DOCENTES EXPONEN SUS RAZONES PARA NO EVALUARSE
Más de cinco mil profesores decidieron no someterse a la evaluación docente impulsada por el Ministerio de Educación, por lo que fueron declarados en rebeldía y calificados en el nivel insuficiente. Detrás de la negativa -argumentan- hay factores como falta de tiempo y sentir que no son tomados en cuenta por las autoridades.
Katerinne Pavez
“Pertenezco a la última promoción que salió titulada de la Universidad Técnica del Estado”, cuenta con orgullo Nadia Ávalos, profesora de la Escuela República de Israel. Como ella, otros cinco mil profesores no se sometieron al proceso de evaluación docente, y fueron declarados en rebeldía, según el Ministerio de Educación (Mineduc).
En marzo recibirán la calificación de insatisfactorios, y si se niegan nuevamente a realizar la evaluación, no podrán seguir ejerciendo lo que para muchos de ellos es más que un trabajo.
Para Nadia, la pedagogía llegó a su vida por necesidad, ya que su padre se quedó sin trabajo y tuvo que decidirse por una carrera que fuera corta y no muy cara, y que además le permitiera trabajar en los ratos libres. Con el tiempo, comprendió que su trabajo era importante para ella y para los niños que estaba contribuyendo a formar, y hoy expresa que “no podría hacer otra cosa más que enseñar”. Ella ha trabajado en colegios privados y en escuelas municipales, por lo que en estos 24 años de profesión ha visto de todo. “Incluso he tenido que hacer de viejo pascuero: trabajaba en Las Condes y en la tarde en La Granja, por lo que traía de ‘arriba’ ropa y útiles para los niños que no tenían recursos”, recuerda.
Nadia no quiso someterse a la evaluación porque “no es un sistema que me permita ascender en mi carrera. Además, quien evalúa es el empleador, que son
 Johana Saavedra, profesora del Liceo Alto Jahuel de Buin, no se sometió a la evaluación docente por lo que será calificada en el nivel insuficiente. “Cómo van a ponerme en ese nivel si no me evalué, no saben cómo trabajo”, reclama. Foto: Leandro Chávez. |
los municipios y si yo no tengo afinidad política con el alcalde de turno, el asunto puede tornarse subjetivo y puedo ser mal evaluada”.Una opinión similar tiene Johana Saavedra, profesora del Liceo Alto Jahuel de Buin. Ella asegura que otra de las dificultades en el proceso es el escaso tiempo que tienen los profesores para hacer la evaluación. “ El año pasado tenía 44 horas, en primero básico, con una niña integrada que tiene sordera y muchos alumnos con problemas de aprendizaje. Si a esto le sumamos el tiempo que se debe invertir en contestar un portafolio, tendríamos que trabajar los sábados y domingos también”, asegura.
Con 11 años de trabajo docente, reclama “que cómo van a clasificarme en nivel insatisfactorio si no me evalué, no saben cómo trabajo. Es lo mismo si yo a un niño lo evalúo con nota dos porque no dio la prueba, no se puede hacer”. Johana espera que las autoridades se interesen en la gran cantidad de profesores que no quisieron evaluarse y que saquen conclusiones de eso. “Queremos una evaluación justa, no nos da miedo evaluarnos, pero creemos que el proceso debe ser más riguroso”.