AL MATEMÁTICO NORTEAMERICANO SE LE PERDIÓ EL RASTRO EN COLONIA DIGNIDAD EN 1985
Se espera que ahora el ministro Jorge Zepeda pueda retomar esta hebra del caso y que interrogue y confronte a los ex jerarcas Mücke y Schnellenkamp para obtener la información del real sentido del diálogo captado por un radioaficionado.
Una grabación realizada por un radioaficionado en abril de 1985 a una conversación en clave entre los integrantes de la jerarquía de Colonia Dignidad, Kurt Schnellenkamp y Gerhard Mücke, podría dar nuevas pistas sobre el destino del desaparecido matemático estadounidense Boris Weisfeiler.
La grabación fue hecha el 2 de abril de 1985, tres meses después de que Weisfeiler fuera arrestado por una patrulla militar en la intersección de los ríos Ñuble y El Sauce, en la precordillera de la comuna de San Fabián de Alico, ubicada en el límite entre las regiones Séptima y Octava en el borde sur del enclave. De acuerdo con diversos antecedentes del proceso que instruye el juez Jorge Zepeda, el matemático fue entregado por la patrulla a Colonia Dignidad.
La importancia del contenido de la cinta cobra hoy relevancia por la existencia de una nueva información -escueta, pero muy dirigida- surgida en los últimos días del entorno del prófugo de Dignidad Albert Schreiber, refugiado en Alemania, que por primera vez vincula directamente a Schnellenkamp y Mücke al destino final que habría tenido Weisfeiler dentro del recinto.
En la referida cinta del diálogo de 1985 en alemán por radio (no telefónica) entre Mücke y Schnellenkamp, de la cual nuestro diario posee una copia, el asunto central de la conversación dice relación con que habría una persona que ya estaría sepultada “bajo el cementerio” y de la cual “las papas ya se están alimentando”.
En esta grabación adjunta al proceso, Schnellenkamp, quien habla desde afuera de la colonia, presumiblemente desde Concepción, a Mücke, que se halla adentro, le da cuenta de una reunión que acaba de sostener junto a otra persona con altas autoridades, pues le indica en forma jocosa que “nos estaban esperando y pasamos de inmediato a sentarnos en los grandes sillones”.
Si a partir del nuevo antecedente se pone hoy atención al contenido de la grabación de 1985, incluso hablando los personajes con muchas claves se puede presumir, según fuentes vinculadas al caso, que Schnellenkamp y Mücke podrían haber estado hablando de la situación de Weisfeiler.
Se espera que ahora el ministro Jorge Zepeda pueda retomar esta hebra del caso y que interrogue y confronte a Mücke con Schnellenkamp, para obtener de ellos la información del real sentido del extraño diálogo.
“¡No nosotros!”
Entre lo que Schnellenkamp le comenta a Mücke en relación al destino de la persona de la cual hablan, está la frase “pero nos recomienda que no lo hagamos nosotros, ¡no nosotros!, sino uno de acá que ya está en camino”.
Dos sonidos de “toses” emitidas por Mücke en sus comentarios implicarían, de acuerdo con quienes permanecieron estrechamente ligados a Paul Schäfer y la jerarquía de Colinia Dignidad, el significado de “balazos”.
De acuerdo con antecedentes aportados a La Nación por el radioaficionado que hizo la grabación en 1985, que es un buen conocedor de la vida dentro de Dignidad, al momento en que Schnellenkamp inicia la comunicación hacia Mücke, con un “aquí el número ocho, llamando desde el entorno”, podría estar saliendo de una reunión con militares del Regimiento Chacabuco de Concepción, unidad de la cual eran miembros los oficiales y suboficiales que integraban la o las patrullas (porque habrían sido dos) que detuvieron y golpearon a Weisfeiler entregándolo luego a Dignidad, según uno de los suboficiales identificado como “Daniel” que participó en el arresto.
El caso de Boris Weisfeiler se sigue perfilando así como uno de los más apasionantes enigmas de la historia de la dictadura, donde existen múltiples pistas, documentos desclasificados tarjados, nombres, cargos militares y policiales, diplomáticos chilenos y estadounidenses, testigos que desaparecen, otros “suicidados” y cuatro jueces que han tenido ya la investigación en sus manos y que, tras 21 años, no han conseguido dar una respuesta judicial.
Todo esto último ha sido planteado insistentemente como preocupación a los gobiernos de la Concertación por congresistas estadounidenses y el Gobierno de ese país, que han reclamado por la no solución del caso. A ello se suma la visita a Chile en cinco oportunidades de Olga Weisfeiler, hermana del matemático desaparecido, sin haber vuelto con resultados aclaratorios. LN