1988 fue un año conflictivo para el Festival de Viña del Mar. Las delegaciones internacionales y muchos artistas estaban de acuerdo en que cosas bastante oscuras estaban ocurriendo tras bastidores. El 15 de febrero, dos días antes de que se diera inicio al certámen, los representantes y compositores peruanos Claudio Fabri y Armando Masse fueron acusados de plagio, y la canción “No vas a hacerme el amor”, fue descalificada de la competencia internacional. La delegación peruana estaba tan ofuscada que incluso la interprete del tema, Maché, se desmayo en el lobby del Hotel O´Higgins cuando recibió la noticia.
La prensa peruana y muchos artistas chilenos que apoyaron a la delegación, argumentaban que la descalificación era una censura. La sospecha era que el gobierno no quería que se empleara el coro de la canción como consigna para el plebiscito, ya que este decía “No, no, no a vas hacerme el amor”. Algunos diarios del vecino país titulaban “Pinochet veta a rockeros peruanos”.
Toda esta historia era sólo una parte de la intriga política que se viviría ese año. Más temeraria sería la postura del vocalista del grupo norteamericano Mr Mister, Richard Page, quien declaró en plena presentación el primer día del festival: “Yo saludo a todos los actores chilenos que han sido amenazados de muerte, los artistas del mundo están con ustedes”. Nadie lo podía creer, inmediatamente se intentó censurar al grupo norteamericano. Richard Page declaró posteriormente que el conductor quería hacerle leer una retractación que él no había escrito, incluso guardias civiles detuvieron en el Hotel O´Higgins a dos integrantes de Mr Mister. La seguridad del grupo estaba en peligro según lo anunciado por las autoridades.
Al final, un fuerte resguardo policial en su segunda actuación y escolta hasta al aeropuerto impidieron que la función de ese año terminara peor de lo que estuvo. Italia ganó la competencia Internacional, los peruanos tuvieron que costear toda su estadía en Viña y retirarse más que deprimidos. Lo que se esperaba fuera un show de alto despliegue y pirotecnia, terminó siendo una demostración plástica de la “falsa alegría” que se vivía en ese tiempo.