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¿Es Chávez un narcisista-leninista?

Un reportero alemán se interna en la Venezuela chavista. Visita a su siquiatra, entrevista a sus opositores, se pega en sus talones, asiste a la maratón televisiva de "Aló Presidente". Impresionado, lo llama "Un Ché Guevara con petróleo".

Domingo 20 de agosto de 2006

Por Erich Follath

El Presidente venezolano no ha omitido golpes para maldecir, difamar y humillar a los gringos del norte. Se refiere a Bush, alternativamente, como al "mayor terrorista de la tierra" y como "un idiota". En su opinión, el problema de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, es que es "fascista" y "está frustrada sexualmente". Chávez afirma que aunque de seguro sería capaz de ayudarla al respecto, en realidad no está interesado. A su vez, Rice ha calificado al venezolano de "demagogo", y George W. Bush lo llama "padrino del terror". El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, lo compara a Adolf Hitler. Y Pat Robertson, el teleevangelista republicano, ha sugerido abiertamente a la CIA que "lo saque".

Chávez, de 51 años de edad, amenaza con interrumpir los envíos de petróleo a la superpotencia, sugiere que podría anexar una o dos islas del Caribe e incluso menciona la posibilidad de establecer una "alianza antiimperialista" con los iraníes. EEUU, por su parte, realiza juegos de guerra con sus aliados frente a la costa venezolana. Con excepción del Presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, y del dictador de Corea del Norte, Kim Jong Il, el carismático político de Caracas es casi la única figura pública del planeta tan dispuesta a aguijonear a la administración Bush. Pero, a diferencia de éstos, Chávez juega con fuego a una distancia incómodamente cercana. Está prácticamente en el patio trasero de la superpotencia y sólo 1.800 kilómetros separan a su país de la costa de EEUU. Además, hace todo lo posible por agitar a toda Sudamérica en contra de EEUU y de arrastrar al mundo latino hacia la izquierda.

Sin embargo, Chávez es cualquier cosa menos un caudillo sin poder: gobierna un Estado que prácticamente nada en petróleo. Venezuela es el quinto mayor exportador de petróleo del mundo y, después de las arenas bituminosas de Canadá, cuenta con las reservas de crudo más importantes del hemisferio occidental.

UN WASHINGTON DEPENDIENTE

Como si todo esto no bastase, EEUU importa el 11% de su petróleo del país de Chávez. Y, a lo largo del país, la gente llena sus estanques en gasolineras de propiedad del adversario de Bush. Citgo es propiedad del Gobierno venezolano y cuenta con 14 mil puntos de venta en EEUU. El Presidente de Venezuela provoca a Washington prácticamente todas las semanas. Durante una visita a China, alentó el liderazgo de ese país en oposición a la "hegemonía de EEUU". Durante una visita a Londres, calificó al Primer Ministro Tony Blair de ser "el perro faldero de Bush". Alaba a Fidel Castro como un "bastión de la justicia" y proclama que Venezuela, Cuba y Bolivia conformarán un "eje del bien". A mediados de junio, Chávez viajó a varios países y cada etapa fue como una bofetada para la Casa Blanca. Fue a Rusia, China, Corea del Norte, Siria e Irán, para comprar armas, vender petróleo y establecer "alianzas estratégicas".

Respecto a los países vecinos, ha contribuido con millones a campañas políticas. Desempeñó un importante papel en llevar al poder a Evo Morales en Bolivia. En Argentina compró miles de millones en bonos del Gobierno. Ha tratado de atraer a Brasil con un gas natural barato, distribuido por todo Sudamérica a través del llamado Gasoducto del Sur. También se dedica a la caridad en EEUU. En el invierno de este año ofreció combustible de sus propias reservas, a mitad de precio, a los habitantes de los vecindarios de bajos ingresos de Boston y Nueva York, y piensa hacer lo mismo el próximo invierno.

