
Jueves 14 de septiembre de 2006
Ivonne Toro / Iván Delgado
Fue inesperado. El ex candidato presidencial de la Alianza, Joaquín Lavín, concluía su intervención sobre el gobierno comunal en la jesuita Universidad Alberto Hurtado y decidió hacer una "reflexión personal". Mencionó los hechos de violencia por la conmemoración de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1973 y destacó el rol que tuvo el ex comandante en jefe del Ejército, el general (R) Juan Emilio Cheyre -que minutos antes había abandonado el recinto- en función de la reconciliación. Luego vino una declaración que fue recibida como un rudo golpe por la UDI. Lavín, de nuevo distanciándose de su partido, aseveró que ya era hora de que la derecha hiciera su propio mea culpa en relación con las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.
"Siempre que yo decía estas cosas, se interpretaban políticamente porque yo era candidato, entonces ahora las puedo decir más libremente: siento que las personas que adherimos al Gobierno militar también tenemos que decir que tuvimos anteojeras ideológicas porque no vimos o no creímos muchas de las cosas que el resto de Chile estaba viendo o estaba viviendo en esos momentos, y también tenemos que hacer, en ese sentido, nuestro nunca más", dijo el ex alcalde de Santiago.
En mayo de 2005, Lavín ya había sorprendido a su sector, al afirmar que de haber sabido los atropellos a las garantías fundamentales no habría votado Sí en el plebiscito de 1988. La ignorancia de lo que ocurría en el país durante la dictadura ha sido un argumento recurrente entre los civiles que fueron parte del régimen militar para justificar su pasividad frente a la violencia de Estado contra los opositores y su colaboración con el autoritarismo.
Si bien quien fue la carta gremialista a La Moneda se había "arrepentido" de su pasado, jamás, hasta ayer, había interpelado a su bloque político a actuar en forma similar, de ahí la molestia que se desató en la UDI. La más enfática fue la vicepresidenta Evelyn Matthei. En medio del análisis del Informe de Política Monetaria (IPOM) del Banco Central, la senadora usó un sarcasmo para referirse a la más reciente confesión del líder aliancista. "¡¿Ésa es la última tontera de Lavín?!", alcanzó a decir la legisladora antes de ser interrumpida por el ex timonel Jovino Novoa, que lanzó una especie de cortafuegos con un escueto "sin comentarios".
REACCIÓN PARTIDARIA
Durante la tarde la mesa gremialista -que el pasado 11 de septiembre no tuvo ninguna actividad pública y mantuvo un táctico silencio- se reunió para analizar cómo responder a esta ofensiva que provino desde sus propias filas y que la enfrenta con un ayer que la derecha ya no ostenta con orgullo.
A través de un comunicado de cuatro puntos, el presidente Hernán Larraín dio cuenta de la visión de la UDI ante esta nueva muestra de autonomía de Lavín. "Valoro y comprendo las palabras de Joaquín Lavín sobre la materia, en cuanto reflejan un sentimiento personal por la vinculación que tuvo con el Gobierno militar y por la necesidad de expresar su punto de vista en el ámbito de derechos humanos", plantea el texto.
El documento prosigue con una aclaración de que los gestos tienen valor cuando son hechos "libres y voluntariamente" y cuando no hay presión alguna para ejecutarlos. También se recalca que la UDI en 2003 reconoció la "gravedad moral" de la represión y admitió que se habría podido hacer más.
Larraín, que no aceptó preguntas, aseguró que "en esos años" él tuvo una posición crítica frente al accionar de la dictadura. "Todos fuimos responsables, aunque en diverso grado, de lo que ocurrió en Chile y todos debemos hacernos cargo de esta situación para que tales hechos de violencia, que causaron tanto daño y dolor humanos, no se repitan jamás", concluyó.
Desde RN, el ex abanderado Sebastián Piñera también se hizo parte del debate. Sostuvo que "toda persona que sienta que tuvo responsabilidad en los atropellos de los derechos humanos y que quiere actuar de buena fe, estar en paz con su conciencia, debería pedir perdón", pero recalcó que el "perdón tiene que surgir de cada uno" y que no es exigible a un pacto político.
En la Concertación, un sorprendido ex ministro Francisco Vidal, que ofició de anfitrión en la charla que precedió al lavinazo, destacó que "¡por fin alguien con el liderazgo de Joaquín Lavín hace un reconocimiento público de lo que es la historia reciente de Chile!" y adujo que su actitud contribuye al reencuentro nacional.
Si bien las palabras de Lavín pueden contribuir a la reconciliación, es un hecho que también aumentan la distancia, ya sideral, del ex presidenciable con la UDI, una realidad que se asume a media voz en la tienda derechista y que cada día es más evidente, al punto que varios se preguntan si no está cerca la hora del divorcio. LN