Fundación Pinochet se hizo parte en el proceso
Según trascendió, detectives llegaron en horas de la tarde hasta el Hotel Militar, ubicado en Providencia, para tomar declaración al general (R) Carlos George Langer Von Furstenberg, ex agregado militar de Chile en Alemania.
Andrea Chaparro S.
Con el interrogatorio a tres generales (R) del Ejército continuaron ayer las diligencias en el caso Riggs que habían quedado suspendidas luego que las Corte de Apelaciones de Santiago ordenara al ministro Carlos Cerda, inhabilitarse temporalmente para conocer la causa, luego de acoger a tramitación la recusación presentada en su contra por la defensa de Óscar Aitken, ex albacea de Pinochet.
La ronda de entrevistas se reactivó con una resolución dictada por la actual subrogante del ministro Cerda, la jueza del 30º Juzgado Civil de Santiago, María Eugenia Campo, quien dio luz verde a la Fuerza de Tareas e Investigaciones Reservadas de la policía civil para realizar las pesquisas decretadas por el magistrado antes de abandonar el proceso.
Según trascendió, los detectives llegaron en horas de la tarde hasta el Hotel Militar, ubicado en Providencia para tomar declaración al general (R) Carlos George Langer Von Furstenberg, quien se desempeñó en la agregaduría militar de Chile en Alemania.
Los efectivos policiales también interrogaron al general (R) Roberto Guillard Marinot, ex intendente de la Región Metropolitana, y al coronel (R) Sucre Elgueta Segura.
Hasta el momento, la lógica que siguen estos interrogatorios es atar algunos cabos sueltos sobre los dineros que pasaron por las agregadurías europeas. También si Guillard pudo haber tenido conocimiento de otros gastos en los que incurrió el ex dictador.
Documentos viajeros
En tanto, la ministra Campo informó ayer en una de sus resoluciones que llegó desde Venezuela la respuesta a un exhorto enviado por el anterior ministro Sergio Muñoz y que fue agregado al expediente.
Fuentes cercanas al proceso aseguraron que en esa carta rogatoria se pidieron antecedentes respecto de movimientos financieros efectuados en ese país por Jacqueline Pinochet Hiriart, hija del ex dictador.
Asimismo, la magistrada dejó constancia de que la Fundación Pinochet se hizo parte en la causa. El acto procesal se produjo a raíz de que el tribunal solicitó, el pasado 15 de febrero al Banco Chile, una lista de movimientos financieros de tres cuentas pertenecientes a esta institución entre 1998 y 2004.
Se sospecha que parte de los activos que Pinochet tuvo en bancos extranjeros pudieron haber pasado por ese organismo con el fin de legalizarlos y así poder utilizarlos en las actividades que desarrollaban.
Por esta razón es que la magistrada suplente busca determinar si en la cuenta Nº 164-03970-08, abierta en 1998 cuando Pinochet estaba detenido en Londres, hubo donaciones provenientes del mismo ex uniformado o de su entorno familiar.
Fuentes ligadas con el proceso revelaron que el banco pidió a la judicatura -a través de un oficio- precisar en qué calidad se encontraba la Fundación en la causa antes de entregar la información.
CEMA
En otra arista de la causa, el tribunal recibió el informe pericial de la biblioteca que el ex dictador ordenó construir en 1984 en su residencia de El Melocotón.
En el documento se concluye que, tras revisar los antecedentes recopilados en la investigación y las declaraciones prestadas por una arquitecta y uno de los administradores de la fundación CEMA Chile, el organismo intervino en la construcción de la biblioteca.
Esto, porque la arquitecta Ruth Ballevona, quien trabajó para esa institución dirigida por la esposa de Pinochet, Lucía Hiriart, colaboró en el diseño de los planos. CEMA también facilitó obreros -contratados para edificar las viviendas sociales que la Fundación entregaba en esa época a la gente de escasos recursos- con el objetivo de construir la mencionada biblioteca.
Esta información está confirmada en la declaración del administrador Álvaro Romero, quien sostuvo que la Fundación CEMA Chile “se hizo cargo de la obra por medidas de seguridad, al tratarse de la casa del entonces Presidente de la República”.
En el informe también se estableció que en la construcción de la biblioteca se gastaron cerca de 14 millones de pesos de la época, los que fueron cancelados a Romero por Lucía Hiriart, con un cheque del Banco de Chile “cuya cuenta corriente estaba a nombre de don Augusto Pinochet”. LN