"SOY UNO DE USTEDES"

¿Quién es este hombre que, como ídolo de las masas pobres, ha conquistado las calles de Sudamérica? ¿Es el último revolucionario socialista verdadero, un Che Guevara con petróleo, o nada más que un populista egomaníaco con apetito de dictadura?

Es un día domingo absolutamente normal en Venezuela. Y, como casi todos los domingos del año, el espectáculo en Venezuela comienza a las 11 a.m., hora en que toda la nación se concentra ante los televisores para presenciar "Aló Presidente": Chávez en vivo, durante cinco, seis y hasta durante siete horas. Explica la situación mundial, habla de sus sueños e informa sobre problemas sexuales. A veces, ayuda incluso a solucionar disputas conyugales en cámara. Es la TV de Chávez, a menudo trivial, ocasionalmente divertida, pero siempre un espectáculo impresionante conducido por un político que ama contar una buena historia y que se las arregla para establecer un lazo directo, aunque a veces confuso, con el pueblo.

Hoy, la pequeña ciudad de El Tigre es el escenario del show. Chávez viste una boina roja de paracaidista, una camisa roja sobre una camiseta roja, jeans gastados y muestra una amplia sonrisa en su rostro de piel oscura. Sus rasgos parecen cincelados con machete. La vestimenta sugiere "no soy uno de esos burócratas indolentes en oficinas con aire acondicionado, tampoco uno de esos terratenientes que sólo piensan en sí mismos, en sus lujosas villas y en sus veloces Ferraris. Soy uno de ustedes". Con las cámaras funcionando, Chávez se pasea por uno de los supermercados subvencionados conocidos como Mercal, que venden alimentos básicos, instalados por el Gobierno en las barriadas y los distritos más pobres del país. "Leche, harina, trigo, todo muy barato", anuncia triunfal el Presidente, enarbolando un paquete de café. "Mira", dice, "un producto venezolano; imprimimos el primer párrafo de nuestra Constitución en el paquete". Chávez se moviliza entre besos y palabras. Alaba a Jesús como un revolucionario social ("Cada día me siento más próximo al cristianismo"), a Lenin como político ("Enderezó las cosas"), a Cervantes como hombre de letras ("Si los perros nos ladran, es porque estamos galopando", dice, citando al escritor español) y, finalmente, termina con su figura histórica favorita, Simón Bolívar, nacido en Caracas y "libertador de Sudamérica".

PODER SIN CONTRAPESO

Hacia la cuarta hora de programa se ha entregado por completo a su rol de benefactor. "¿Qué? ¿No tienen agua potable en su comunidad? Es imposible. Nos aseguraremos que eso cambie de inmediato". Cuando "Aló Presidente" termina, el público parece estar tan agotado como la estrella. Como los partidos clave de la oposición boicotearon la última elección, ya no hay un solo parlamentario que no sea cercano a Chávez. Los principales diarios de Venezuela, "El Universal" y "El Nacional", siguen criticando duramente al Presidente, una prueba positiva de que el país está lejos de tener una dictadura sobre la opinión pública al estilo cubano. Pero Chávez tiene poco interés en estos bastiones de la clase alta. Su instrumento de dominación es la televisión y es a través de ésta que gobierna el país, contando además con una ley de medios que prescribe la "responsabilidad social" y puede degenerar en cualquier momento en censura. Su desafiante eslogan es: "Este país sólo tiene futuro con nosotros".

UNA TIERRA DE CONTRASTES

Venezuela es muchas cosas. Es esa vasta y plana llanura central, Los Llanos, con sus haciendas ganaderas. Es la cálida y húmeda región tropical a lo largo del río Orinoco llena de burbujeantes pozos petrolíferos. Es la isla Margarita, con sus magníficas playas y sus tiendas libres de impuestos. Y Venezuela es también el lago Maracaibo, con sus torres de perforación que oscurecen el horizonte como un enjambre de langostas. Pero, por sobre todo, Venezuela es Caracas, la capital, que alberga a seis millones de personas (casi un cuarto de la población) en chozas precarias colgadas a las faldas de los cerros, lujosas villas en el valle o grandes bosques en el medio. Aunque casi siempre hay sol, muy pocos conducen un convertible y nadie anda con las ventanas abiertas, ni siquiera en las aglomeraciones de tránsito. Caracas es considerada la capital del crimen violento, y la segunda ciudad más peligrosa del mundo, después de Bagdad. No es raro que se registren de 40 a 50 asesinatos en un solo fin de semana. Cuando caen las sombras polvorientas sobre los viejos muros del centro de Caracas, las pandillas armadas se apoderan de las calles.

