
Sábado 19 de agosto de 2006
Las declaraciones del médico Augusto Larraín sobre la presencia de elementos externos que explicarían la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva resucitó el fantasma de la participación de la DINA en su deceso y, de inmediato también, del rol que pudo haber jugado en este caso Augusto Pinochet.
La familia Frei siempre ha mantenido la sospecha que la septicemia generalizada que terminó con la vida del ex mandatario en la Clínica Santa María en 1982 tenía más de un elemento sospechoso, y en ese contexto los dichos del facultativo son un aspecto clave que se enfrenta con un anterior informe de Estados Unidos en donde se descartaba la presencia de cualquier elemento externo.
Más allá de las palabras del abogado Pablo Rodríguez Grez, quien consideró como "calumniosas" las versiones que hablan de una actuación de Pinochet o eventual conocimiento de estos hechos, las palabras Larraín dejan un espacio a duda y refuerzan las líneas de investigación del ministro del caso Alejandro Madrid sobre el papel de la DINA en ese desenlace.
El jueves por la noche canal 13 difundió una entrevista al médico en que sostiene que "hubo una mano negra" y asevera que en "mi opinión hubo un agente químico externo, pero no puedo decir qué fue, quién lo puso, cómo lo pusieron".
El especialista explicó que el ex Presidente sufrió complicaciones que lo llevaron en otras tres ocasiones al quirófano de la clínica, y precisa que él estuvo presente en la segunda operación, donde comprobó que no había fallado él, pues la lesión que ahora complicaba al ex mandatario no era atribuible a una bacteria. Explicó incluso que el punto de conflicto ya no se ubicaba en la zona del hiato -donde se unen el esófago con el estómago-, que era la que él intervino, sino que estaba en el intestino.
"No había ningún signo de inflamación peritoneal, o sea no habían gérmenes, era un abdomen absolutamente limpio, libre. En cambio, esta lesión, que yo no había visto nunca, que no la he visto nunca después, sólo podía explicarse por una irritación química local", aseveró a Teletrece.
Frei Montalva se sometió a una simple cirugía por una hernia al hiato, una operación considerada menor, a fines de 1981. No obstante, el cuadro se agravó pasando a una peritonitis aguda tras una obstrucción intestinal terminando así en la UTI del centro médico donde falleció el 22 de enero de 1982 producto, oficialmente, de un shock séptico.
Al respecto, el médico Larraín sostiene que "la lesión inflamatoria estaba en la parte que el ayudante bajó con la compresa, es decir que si algo se colocó o algo ocurrió o irritó, estaba en la compresa. Si yo quisiera pensar mal, pasó al lado de donde están las compresas y, sin que nadie sepa, le pongo una cosita y buenas noches".
Pero estos dichos no son acogidos por el abogado de Pinochet sobre quién -en todo caso- aún no existe ningún pedido de desafuero. Pablo Rodríguez Grez afirmó que "tengo la certeza que la muerte del Presidente Frei se debió a razones médicas, y en ningún caso a la intervención de terceros, y si así hubiera ocurrido, tengo la certeza que el general Pinochet no tiene ninguna responsabilidad ni conocimiento de ello". Y a reglón seguido lamentó que cada vez que se revisaba algún proceso de esa época se mencionara a Pinochet y se iniciara una campaña en su contra.
El dato del médico Larraín ya está en manos del ministro Madrid, quien antes había recibido otro informe del FBI que fue dado a conocer por la Embajada de Estados Unidos. El documento llegó a sus manos el año pasado y luego de revisarlo el juez sostuvo que "no está descartado un posible homicidio del ex Presidente Eduardo Frei Montalva".
Sus palabras obedecieron a que el informe relataba que no se comprobó la existencia de toxinas en el cadáver que pudieran causarle la muerte, aunque no era demasiado extenso sobre este punto, ya que se dedicaba mayormente a revisar que efectivamente el cadáver exhumado corresponde al ex mandatario.
La beta de las toxinas surgió con fuerza el 2004 cuando se desentrañó la existencia de un laboratorio bacteriológico del Ejército.
Según relató La Nación el 2 de diciembre de 2005, Madrid logró esclarecer la red de médicos que trabajaron primero con la DINA, y luego continuaron con la CNI. Más aún, develó cómo algunos de ellos incluso trabajaron en la Clínica Santa María y sobre este punto la madeja una vez más parece tomar forma y apuntar directo a una "mano negra" como dice el doctor Larraín.