
Martes 11 de abril de 2006
A 39 años de creada la Colonia Dignidad, el ministro de fuero Jorge Zepeda, a cargo de la investigación por los delitos cometidos al interior de la entonces Villa Baviera, logró acreditar la existencia de una estructura jerarquizada que se organizó para realizar actividades ilícitas en concomitancia con agentes de seguridad de la dictadura militar.
El magistrado procesó ayer a un total de 18 personas, entre ex colonos y miembros de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) como autores del delito de asociación ilícita.
La organización liderada por Paul Schäfer estuvo vinculada al tráfico de armas, violación de los derechos humanos, delitos de lesiones graves y abusos sexuales cometidos contra menores.
Para llevar a cabo estos ilícitos el jerarca alemán contó con un núcleo de personas cercanas, que tenían funciones específicas al interior del enclave.
Según estableció la resolución, existió un equipo determinado para operar el "sofisticado sistema de seguridad y vigilancia" y otro a cargo de un "departamento de inteligencia o información" que monitoreaba a los militantes de izquierda que la Colonia Dignidad consideraba peligrosos para sus fines. Junto con esto, el enclave tenía una amplia red de apoyo externo, agentes de la DINA, particulares chilenos y ciudadanos extranjeros.
Estructura
En el dictamen de 26 páginas, el magistrado detalló los hechos que le permitieron establecer que al interior de la Colonia "se organizó una estructura jerarquizada que planificó y ejecutó múltiples delitos".
La resolución consignó que la Sociedad Benefactora comenzó a funcionar -al menos- desde l970 y continuó activa hasta ahora. Esto "consta fehacientemente en la documentación encontrada durante el año 2005 al interior del ex fundo El Lavadero, de la actual Villa Baviera".
El ex jerarca ideó -junto a sus colaboradores más cercanos- un sistema de información que contó con un archivo político, búsqueda de datos y la intervención de los canales de comunicaciones clasificados de las Fuerzas Armadas.
Además, Schäfer manejó un registro de personas relacionadas con los movimientos de izquierda de la época, las que fueron interrogadas y torturadas dentro de la Colonia y, en algunos casos, desaparecieron en sus dependencias con ayuda de la DINA.
Contacto con la DINA
En el encausamiento se determinó que desde comienzos de los ´70 y durante el régimen militar, los ex jerarcas y colonos del enclave colaboraron "mediante un preciso protocolo" con los organismos de seguridad del Estado.
Según los antecedentes recopilados por el juez, la DINA "con conocimiento y en concierto con los jefes de Colonia Dignidad" secuestró y mantuvo detenidos al interior del enclave a opositores al régimen militar.
Es el caso de Juan Maino Canales; Elizabeth Rekas y su esposo, Antonio Elizondo; Álvaro Vallejos y Pedro Merino. Todos detenidos por agentes de la DINA, conducidos a la Colonia, lugar donde se les perdió la pista.
El paso de estas personas por la Colonia quedó registrado en las fichas que confeccionaban los colonos, donde anotaban el ingreso, datos personales, interrogatorios y fotos de las víctimas.
Información compartida
Además de compartir los datos sobre los simpatizantes de izquierda, los líderes de la Colonia y la alta cúpula de la DINA intercambiaban la información que cada organismo recopilaba sobre autoridades civiles, religiosas, ex militares y militares en servicio activo de la época, hecho que acercó aún más a los alemanes y los ex agentes de la dictadura.
En el auto de procesamiento, el juez sostuvo que tal relación tuvo un carácter "sostenido y concertado" en el tiempo, por cuanto ambos grupos se mantenían en contacto para la consumación de ilícitos de diversa índole.
Tráfico de armas
La organización bajo las órdenes de Schäfer también efectuó otras actividades delictivas vinculadas con la producción, almacenamiento y ocultación de material de uso bélico.
En los dos arsenales descubiertos -entre junio y agosto de 2005- en los predios de Villa Baviera, VII Región, y en el fundo El Litral, ubicado en Bulnes, VIII Región, se encontró armamento de alto alcance; explosivos, insumos químicos para su producción; armas hechizas; y de inteligencia, como cámaras fotográficas con dardos en su obturador.
En los dos hallazgos, además, se detectaron municiones y accesorios provenientes del extranjero, por tanto, ingresados al país clandestinamente.
Luego de su incautación, el material bélico fue remitido al Laboratorio de Criminalística de la Policía de Investigaciones, que luego de realizar las pericias pertinentes, determinó que el armamento, en su mayoría, estaba en condiciones de ser utilizado.
Abusos sexuales
En el cuarto y quinto considerando de su resolución, el ministro Zepeda detalló los abusos cometidos contra menores de la misma Colonia, tanto de carácter médico como de tipo sexual.
Según los antecedentes que incluyó en el auto de procesamiento, en el enclave se sometió a los niños a "tratamientos de salud", que básicamente consistían en la administración de sicotrópicos y aplicación de electroshock.
Había dos objetivos en estas prácticas. Separar a los padres de sus hijos para evitar la creación de lazos afectivos entre ellos e inhibir las conductas sexuales de los jóvenes. De esta manera se mantenía la "pureza moral" que propugnaba el líder del enclave.
Además, el ministro Zepeda acreditó que Schäfer y otros jerarcas de la Colonia cometieron abusos deshonestos y violaciones sodomíticas en contra de menores de la misma organización.
Tales delitos sexuales contra los niños que vivían en Villa Baviera se perpetraron -en su mayoría- en un lugar denominado "Internado Intensivo". Esta dependencia probablemente se creó con el objeto de "atraer menores para ser violentados sexualmente por el jerarca (Schäfer), con la complicidad y encubrimiento de otros miembros de la Colonia Dignidad". LN