RESUCITANDO UN PASADO REVOLUCIONARIO

Chávez amaba el uniforme y soñaba en ser beisbolista. Pero tampoco era ciego a los marcados contrastes sociales de Venezuela. Cuando los derechistas derrocaron con ayuda de la CIA al Gobierno del Presidente socialista de Chile Salvador Allende en 1973, Chávez inició su educación política leyendo a Marx y Lenin y devorando cada palabra escrita por Bolívar. Rápidamente avanzó en las filas militares, su principal carrera. Pero también desarrolló una segunda carrera, al formar un movimiento clandestino con oficiales del Ejército. A fines de los '60, Venezuela todavía era el mayor exportador mundial de petróleo y uno de los mienbros fundadores de la OPEP. El Presidente Carlos Andrés Pérez nacionalizó la industria petrolera en 1976 y por un momento pareció que el nivel de vida de los venezolanos mejoraría drásticamente. Pero Pérez distribuyó los ingresos petroleros del país entre sus favoritos, permitiendo que una pequeña y arrogante clase alta llenara sus bosillos con el dinero del petróleo. El duro despertar se produjo a mediados de los '80, cuando el precio del petróleo cayó en dos tercios y Venezuela se deslizó a la ruina estatal.

En 1992, Chávez y sus camaradas de armas intentaron deribar al Gobierno. Fue una rebelión torpemente realizada, pero su líder convirtió rápidamente esa derrota en un triunfo personal. Arrestado por las autoridades, Chávez, hablando en vivo ante las cámaras, asumió toda la responsabilidad por el incidente. "Por desgracia fracasamos", proclamó este hombre telegénico. "Fracasamos... por hoy". Chávez fue sentenciado a prisión, pero se le permitió recibir visitas en la cárcel. Para sectores del Ejército y, sobre todo, para los pobres, se convirtió en un ícono mesiánico de la esperanza.

Tras ser liberado en 1994, el revolucionario se reunió por primera vez con Fidel Castro, buscando inspiración en el dictador cubano. En 1998, tras obtener más del 56% de los votos en una elección libre, se instaló en el Palacio Presidencial de Miraflores como el Presidente más joven en la historia del país. Instauró poderes especiales para sí mismo, de manera de poder abordar su "revolución social", y convenció al Parlamento para adoptar una Constitución presidencialista. En abril de 2002 sobrevivió a un intento de golpe organizado ("probablemente con ayuda de la CIA", según la revista estadounidense "Newsweek") por la clase alta, temerosa de perder sus últimos privilegios. Después de sólo dos días, con el apoyo de tropas leales, reasumió su cargo. En agosto de 2004, una vez más el futuro de Chávez estuvo en la balanza, cuando se vio obligado a llamar a un referendo luego de que una huelga paralizara la industria petrolera del país. Chávez ganó con más del 59% de los votos.

10 MIL MILLONES DE DÓLARES EN GASTO SOCIAL

La Misión Sucre, ubicada en un sector pobre de Caracas, es una entre centenares de instalaciones gubernamentales de este tipo en el país. Médicos cubanos, venidos de la isla caribeña como intercambio por petróleo barato, atienden a niños llorosos en una pequeña clínica. En una modesta escuela, adultos escriben dificultosas letras en un pizarrón. Mujeres producen sandalias en una pequeña fábrica de zapatos, mientras otras cosen camisetas rojas en un edificio más grande. Hay afiches de Chávez en algunas de las modernas máquinas. "Después de todo, él nos dio las máquinas", dice Amalia, una costurera. La fábrica es una cooperativa y vende las camisetas, a tres dólares cada una, a la compañía petrolera, cuyo nivel ejecutivo consiste sólo en partidarios de Chávez. Las ventas están garantizadas y las ganancias se reparten por igual entre los trabajadores. Pero este paraíso de los trabajadores tiene también sus fallas. No mucho más de la mitad del personal se presentó hoy a trabajar.

