable a Sergio Vásquez, otro jinete exitoso, siendo ambos del mismo tipo. Ellos saben correr los Grupos Uno, lo cual es una garantía para cualquier profesional. Contar con ellos es tranquilizante.