
Sábado 25 de febrero de 2006
Javier Karmy
"Llegamos a algún lugar que esté deshabitado, entramos, limpiamos y comienza la ocupación. Se hacen talleres gratis, se hacen presentaciones todos los fines de semana, a la gente no se le cobra, y nos encargamos de abrir la casa, de darle vida. De abrirla no para nosotros, sino para la gente". Con estas palabras César Delgado, integrante y encargado de arte del colectivo Centro de Investigación Escénica, Akí, intenta explicar la ocupación pacífica de una vivienda olvidada que hoy los tiene en plena pugna con el Serviu.
La idea del colectivo, que se instaló hace ocho meses en República 550, es ofrecer talleres a cambio de que "traigan cera, escobillones, mercadería, alimentos no perecibles y que ayuden a limpiar", porque la idea es funcionar "no tanto con plata sino con trueque".
Si bien la casa no les pertenece, la están ocupando, y aunque por ahora el recinto les permite ofrecer cultura prácticamente gratis, dos de sus integrantes deben ir a firmar cada quince días a la Fiscalía Centro Norte de la Región Metropolitana. Esto, porque el Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu) demandó por usurpación no violenta de la propiedad a Alex Contreras y a Paula Castañeda, integrantes del colectivo.
El abogado de estos jóvenes, Víctor Providel, explicó que la demanda es por "ocupar una propiedad que pertenece a tercera persona", en este caso, al Estado.
El defensor de los ahora impugnados por la justicia, dice que lo que ellos defienden es "en primer lugar, que no son unos delincuentes, que no han cometido ningún delito y en segundo lugar, en caso de que tengan que dejar el inmueble, que se les permita seguir desarrollando el proyecto en alguna otra propiedad, para lo cual, si es necesario postular a algún concurso". "Ellos están dispuestos a hacerlo", de hecho "sacaron personalidad jurídica", adelantó Providel.
Según César, antes de llegar al lugar, estuvieron en otra en Avenida España, y aunque el dueño no los demandó, tuvieron que abandonar el recinto. César narró que cuando salieron de allá, "íbamos caminando con las cosas, vimos la casa, cachamos que estaba abierto y entramos". De todos modos, agrega que no comprenden las razones que tiene el Serviu para demandarlos, ya que "la casa está tirada y no tiene mayores fines ni destinos".
Es más, si bien el Serviu alega que el colectivo está deteriorando la casa, Adrián Salgado, encargado del área pedagógica y profesor de técnica vocal y teatro de Akí, dijo que "si alguien quiere acusar de deterioro, y la casa es del Estado, perfectamente los chilenos podrían acusar al Estado de deterioro de la propiedad".
"Esta casa estaba invitando a pasar. De hecho -agrega Adrián- la rejita se abre así no más (se empuja). Estaba vacía, desocupada, deteriorada, y empezamos a parar las actividades al tiro. Llegamos un día jueves y el día sábado ya había función", retrata el actor.
Actualmente el colectivo ofrece 17 talleres entre los que se encuentra expresión corporal, tela aérea, técnicas taoístas, meditación, tango, salsa, y talleres de idioma inglés y japonés, entre otros. Se estima que el número de alumnos llega a 30 personas por cada curso.
Buenos vecinos
La relación entre Akí y el Serviu está quebrada y las posibilidades de que se sienten a conversar son escasas. Alex Corvalán, encargado de la parte administrativa y profesor de televisión del colectivo, asegura que luego que presentaron la primera función para inaugurar la casa, fueron a conversar con Héctor Contardo, jefe de Gabinete del Serviu Metropolitano, y él les ofreció la casa en comodato precario. Sin embargo, luego de ese ofrecimiento "quedó la cagá", contó Alex.
"En ese momento (luego de la reunión), ellos nos acusaron de romper un candado, y el único candado que se ha roto es el que destruyeron ellos (Serviu). Cuando llegamos, pusimos un candado. Luego ellos llegaron y lo rompieron", acusa.
Asimismo, Adrián explicó que la relación con la gente del Serviu es tensa, porque ellos "mienten". Acusó que "no han querido entrar, a pesar de que las puertas están abiertas, y han declarado al fiscal que no los dejamos ingresar... si no tenemos nada que ocultar".
Alex manifestó que Contardo además del comodato precario, les ofreció en total "tres casas y un sitio eriazo por irnos de aquí. Porque éramos tres en el comodato precario", y agregó que "si nosotros le decíamos que sí, lo más probable es que no tendríamos ni casa ni sitio eriazo".
Luego, la historia se complicó más, al punto que hoy el abogado Providel sostiene que el Fiscal puede "acusar a estos chicos de usurpación; proponer una salida alternativa; o abandonar la investigación". Pero, mientras los jóvenes siguen yendo a firmar, aún restan 43 días para que salga humo blanco.