
Inicio » Cultura y Entretención
Domingo 3 de septiembre de 2006
Por Marcos Moraga Lovera
"El Consejo Asesor va más lento que la Roja de Acosta", dice una pancarta a un costado de la Alameda. Meses después de haber protagonizado las mayores protestas vistas en democracia, el movimiento estudiantil espera con impaciencia los avances hacia un nuevo sistema de educación. Las miles de pisadas y sirenas que ponían sonido a las marchas, por el momento callan; pero otra música es la que este 9 de septiembre, en la pista atlética del Estadio Nacional, reunirá a miles de jóvenes en torno a la banda sonora de la protesta, cuando tome lugar el primer festival "En Defensa de la Educación Pública", organizado por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago (Feusach).
La Sonora de Tommy Rey, Los Miserables, Santo Barrio, Illapu, Inti-Illimani histórico -pese al fallo judicial que les impide usar el nombre, así figuran en los afiches-, Sol y Lluvia y Chancho en Piedra son los convidados. "Le pusimos 'festival' y no 'acto político cultural' por una buena razón", explica Néstor Marín, presidente de la Feusach. Porque la protesta hoy es fiesta, y esa es una de las lecciones aprendidas en las clases callejeras que dictaron los secundarios.
Y YA CAYÓ
Guitarreo y fogata parecen postales de otra época, pero la dirigencia pingüina se encarga de aclararlo. Karina Delfino, hoy enfocada a la PSU y separada de todo cargo, recuerda el acompañamiento musical de las tomas, desde Víctor Jara al reggaeton, pero inclinados al canto libre. "Por mi parte, escucho mucho rock latino y música andina, pero en las tomas se escuchaba harto Sol y Lluvia, Illapu o Víctor Jara. Antes que varios colegios cayeran en toma era típica la guitarra con alguien cantando Inti-Illimani", cuenta. "La única angustia era que en algún momento llegara el desalojo, pero no era muy probable. Servía para dar un ambiente a la toma junto a lo más pachanguero. Se escuchó mucho, sobre todo el tema de la guitarra; le daba el toque".
Roberto Márquez, socio fundador e integrante de Illapu, engancha con la protesta alegre: "No tiene por qué ser una lucha tonta grave". Y otro hit estudiantil, Amaro Labra, de Sol y Lluvia, concuerda: "Desde que asumimos el tema de cantar en dictadura, nuestro ánimo era ése: no dejarnos vencer por la pena y el dolor. Por eso no aceptamos el subtítulo de canción de protesta, somos canción de propuesta y seguimos en eso".
Todos los convocados coinciden en algo: cantar contra Pinochet es una batalla pasada, pero los mismos versos encuentran enemigos en su legado, entre ellos esa hija ilustre llamada LOCE. Labra: "Si bien se terminó la dictadura más grosera, de los militares en la calle y la tortura, ha pasado el tiempo y ha quedado claro que la dictadura del dinero se ha apropiado de sectores como la educación. El país ha generado una riqueza que disfrutan las personas. Nosotros, que vivimos en los años de Pinochet, nos sentimos renovados viendo la cantidad de jóvenes que luchan transversalmente en términos políticos, que entienden sus derechos y quieren las cosas rápidamente".
QUÉ ES ESO, PROGRESO
Chancho en Piedra, Los Miserables y Santo Barrio serán los grupos "jóvenes" en la pista atlética, pero todos cuentan varios años de trayectoria. Fuera de los gritos contra la LOCE, las canciones de orientación política no encuentran referentes de reciente aparición. "Me extraña mucho que no surjan grupos con mensaje. En estos últimos diez años no hay demasiadas bandas con temática política o social que hayan nacido. Es por el momento que se vive en Chile: un país superplástico, de malls, facha y modelo rica. No es muy motivador", reflexiona Claudio García, vocalista de Los Miserables.
La ex dirigente Karina Delfino explica por qué la toma se musicalizaba con viejas glorias: "Actualmente hay muy pocos grupos que reflejan lo que sentimos. Nosotros no sabíamos contra quién había que luchar, entonces las canciones que se hacen hoy apuntan a una cultura que se siente estable. Lo más representativo que se escuchaba, de lo nuevo, era música extranjera, como Ska-p".
"Hasta cierto punto", responde Cristóbal González, batería y voz de Santo Barrio, "hay una gran cantidad de bandas donde sí hay un aporte a los temas sociales y en diferentes estilos. Lo que pasa con nosotros o Cholo Mandinga dentro del movimiento mestizo, o en el punk, con Los Miserables y otros nuevos referentes. En el hip hop está Legua York, que tocan y viajan mucho, pero todavía medio under. El problema es que las radios privilegian lo de afuera, y desestiman lo nacional e independiente".
Juan Carlos Ramírez, alias "Comandante Conejo", cuenta que en la trinchera de la toma se escuchaba "mucha música política", y junto a extranjeros como La Polla Records, también actos menos masivos, actuales y nacionales, los acompañaban en sus vigilias, como los organizados por la Red de Hip Hop Activista. Delegado de la Asamblea Nacional en el Consejo Asesor, Ramírez aclara de entrada que no está autorizado para hablar sobre los futuros pasos de los secundarios, pero las canta claras: "Van a saber luego de nosotros".
NO IMPORTAN LOS
AÑOS QUE TIENES
Ni protesta, ni capucha, ni tomas. La Sonora Tommy Rey no transa los himnos pachangueros y de todas formas se las arregla todos los años para convocar a los universitarios a asamblea general. Patricio Zúñiga -Tommy, para el mundo- subirá al escenario de la pista atlética a decir presente. "Es un agradecimiento por todo lo que han hecho estos jóvenes por nosotros y muy felices de apoyarlos también. Estamos al lado de ellos en todo", dice el Rey del Año Nuevo.
Hace rato que Tommy no tiene problemas con recrear año tras año sus canciones, pero cuando un movimiento que fue capaz de paralizar al país declara su afición por viejas glorias de la canción chilena, a los aludidos no les queda más que reflexionar sobre la actualización de sus versos. "Es un trabajo que hemos venido haciendo por generaciones y hoy tiene su muestra en estos estudiantes, un público joven que nos conoce antes de las manifestaciones", comenta Amaro Labra.
Porque si hay algo que les preocupa es desmarcarse del recuerdo, y eso lo quiere dejar claro el líder de Sol y Lluvia: "No tenemos un nuevo aire, el aire nuestro es el de hoy. No representamos nostalgia, aunque tenemos un aprendizaje de dolores importantísimo en el pasado. Pero estamos viviendo los temas de hoy". Charango y pachanga, cajón peruano y guitarra eléctrica: es la banda sonora de la protesta, que mientras los pingüinos aguardan, les canta al oído. Y aprende. LCD