
Martes 18 de julio de 2006
Katerinne Pavez
"Es un ministerio difícil", se escuchó en repetidas ocasiones durante la recepción de la nueva ministra de Educación Yasna Provoste. Este ambiente es el que deberá enfrentar la ex ministra de Mideplan y ex directora de Fundación Integra. Llega al Mineduc luego de que un conflicto con los estudiantes secundarios cuestionara la calidad de la educación y sepultara las opciones del anterior secretario de Estado de permanecer en su cargo. Para dirigir esta cartera, Provoste deberá apelar a toda su experiencia para hacer frente a múltiples sectores, todos ellos con una visión distinta del futuro de la educación chilena. En una suerte de declaración de intenciones, la ministra señaló que lo más importante para ella es "generar condiciones adecuadas para la labor docente, lograr un diálogo estrecho con los sostenedores, tanto públicos como privados" y acelerar el proyecto de ley de subvención preferencial para "apoyar el proceso de financiamiento de los municipios"
En lo concreto, la ministra deberá subirse a la marcha de la negociación que en este momento lleva a cabo el Colegio de Profesores con la subsecretaria Pilar Romaguera y que continúa el miércoles 28 de julio. Además, tendrá que conseguir que 18 mil profesores se evalúen. La ministra señaló que espera con los docentes "un diálogo franco y abierto las veces que sea necesario". Sin embargo, no todos están de acuerdo con el sistema de evaluaciones. Incluso el Regional Metropolitano del magisterio ha reiterado su llamado a no participar.
En cuanto a sus prioridades, la ministra anunció que incorporará las indicaciones necesarias al proyecto de subvención diferenciada, para su pronta aprobación. En este sentido, Provoste llega con una misión clara: otorgar urgencia al proyecto de ley. Por esto, señaló que hoy se harán indicaciones al texto original, atendiendo a las recomendaciones parlamentarias, como por ejemplo, el aumentar la cobertura de la subvención diferencial hasta octavo básico y no hasta cuarto básico, como había sido proyectado en un comienzo. "Vamos a tener una reunión con la Comisión de Educación y conversaremos con la Secretaría General de la Presidencia para entregarle urgencia", declaró. Para lograr este objetivo, no sólo necesitará introducir indicaciones, sino también convencer a los diputados de la Concertación que aún mantienen sus críticas al proyecto.
Los estudiantes siguen ahí
Una de las herencias del anterior ministro es la importancia que alcanzó el movimiento secundario y su influencia en instancias tales como el Consejo Asesor Presidencial. Provoste aclaró que espera reunirse con los estudiantes luego de que vuelvan de sus vacaciones, para "retomar las conversaciones y las propuestas que ya les hizo este ministerio". Entre otras, quedan pendientes las reformas a la Jornada Escolar Completa, el mejoramiento y la implementación del pase escolar, cuyo anuncio se esperaba para estos días. En tanto, la participación de los secundarios en el Consejo Asesor no ha estado exenta de polémica: se han quejado de la lentitud del trabajo, el que a cinco semanas de comenzar, aún no genera acuerdos.
"Su desafío mayor es hacerse cargo de la tremenda crisis de inequidad en la educación", señala Rodrigo Cornejo, del Observatorio de Políticas Educativas de la Universidad de Chile. Y continúa: "Durante el conflicto estudiantil, todos estuvieron de acuerdo en terminar con el negocio en la educación, pero el consejo presidencial y la modificación a la Constitución no van en ese sentido". Cornejo cree que para la nueva ministra, más que los temas coyunturales, ésta debe ser su principal preocupación, ya que "es lo que quedó como conclusión del movimiento secundario".