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Cuca y Patty

Me provoca tremendas sospechas que una mujer que ha dedicado su vida a rostizar vacunos esté tan interesada en la educación, salvo que sea un buen negocio. Para la señora Matte la educación también es un negocio, para ella educar es preparar gente honesta (servil)...

Domingo 11 de junio de 2006

Ángel Carcavilla

Los estudiantes finalmente vuelven a clases, lograron que los escucharan, se convirtieron en héroes y ojalá a partir del martes su vida cambie. Yo no soy tan optimista, sobre todo viendo en manos de quien está la educación. Por un lado las órdenes religiosas que tradicionalmente anteponen a Dios sobre todas las cosas y por otro lado los privados que saben bien lo que cada alumno "vale".

Aquí tengo dos ejemplos, el de Gladys González y Patricia Matte. No tengo nada contra el espíritu de superación de la Cuca, dueña de parrilladas, discotecas y moteles además de patrona de colegios en Macul, La Florida, Buin y Quilicura, pero siempre me pareció impresentable que la parrillera más grande del país estuviera a cargo de la educación de miles de niños y adolescentes. Tan impresentable como que Patricia Matte, luego de negar (encubrir) los delitos del cura Marcial Marcel contra menores de edad, y excusar, reiteradamente, los crímenes de la dictadura, presida la Sociedad de Instrucción Primaria de Santiago, a cargo de 17 colegios y 20 mil escolares.

¿Con qué criterio elegirán a los profesores que trabajan en sus instituciones? ¿Qué cosas se podrán o no decir en sus aulas? ¿Qué esperan de sus egresados? Mientras los colegios de Patty Matte llevan nombres beatos, los de la Cuca simbolizan todo el arribismo y la falta de educación de su dueña. Por ejemplo, en Macul está el Saint Mary Joseph School, que según entiendo lleva el nombre, versión anglo, de una de sus nietas María José. La Cuca es una comerciante neta, ha ganado y perdido millones, incluso hace un tiempo fue detenida por giro doloso de cheques y aunque nunca revela cuánto gana, según ella, su único lujo es jugar en casinos de Chile o el extranjero. La Cuca ha contado su historia cientos de veces en estelares de televisión. Como empezó a trabajar a los 8 años ayudando a su madre mandándole sacos de pollos, gallinas y conejos para que los vendiera en Santiago hasta que se hizo rica con el negocio de la carne. Sus ambiciones la llevaron por ejemplo a construir una disco con forma de pirámide, La Luxor, que imitó tal cual a una que está en Las Vegas (su lugar favorito de juegos).

Patty también ha contado su historia cientos de veces, pero en medios de comunicación que sus empresas auspician. Siempre destaca su amor por Claudio Matte, su bisabuelo, de quien heredó el famoso silabario Matte (en desuso hace más de 100 años), sólo vigente en los colegios que ella preside.

La Cuca siempre me recuerda a Tony Soprano, de hecho hace un tiempo su hijo Jaime Aceval, fue acusado por un empleado de la disco Excalibur de secuestro, tortura y homicidio frustrado. Por supuesto me provoca tremendas sospechas que una mujer que ha dedicado su vida a rostizar vacunos esté tan interesada en la educación, salvo que sea un buen negocio. Para la señora Matte la educación también es un negocio, para ella educar es preparar gente honesta (servil) cuyas ambiciones sean fácilmente saciadas con las materias primas que sus empresas producen. Terminó el paro, sí, pero todavía hay mucho que saber.

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