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Kchai? cómo tienen sexo las adolescentes ABC1

Kchai? cómo tienen sexo las adolescentes ABC1

Quince testimonios de niñas -entre 14 y 16 años- que habitan en las comunas más pudientes de la capital, revelan cómo las chicas de clase alta están lejos de seguir el camino de la castidad trazado por sus colegios y padres. Se masturban, tienen relaciones con sus pololos o practican sexo oral para no perder aún "su virginidad". Lo peor: no se cuidan, pues usar pastillas o anticonceptivos es propio de "otros grupos".

Jueves 23 de marzo de 2006

"Fue en una fiesta de colegio. Todo el mundo bailando y yo en las plantitas pajeando a un weón" "...Se fueron pa' atrás, la weona se bajó los pantalones, el weón también y empezaron a hacerlo". Las autoras de estas frases no superan los 16 años. Viven en las comunas más pudientes de la capital, asisten a colegios católicos y laicos de Vitacura, Las Condes y Lo Barnechea y, a diferencia de lo que su entorno cercano cree, no sólo se inician sexualmente a edad temprana -como la mayoría de los jóvenes del país- sino que pese a tener más información, no se protegen.

Testimonios como estos se multiplican en el documental ¿Kchai? de la estudiante de publicidad de la Universidad del Desarrollo Isabel Vergara, quien cámara en mano se fue a Zapallar, Maitencillo y Cachagua a conversar con adolescentes ABC1 sobre sus vivencias sexuales.

Encontró lo que esperaba: no hay diferencias sociales en el sexo. No al menos sustantivas. Las niñas -relataron sin tapujos, pero a rostro cubierto- que se masturban cotidianamente, que hacen el amor con sus pololos en sus casas y que para no perder aún la virginidad -que para la mayoría involucra necesariamente penetración vaginal- practican -a veces- sexo oral.

"Hicimos unas 30 entrevistas, pero en el documental aparecen unas 15 chicas, más la opinión de una sexóloga y un sacerdote. La mitad de las entrevistadas ya se había iniciado sexualmente y hablaban con mucha facilidad del tema, lo que contrasta con su grupo social, donde ni sus padres ni sus colegios les informan realmente sobre el tema. Por eso hice este documental, para mostrar la ceguera que hay en este país, sobre todo en la clase alta, donde los padres juran que sus niñitas ¡jamás harían algo así! Pero no saben que ya son sexualmente activas desde los 15", dice Isabel Vergara.

Con amigos, pero sin protección

En la cinta -que será exhibida hoy (16:00) a modo de instalación, frente al colegio Villa María Academy (Pdte. Errázuriz con Alcántara)- las jóvenes relatan que sus encuentros sexuales no son casuales, sino con amigos de su entorno o con personas con las que tienen una relación de pareja.

¿Dónde lo hacen? En fiestas, pero preferentemente en sus propias casas. "A veces con los padres ahí mismo", comenta la documentalista.

Su osadía, desgraciadamente, va mucho más allá del lugar escogido para tener sexo, porque aunque reconocen tener información de sobra, no se cuidan, pese a que sus padres -los menos- se han mostrado dispuestos a comprarles pastillas anticonceptivas en caso que inicien su vida sexual. "Pero no hablan con sus padres del tema por pudor. El resto, que es la mayoría, no se confiesa por miedo. Saben que habrá rechazo y ¡ni muertas les contarían! Porque son hijas de familias conservadoras y la opción de hablar del tema es igual a cero. Ahora, ¿por qué no se cuidan por su cuenta? Es una pregunta a la que cuesta encontrarle respuesta".

Vergara explica que hay una cierta reticencia en estos grupos a tomar pastillas o usar condones, porque no quieren pertenecer al grupo de jóvenes que lo hace frecuentemente. "Allí les pesa la formación conservadora de la familia y el colegio. Le dan una connotación negativa a ser 'la chica que toma pastillas' o anda con el condón en el bolso, aunque tengan sexo frecuentemente. Eso lo hacen otros grupos, no ellas. Hacerlo, les hace sentir cierta culpa".

De allí que el riesgo y temor al embarazo sea altísimo. Saben que si los cálculos fallan la sanción social en su medio será devastadora. Pero aún así no se cuidan. "Cuando perdí mi virginidad... No... fue sin condón". "Una vez se me atrasó la regla 27 días y fue lo peor, ¡fue atroz!...Hasta que el test me dio negativo, fue un alivio", dice una de las niñas.

Castas que practican sexo oral

En EEUU los hijos e hijas de familias conservadoras que hacían compromisos públicos de virginidad -portando incluso un anillo distintivo- no trepidaban en tener sexo anal y oral con sus parejas. Así podían dar rienda suelta a sus hormonas descontroladas y no romper su promesa de castidad, que reducían, extrañamente, sólo a la penetración vaginal.

Como no había temor de embarazo el condón quedaba descartado, lo que dejó por consecuencia a chicos y chicas con enfermedades venéreas de toda índole.

Curiosamente el mismo fenómeno de "virginidad subjetiva" se da en las adolescentes del barrio alto, según consta en el documental.

Confiesan realizar y recibir sexo oral, pero siguen sintiéndose vírgenes, pues su hímen aún sigue intacto. "No lo ven como una relación sexual, para nada. Es algo que está fuera de ese concepto. Quienes confesaban practicar sexo oral lo hacían para no perder su virginidad, que para ellas es que no haya penetración vaginal. Son pocas, en todo caso. La mayoría lo rechaza por asco".

Otras, en tanto, cuidan su "castidad" recurriendo a la masturbación, una práctica que según la realizadora era común en todas las chicas. "Les encanta y saben cómo hacerlo".

¿Y de orgasmos qué? "Varias hacen el amor a la pasada, rápido, otra, en cambio, me dijo que no sólo había tenido un orgasmo, sino que múltiples".

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