
Lunes 24 de julio de 2006
Trip, droga del amor, Eva, Adán o XTC. Nombres hay varios. Tabletas y pastillas por montón. Hallar una definición para el psicoactivo sintético es fácil, y conseguirla en Chile cada vez más. Su componente básico se utilizó para tratar el mal de Parkinson y la obesidad. Usado en fiestas electrónicas y discotecas, regala euforia y reduce inhibiciones, hace sudar como enfermo y permite bailar por horas. Pero fuera de control ataca con mareos, fatiga, deshidratación, desmayo, pulsaciones a mil, pánico e insomnio. Así hasta que el torbellino se va.
Hace un lustro parecía de uso exclusivo de la juventud ABC1 mayor de 18 años, pero hoy el mercado no sólo se amplió a escolares de 14 a 17 años. También cundió entre la clase media y la media-baja. La encuesta 2005 de la Comisión Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace) que mediáticamente trascendió por el aumento del consumo de marihuana entre escolares, confirmó la nueva realidad lentamente incubada.
Un solo dato. Si el sondeo muestra que en los últimos dos años se registró un aumento de 0,5% en el consumo de cannabis entre alumnos de 14 a 18 años, en el mismo período, el éxtasis, entre adolescentes de primero medio anotó un 1,7% de incremento. En promedio, si en 2001 el indicador marcó 1,1% y en 2003 un 1,3%, en 2005 pegó el salto hasta 2,0%. Lo distinto, esta vez, es que el éxtasis ya no es de acceso exclusivo para las escolares de colegios pagados, sino que cada vez más para los de colegios municipalizados y subvencionados.
El consumo de éxtasis aumentó de 1,5% a 2,3% en colegios municipalizados, y de 1,2% a 1,8% en colegios subvencionados y privados. "El mayor aumento del consumo se trasladó a sectores de menores ingresos. En 2001, los colegios municipalizados marcaron 1,3%, mientras los subvencionados y privados un 0,9%, en tanto en 2003, los municipalizados marcaron 1,5%, y los subvencionados y privados 1,2", precisa Juan Carlos Araneda, jefe del área de evaluación y estudios del Conace.
"Esa alarmante cifra", expone Mario Ríos, presidente de las comunidades terapéuticas y director del centro de diagnóstico, prevención y rehabilitación Dianova, "se entiende por los bajos precios y por el aumento de la oferta". "Una pastilla ya no vale doce o quince mil pesos. Se puede encontrar por ocho", dice. Pero además aclara que la importación o fabricación clandestina ha aumentado. Al igual que los decomisos. "Nadie asegura que el éxtasis más barato sea puro, al contrario, pero la estrategia del narcotráfico es aumentar la demanda", afirma Ríos.
Incluso niños de 12 años
Desde el Conace, Juan Carlos Araneda comparte la sospecha sobre si los menores de colegios municipalizados efectivamente están comprando éxtasis. "Eso es lo que declaran o eso es lo que los vendedores o dealers les dicen que es. "En lugar de éxtasis puede ser un tipo de metaanfetamina", desliza. En otras palabras, les pasan gato por liebre. Eso, sin contar, que la pastilla puede contener talco y hasta antiparasitarios para perros.
De los 60 mil escolares de colegios municipales, subvencionados y pagados que confidencialmente respondieron la encuesta, -representativos del millón de alumnos entre octavo básico y cuarto
medio-, un 1,7% declaró haberse inyectado heroína y un 1,6% haber probado el crack. Según Conace, "el uso de otras drogas sigue estando muy asociado con el consumo de pasta base y cocaína, en proporciones que alcanzan más del 70% para quienes declaran haber usado éxtasis, alucinógenos, crack o heroína".
En los centros de rehabilitación, el aumento de la ingesta de éxtasis no sorprendió tanto. "La encuesta incluye el éxtasis porque vimos que se estaba convirtiendo en un problema. Estamos hablando de más de 16 mil jóvenes de menos de 18 años que lo están consumiendo, pues niños de 12 años también han probado. Cada vez más personas piden ayuda para salir de una pastilla que supera en 20 veces la concentración de una anfetamina. El éxtasis es promocionada como menos nociva y más alegre, de nuevas y coloridas sensaciones y permite bailar cinco o seis horas seguidas, pero genera adicción física y sicológica", explica Mario Ríos, de Dianova.
La encuesta de Conace, realizada en septiembre de 2005, demuestra además que los estudiantes consumen más que las alumnas (2,5 frente a un 1,5), y que la región que registró el más explosivo aumento fue la Sexta, con un 3,7% frente al 1,9 de la Metropolitana; 2,2 de la Quinta Región y el 2,0 de la Octava Región.
Como sea, si de masividad se trata, la encuesta refleja que los alumnos de octavo básico a cuarto medio consumen -en sentido inversamente proporcional-, ocho veces más marihuana que éxtasis, y cuatro veces más alcohol que marihuana. Pero el mercado de trips no cesa: en los últimos treinta días, un 3,3% de los adolescentes tuvo alguna oferta de éxtasis. LN