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Movilización se sintió en regiones, colegios privados y universidades

Miércoles 31 de mayo de 2006

Ayer, antes que comenzaran las clases, los estudiantes del Colegio La Girouette, donde estudia la hija de Michelle Bachelet, Sofía Henríquez, colgaron lienzos en el frontis del establecimiento sumándose a la jornada de protesta de los estudiantes secundarios.

"No porque la Presidenta sea apoderada vamos a quedarnos callados", dijo una alumna con los labios pintados de negro, mientras tocaba un tambor en las afueras del establecimiento de la comuna de Las Condes.

Hasta ese recinto llegó el ex ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, a dejar a uno de sus hijos. Aunque sólo lanzó un escueto: "Las autoridades son las que tienen que hablar", en la tarde, en declaraciones a Radioactiva, señaló que "me parece bien que los niños de este colegio tengan solidaridad con el resto de los chilenos, que no tienen opción de ir a un establecimiento tan bueno como éste".

Al igual que en La Girouette, otros 50 colegios privados y 50 subvencionados se sumaron a la jornada de protesta sólo en la Región Metropolitana.

La vocera del Colegio Altamira, el primer establecimiento en movilizarse, Marianne von Bernhardi Pérez, señaló que su solidaridad con el movimiento estudiantil "se debe a que la LOCE cruza toda la educación del país", y por lo tanto el descontento con el sistema no es privativo de la educación pública.

Las universidades también se sumaron a las movilizaciones. Entre ellas destaca una una paralización histórica de la Universidad Católica y la toma de la Universidad de Chile. Entre las privadas, la Universidad cardenal Raúl Silva Henríquez, lideró la jornada

Santiago no es Chile

Aunque la movilización de la capital acaparó todas la miradas de la prensa y las autoridades, los secundarios de regiones no se quedaron en casa y también hicieron sentir su presencia con paros y marchas a lo largo del territorio nacional.

En Arica, unos 500 estudiantes -escolares y universitarios- participaron de una marcha por las calles céntricas de la ciudad, mientras más de 13 mil adhirieron a la movilización nacional a través de paros y tomas.

En Antofagasta, más de ocho mil estudiantes salieron a la calles, en la mayor protesta registrada en la década en la zona y que integró a todos los actores de la educación. Lo mismo ocurrió en la Región de Coquimbo, donde 7 mil jóvenes marcharon y el 95% de los estudiantes de establecimientos secundarios municipalizados paralizaron sus clases, alcanzando 100% en las provincias de Elqui y Choapa; y 83% en Limarí. Esto implica que unos 23 mil alumnos no asistieron a clases. A ellos se sumaron alumnos de numerosos colegios particulares subvencionados. Un 45% de éstos paralizaron en la Provincia de Elqui, la que alberga al 60% de la población regional.

Con incidentes y detenidos terminaron las movilizaciones en Linares y Concepción, donde cerca de cuatro mil escolares (en cada zona) se unieron al paro nacional.

En Coyhaique, unos dos mil jóvenes dieron vida a la movilización más numerosa registrada en la zona. Ello a pesar de las adversas condiciones climáticas, situación que se repitió en las ciudades de Puerto Aysén, Chile Chico, Cochrane y Puerto Cisnes. Punta Arenas tampoco defraudó e incluso sumó a varios colegios particulares-subvencionados y particulares que apoyaron la movilización nacional a la que se plegaron varios recintos de la ciudad.

En la Quinta Región, en tanto, las coordinadoras de estudiantes secundarios anunciaron que mantendrán los paros y tomas que llevan los establecimientos educacionales hasta ser recibidos por el ministro de Educación, Martín Zilic.

Lienzos, chapas y limones

La creatividad del comercio y de los estudiantes también marcaron la jornada. "Wi guant a veter edukeichon", rezaba uno de los cientos de carteles que adornaban el frontis del Liceo de Aplicación y que terminó empapado. Pese a que el llamado de los dirigentes secundarios era para realizar un paro, miles de "pingüinos" optaron por salir a las calles.

Durante la jornada, muchos estudiantes que se concentraban en la esquina de Cumming con la Alameda hicieron un alto en la fuente de soda Vickys, ubicada al frente del Colegio Salesiano, para comprar limones a 100 pesos. "La idea es comérselos para neutralizar el efecto de los gases lacrimógenos", contó Esteban Campos, un estudiante de Maipú. "¿Cuántos limones hemos vendido? Poquitos. Es que no me preparé para la ocasión", dijo la dependiente del local.

 Otro que hacía su negocio era Francisco Urrutia, alias 'Pancho Chapa', quien vendía prendedores con lecturas como "No a la violencia activa" o "Yo tampoco voté por ella". "En este paro no me ha ido muy bien", comentó el hombre, quien aseguró ser uno de los pioneros de las chapas del NO en el plebiscito de 1988. "Los estudiantes no tienen plata, y la poca que tienen la juntan para la comida".

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