El Presidente ha inyectado a lo menos un estimado de 10 mil millones de dólares en programas sociales durante los últimos dos años. ¿Cuánto de este dinero se hizo humo y cuánto fue malgastado en programas no exitosos? Algunos críticos se han preguntado si las misiones no son más que espejismos. Y citan estadísticas que muestran que la brecha entre ricos y pobres se ha mantenido más grande que nunca durante los siete años de Gobierno de Chávez.

UNA OPOSICIÓN PARCHADA

La mayoría de los opositores a Chávez son ricos empresarios. Incluyen a un escurridizo neoliberal llamado Julio Borges, de 36 años de edad; al ex político, ex guerrillero y editor Teodoro Petkoff, de 74 años, quien repentinamente se está postulando como el hombre del centro, y al anciano abogado estrella Enrique Tejera París, de 85, quien pasa sus días atendiendo a su corte en su opulenta hacienda o en sus oficinas del centro. Es un ensamblaje lamentable en su conjunto y su integrante más anciano es su única fuerza intelectual significativa. Tejera niega vehementemente que los programas sociales del Presidente sean el enfoque correcto. Dice que el nivel de vida en Venezuela sólo puede mejorarse radicalmente mediante el fortalecimiento de la empresa privada. "Si el precio del petróleo cae en apenas 25 centavos de dólar, estará prontamente acabado... y el país se arruinará". Lo acusa también de estár creando un ejército privado y califica de ridículo el acuerdo con los rusos para la compra de helicópteros de combate y 100 mil rifles Kalashnikov. Hace cualquier cosa por agitar el temor a una invasión, uniendo así al pueblo en torno suyo. "A veces, Chávez me parece astuto", dice Tejera, que sólo podrá aspirar a unos pocos votos en la elección presidencial del 3 de diciembre. "Y a veces lo encuentro irracional. En realidad, al hombre probablemente le corresponda un diván siquiátrico".

NARCISISMO-LENINISMO

El doctor Edmundo Chirinos, 70 años de edad, el siquiatra y buen amigo de Hugo Chávez, tiene su oficina en uno de los mejores vecindarios de Caracas. ¿Ha tratado profesionalmente a Chávez? "Fue mi paciente y se convirtió en mi amigo y todavía nos vemos casi todas las semanas". No puede divulgar información profesional, dice Chirinos, antes de revelar que el Presidente y su esposa intentaron salvar su matrimonio en una serie de sesiones. Dice que muchas lágrimas se derramaron en esta oficina, pero sin resultados. ¿Y qué hay de su papel como símbolo de la izquierda y adversario de la globalización? "Chávez disfruta su papel y ha mejorado por sí mismo, como todos los estadistas importantes en la historia mundial. Esto se hace evidente en su asombrosa energía, que le permite trabajar noches enteras. Es un hombre con una misión, y estaría ciertamente preparado para morir como un mártir si eso llegara a suceder". ¿Cómo llamarlo? Chirinos busca la expresión correcta.

¿Narcisismo-leninismo, tal vez? Chirinos no está seguro de que le guste la expresión. Pero entrega una observación profesional. "El término narcicismo describe una enfermedad, y Chávez por cierto no está enfermo, en un sentido clínico".

Chirinos se despide. "He pensado mucho a cuáles políticos actuales podría parecerse Hugo Chávez. Este sentido de misión, esta certeza para disipar las contradicciones, este lenguaje bíblico con su división entre Dios y Satanás, entre el bien absoluto y el mal incesante. Sólo puedo pensar en un hombre: George W. Bush".

© Der Spiegel

(The New York Times Syndicate)

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