Jueza del 33er Juzgado del Crimen de Santiago interrogó al ex suboficial y ex agente de la CNI Aladino Pereira. Su testimonio revela que la pistola homicida fue entregada a Patricio Castro.
Luis Narváez A.
La investigación que se abrió el año pasado por las sospechosas operaciones realizadas por el capitán (R) de Ejército Patricio Castro, están arrojando una serie de conexiones con otros casos donde se han visto envueltos ex agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI). Y uno de ellos es el homicidio del empresario gastronómico Silvio Aurelio Sichel, ocurrido en 1989.
La jueza del 33er Juzgado del Crimen de Santiago, Eleonora Domínguez, interrogó el 21 de abril último al ex armero de la CNI Aladino Pereira Olivera, quien entregó datos inéditos respecto al arma que se utilizó en el crimen del dueño del restaurante Rodizzio.
El ex suboficial cuestionó una versión anterior entregada por el ex agente Víctor Muñoz Orellana, (alias “El Cordillera”), quien señaló que el arma fue entregada a Roberto Fuentes Morrison, alias “El Wally”, después del asesinato del dirigente del MIR Jecar Neghme.
El armero reveló en el tribunal que una pistola marca Browning modelo Brevete, calibre 7.65 milímetros, fue proporcionada por el carabinero Víctor Fornet, quien la había encontrado en un microbús de la locomoción colectiva.
Fornet se la entregó a él para que la revisara. “El arma se encontraba en buenas condiciones y la probé en el pozo de mi taller”, señaló Pereira.
Según el testimonio de Fornet, un agente de la CNI, llamado Hans Miller, le robó el arma y se la entregó al suboficial Víctor Muñoz Orellana, miembro de la agrupación especial manejada, en ese entones, por el jefe operativo del organismo represor, mayor (R) Álvaro Corbalán.
Según el testimonio de Aladino Pereira, aquella pistola fue entregada a Patricio Castro pocos días antes del crimen de Sichel: “Dos o tres días antes del asesinato, una persona (...), que fue a su vez escolta de Corbalán, de nombre Gonzalo Benavente, me contó que presenció un hecho que a mí me llamo la atención. Ese día en la noche, aparece Víctor Muñoz Orellana en el departamento de Corbalán y llevaba un arma de fuego Browning con un silenciador y se la entrega a Patricio Castro diciéndole ‘jefe, aquí esta la herramienta para lo que sabe’, a su vez Castro le exhibe el arma a Corbalán”.
Posteriormente, el ex agente Benavente le advirtió a Pereira sobre el peligro que significaba por esos días Muñoz ya que “está involucrado con la muerte del pelao Sichel”.
Según los antecedentes del proceso, en 1989, la financiera ilegal descubierta al interior del Ejército mantenía fondos por más de 490 millones de pesos.
En junio de ese mismo año, Silvio Aurelio Sichel, quien había entregado 250 millones a Patricio Castro, solicitó la devolución de su dinero, por lo que fue asesinado en la entrada de su parcela de Pirque.
En un principio, el caso fue investigado por el fallecido juez José Miguel Varela, quien sobreseyó la causa sin establecer responsabilidades.
La muerte del empresario provocó que la mayoría de los inversionistas civiles quisieran recuperar sus platas y, con ello, las primeras querellas por estafa y giro doloso de cheques.
Cutufa
Pero la declaración de Pereira no sólo se refiere a los vínculos de Patricio Castro con el arma homicida y Álvaro Corbalán. El ex agente reveló que conoció a Castro en 1982, en el Cuartel Borgoño de la CNI y que “era conocido como cambiador de cheques y el hombre de las finanzas de Corbalán, y cuando yo me retiré en 1986, Patricio Castro siguió en las filas de la CNI”.
Precisamente, la jueza Eleonora Domínguez investiga por estos días la relación que Castro mantuvo con el organismo de seguridad de la dictadura, pese a su retiro.
Según los testimonios que existen tanto en el proceso actual, como en el denominado Cutufa I (donde Castro fue condenado por infracción a la ley de bancos y estafa), el mayor retirado habría sido visto utilizando vehículos de la CNI o del Ejército.
Asimismo, una declaración reciente de Gastón Ramos Cid, otro de los condenados por el caso de la Cutufa, asegura que Castro nunca perteneció a dicha financiera ilegal y que su participación fue personal. “Él se colgó de esa financiera para hacer sus propios negocios y para tener protección del Ejército, una vez que reventó el problema a la luz pública”.LN