Muchos agentes de mercado no están preparados para enfrentar los riesgos
Si bien a nivel mundial existe optimismo respecto al futuro, algunos expertos dicen que siempre se debe estar preparado para enfrentar imprevistos, como alzas en el precio del petróleo, actos terroristas, pandemias o ataques informáticos.
Piergiorgio Sandri
A veces, hablar de los fantasmas es la mejor manera para que al final no se manifiesten. La economía, según los expertos mundiales, va mejor que nunca. Es sabido que la historia no se escribe con los “si pasara esto...” y la economía, tampoco. Pero siempre puede haber un imprevisto. Por eso, mejor estar preparados. Así, los analistas han reunido una serie de casos más o menos absurdos, desde los más catastróficos hasta los más curiosos. Como dice el título de un seminario, “es lo que quita el sueño por la noche a los empresarios”.
Empezamos por lo más grande: un ataque nuclear. El director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohamed El Baradei, fue tajante. “¿Si tenemos que tener miedo? ¡Claro qué sí!”. Advirtió que los riesgos han aumentado en los últimos tiempos de forma colosal. “Hay que cruzar los dedos para que grupos terroristas no se hagan con armas de destrucción masiva”, dijo. Más pragmático, el secretario de seguridad de Estados Unidos, Michael Chertoff, reconoció que “afortunadamente la guerra nuclear tiene dificultades técnicas” para que se lleve a cabo. En cambio, sí alertó sobre posibles “atentados en grandes arterias comerciales y en plantas químicas”, lo que implica la necesidad de proteger a los vecinos de estas instalaciones.
Ahora bajemos un escalón hacia un riesgo menos terrible pero más probable: un repunte del precio del petróleo. Según un sondeo de la consultora Gallup en 60 países, este tema es la mayor preocupación de uno de cada tres ciudadanos. Circuló por el Foro Mundial realizado en Davos ene enero un documento de un experto del sector, Robert F. Wescott -asistente económico de la Casa Blanca- que se pregunta cándidamente: “¿Qué pasaría en la economía con un barril de petróleo en los 120 dólares?”. Las consecuencias, fáciles de imaginar, son catastróficas. Primero, el crecimiento de mundial caería un 3,6%, el consumo se reduciría y habría menos dinero disponible en los hogares “para ir al cine o comprar muebles”. Más dramático sería el impacto para las compañías. “Algunas empresas se verían forzadas a cerrar y las que no, a suprimir los viajes de negocios”. Por último, los mercados bursátiles podrían desplomarse un 25%.
Este escenario, sin embargo, sería un caso extremo. En la lista de riesgos globales despierta más inquietud el peligro de una pandemia, especialmente por la reciente evolución de la gripe aviar. A corto plazo, cinco millones de personas podrían estar infectadas, según los estudios de organismos internacionales. Aparentemente, según la encuesta de Gallup, esta posibilidad inquieta a apenas el 17% de los ciudadanos, pero no a Thomas A. Russo, vicepresidente del banco de inversiones Lehman Brothers, que ya tiene lista la solución: “En caso de contagio, los analistas de nuestra entidad tendrán que trabajar desde casa”. No se trata simplemente de facilitar un computador portátil a los empleados, sino de crear estructuras y tecnologías específicas. En su opinión, si se produjera una pandemia, “los mercados se mantendrían cerrados durante breves períodos de tiempo; la Reserva Federal estadounidense estaría obligada a inyectar liquidez en el sistema y la comisión bursátil estudiaría qué leyes habría que modificar para permitir a los operadores trabajar en estas circunstancias”.
Temores virtuales
Hay que reconocer que estos peligros globales pillan a muchos empresarios un tanto lejos. Esto explicaría por qué según un estudio de la aseguradora Swiss el mayor riesgo para los hombres de negocios está representado por un problema aparentemente menor: la seguridad informática (“hackers”, virus o daños en bases de datos). “Es sorprendente ver a los consejeros delegados que cierran las puertas de sus oficinas, pero que dejan el ordenador encendido”, dijo Cristóbal Conde, consejero de la empresa Sungard. En su opinión, “el próximo ataque podría proceder de países como China o Rumania, donde es fácil obtener las contraseñas”.
¿Es todo ciencia ficción? En parte sí. Según el informe Global Risks 2006, los riesgos más graves (colapso del dólar, terremoto en Tokio, o un ataque terrorista) tienen menos de un 10% de probabilidad de que se produzcan, mientras que los más factibles - inestabilidad en Oriente Medio o cierre de algunos fondos de alto riesgo- tendrían un impacto económico limitado. Aun así, Kevan Watts, presidente de la agencia Merrill Lynch, invitó a tomarse en serio las previsiones más apocalípticas, pese al optimismo que rodea la actual coyuntura económica global. “No hay que olvidar que los mercados financieros no supieron prever la Primera Guerra Mundial. Los inversores no somos buenos en acertar el futuro. Quién sabe... ¿Y si estuviéramos siendo demasiado complacientes?”.
© La Vanguardia
(The New York Times Syndicate)