Ayer fue cremado el cuerpo del poeta Gonzalo Millán, quien falleció la madrugada del sábado a los 59 años debido a un cáncer terminal. Sus restos fueron velados en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced y luego fueron incinerados en el crematorio del Cementerio General.
Acompañado por familiares, amigos y creadores como Raúl Zurita, Antonio Skármeta, Alejandro Zambra y Mauricio Redolés, el féretro fue sacado de la capilla entre los sones del poeta Antonio Machado que tan bien interpreta Serrat y fue trasladado a pie hasta el Cementerio.
Aquí lo despedimos con un poema de su autoría llamado “Testamento”:
Al fuego, mi único heredero // dejo mi noble cuerpo, y al viento albacea,
la dispersión de mis cenizas // Nada dejo a la tierra que invierte
la carne en sus entrañas // A la poesía lego la imagen póstuma de mi corazón martillando como un puño de brasa el refrigerador del infierno.
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