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El factor violencia calienta la contienda presidencial mexicana

Al margen de los episodios de crispación ciudadana, los tres candidatos con opción de llegar a Los Pinos (sede gubernamental) se han convertido en virtuales "directores de orquesta" de un creciente clima de polarización política.

Lunes 15 de mayo de 2006

Graves disturbios callejeros, nuevos asesinatos atribuidos a narcotraficantes y el peor conflicto sindical en varios años. Estos tres episodios, registrados en las últimas semanas, han elevado la tensión de la campaña con miras a las elecciones presidenciales y legislativas del 2 de julio en México, al tiempo que han generado serias turbulencias al fin del sexenio del Mandatario saliente, el centroderechista Vicente Fox.

De estos sucesos, el que mayor revuelo público desató fue el que tuvo lugar el 3 de mayo en el poblado de San Salvador Atenco, ubicado en la periferia oriente de Ciudad de México, donde cientos de manifestantes se enfrentaron con machetes, palos y bombas molotov a policías que inicialmente iban a desalojar a un grupo de vendedores ambulantes sin permiso.

Los serios incidentes concluyeron al día siguiente, cuando miles de agentes de seguridad tomaron la localidad logrando la liberación de 13 policías que habían sido retenidos como rehenes, en un operativo que dejó un muerto, 50 heridos y 200 detenidos.

Los disturbios en San Salvador Atenco (que el 2002 fue escenario de violentas protestas que desbarataron los planes gubernamentales de emplazar en esa zona un nuevo aeropuerto) fueron minimizados por la administración de Fox, que aseguró que los incidentes involucraron a "un pequeño grupo".

Otro foco candente es la huelga que actualmente protagonizan miles de mineros y trabajadores acereros en apoyo a un líder sindical que el Gobierno acusa de corrupción. El paro tuvo su momento de mayor tensión el 20 de abril, cuando cientos de policías se enfrentaron en la localidad de Lázaro Cárdenas (estado de Michoacán) con trabajadores que ocupaban una acería, con un saldo de dos muertos y más de 120 heridos.

La violencia atribuida al narcotráfico también se ha hecho presente. El martes, el hallazgo de cinco cadáveres elevó a 101 los muertos en lo que va del año en la ciudad mexicana de Nuevo Laredo, escenario de una lucha territorial entre bandas que se disputan las rutas usadas para transportar miles de millones de dólares en drogas hacia Estados Unidos.

El clima de inseguridad que vive Nuevo Laredo es la expresión de la ola de violencia que desde hace un par de años sufre México, desatada por el crimen organizado, que en el 2005 cobró la vida de unas 1.500 personas y de más de 500 en lo que va del año.

 

EFECTO ELECTORAL

Si bien analistas mexicanos estiman que estos sucesos -localizados en lugares puntuales- no representarían riesgo de una inestabilidad mayor en el país, sí han contribuido a elevar la temperatura de la campaña para los comicios del 2 de julio, en los que unos 71,5 millones de mexicanos elegirán a su nuevo Presidente y renovarán los 500 escaños de la Cámara de Diputados y los 128 del Senado.

"Se ha instalado un clima caliente para la elección. Parece ser que vamos a tener un proceso violento", aseveró el politólogo José Antonio Crespo. Más allá fue el subcomandante Marcos, líder del insurgente Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), quien en su último aparición televisiva, ocurrida el martes, advirtió con dramatismo que "existe el riesgo de un estallido social" en México.

Por si fuera poco, los propios candidatos presidenciales se han enzarzado en una pugna de acusaciones y contracusaciones de alentar la violencia e intentar sacar beneficios de los últimos conflictos de índole social, sindical y de seguridad pública.

"Se ha establecido un ambiente electoral muy complicado, donde los ánimos están muy crispados; lo vemos en los spots de los candidatos donde priman la agresión, los insultos y la descalificación en lugar de las propuestas. Si a eso le agregamos conflictos como el del desalojo de mineros o el de Atenco, entonces se está creando un caldo de cultivo poco propicio para la paz social", denunció el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México, José Luís Soberanes Fernández.

Esto último es un claro indicador del creciente clima de polarización política que está generando la estrecha puja por llegar a Los Pinos (sede presidencial), en la que tres de los cinco postulantes figuran con posibilidades.

Según el último sondeo publicado el miércoles por el diario "La Crónica", la carrera presidencial es liderada por Felipe Calderón, candidato del oficialista Partido de Acción Nacional (PAN), con un 37% de las intenciones de voto, seguido por el abanderado del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), Andrés Manuel López Obrador -que hasta una semanas encabezada los sondeos- con un 32%, y por Roberto Madrazo, postulante del Partido de la Revolución Democrática (PRI), con un 27%. LN

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