El movimiento ciudadano de Valdivia Acción por los Cisnes expone hoy en la instancia internacional, la contaminación que han sufrido los ríos de la ciudad de la Décima Región por causa de los desechos de la planta de Celulosa Arauco y Constitución (Celco). En la instancia se destacará la muerte de centenares de cisnes de cuello negro y el daño ambiental ocurrido en el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter.
Hoy en Ciudad de México se dio inicio a la primera audiencia pública del Tribunal Latinoamericano del Agua, el que acogió las demandas presentadas por el movimiento ciudadano Acción por Los Cisnes junto a empresarios fluviales y diversas organizaciones de Valdivia, en contra de la planta de Celulosa Arauco y Constitución S.A. (Celco).
La Comisión Científico y Técnica del Tribunal Latinoamericano del Agua aceptó la demanda interpuesta el pasado 25 de diciembre de 2005 por el movimiento ciudadano valdiviano en contra de la celulosa por ser responsables del desastre ambiental ocurrido en el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter en la ciudad de la Décima Región.
En representación del movimiento valdiviano viajó hasta la capital mexicana el empresario e ingeniero forestal y ex académico universitario Benjamín Olivares, quien señaló que el Caso Celco ganó notoriedad internacional al denunciar la muerte de centenares de cisnes de cuello negro en el río Cruces, cuyas aguas albergaban alrededor de 160 especies.
El ingeniero forestal valdiviano entregará una carpeta con documentación escrita y expondrá material audiovisual que muestra y fundamenta la gravedad de la contaminación de los ríos de la ciudad de la Décima Región, especialmente los efectos que ha tenido en el Santuario Natural Carlos Anwandter y en las actividades productivas ligadas a las aguas del río Cruces.
José Araya, otro de los voceros del movimiento ciudadano, valoró la instancia internacional porque es la primera oportunidad en que se va a ser una revisión exhaustiva de la crisis del santuario y de la contaminación de los ríos de Valdivia.
“Lo que esperamos es un reconocimiento más explícito por parte del gobierno, del desastre ambiental en Valdivia y que se recomiende el cierre preventivo e indefinido de la planta de celulosa, mientras no exista una solución que permita la continuidad de esta industria sin provocar un daño tan evidente como el que estamos viviendo ahora en Valdivia”, enfatizó el vocero.