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El colegio en la casa

El colegio en la casa

Utilizan un sistema llamado Home School para que sus niños aprendan lo que otros pequeños conocen en una sala de clases. Creen que las escuelas los instruyen, pero no los educan. Por eso, optaron por un mouse y una biblioteca para indicarles el camino. Esta es su revolución. Y quieren sumar adeptos.

Viernes 27 de octubre de 2006

Óscar Valenzuela

Álex Zúñiga se despierta temprano en su casa de la Ciudad Satélite de Maipú. Le da un beso a su esposa Susan y se despide de sus hijos de 9 y 3 años. Álex sale al trabajo y los niños se dirigen a clases. Pero no van en micro o en furgón. Les basta caminar unos pocos metros y llegan al comedor de la casa, donde su madre ya les tiene preparadas actividades educativas.

Mientras juegan con su colección de dinosaurios, Susan incentiva al mayor a que recree el ambiente en que vivían estos animales, aprenda sus nombres y los divida entre carnívoros y herbívoros. Siguiendo con el lúdico sistema, el bichito de la curiosidad ya picó al niño y cuando Alex retorna al hogar en la tarde, su hijo quiere saber por qué los dinosaurios ya no existen. "Conversamos el tema y buscamos juntos la respuesta en los libros y en Internet. Así adquieren un aprendizaje que difícilmente olvidarán", explica el padre.

De esa manera pasan las materias cerca de 60 familias chilenas ligadas a la Organización Familia Escolar, que utiliza el método conocido como Home School. Su revolucionaria ideología es dejar a un lado los horarios estrictos y las rígidas normas escolares para que los padres tomen en sus manos el rol de guías pedagógicos. Así, educan a sus hijos en la tranquilidad del propio hogar. Son los niños que aprenden sin ir a la escuela.

"Mi hijo en kinder tuvo una buena experiencia, pero en 1º y 2º nos desilusionamos, porque nos dimos cuenta que estábamos exigiéndole cosas a esa edad y lo estresábamos, cuando lo que tenía que hacer era estar jugando", recuerda Alex. Su crítica es que el sistema educativo sólo llena las cabezas con datos y conocimientos de manera mecánica, sin dejarle espacio a la iniciativa del menor. "El colegio instruye, pero no educa", es su lema. Conocieron este sistema a través de Internet, y actualmente se comunican con padres de varios países que realizan experiencias similares. Alex ya habló con el Seremi de Educación y dentro de algunos años sus hijos deberán rendir exámenes libres. Pero eso no le preocupa por ahora. "A los niños hay que dejarlos desarrollarse en libertad, no hay que forzarlos", recalca.

Una biblioteca e Internet

Aunque siempre anda corto de tiempo en su trabajo como médico en la Mutual de Seguridad, el doctor Ricardo Silva no pierde la oportunidad de llamar a su casa para saber en qué están sus hijos de 7, 5 y 4 años, y su bebé de pocos meses. Ellos tampoco asisten actualmente al colegio, aunque sí lo han hecho de manera esporádica. Sin embargo, la intención del profesional es que se eduquen en casa. "Lo único que hace falta -dice-es tener una buena biblioteca, un computador con Internet y el ánimo de responder las inquietudes de los niños".

Su esposa, que es educadora, se queda con los pequeños durante el día, y el médico la releva en las tardes. En su caso particular, no cuentan con un currículum rígido de materias a enseñar, como otras familias. "Trabajan según sus intereses, no somos muy regulados en ese aspecto. Priorizamos el desarrollo individual".

Las críticas al sistema hablan de que los niños viven en una burbuja, sin tener contacto ni socialización con sus pares, lo que es negado completamente por el doctor Silva. "Ellos comparten como cualquier niño normal, van a cumpleaños de sus amigos o participan en scout. Nuestra vida no difiere en nada de una familia común y corriente", enfatiza.

Sin embargo, para no tener problemas en caso que los menores quieran seguir estudios superiores, el médico está buscando algún establecimiento que entregue clases parciales y que sea reconocido por el Ministerio de Educación, para matricularlos. "Por un asunto de la ley de educación, que es tan mala en ese aspecto y no da libertad, prefiero ligarlos a algún colegio, aunque la idea es que no estén obligado a ir todos los días a clases ni a rendir todas las pruebas". Por ahora, sigue en busca de ese colegio.

Exámenes libres

Carlos Concha, jefe de la División de Educación General del Mineduc, aclara que la cartera permite que exista esta opción educacional, en instituciones que no son reconocidas por el Estado.

"Por ley los menores de edad deben tener una escolaridad obligatoria de 12 años y los padres son los encargados de asegurarla", explica el experto. Para ello el Estado pone a disposición establecimientos educacionales (colegios gratuitos) o permite otras modalidades, entre ellas el Home School.

"Para certificar el cumplimiento de la norma, el ministerio exige que cada cierto tiempo los alumnos que no asisten al colegio rindan exámenes libres, que están regulados por decreto", aclara. El procedimiento que deben seguir los padres es acercarse al ministerio y llenar una solicitud para que les designen un establecimiento donde será evaluado el niño.

Al consultarle su opinión personal, Carlos Concha recalca que actualmente existen distintas alternativas de colegios, que entregan una oferta que abarca toda la diversidad de los estudiantes. "Por lo tanto -agrega- no es justificable que los niños se queden en su casa y no asistan a la escuela".

No hay libertad

La profesora de Artes Plásticas María Isabel Martínez, por el contrario, intenta que su hija de 6 años se aleje lo más posible de la influencia de alguna escuela. La menor asiste a kinder en un colegio Waldorf, de inspiración humanista, que funciona con pocas reglas establecidas e incentiva el desarrollo de las expresiones artísticas. "Después de buscar en muchos establecimientos, esta es la alternativa que más me satisfacía para mi hija, pero mi intención es que próximamente ella se quede en casa", enfatiza la pedagoga.

El motivo de esta postura es la experiencia que María Isabel tuvo haciendo clases durante tres años. "No hay libertad para enseñar, para que los niños se expresen, para el juego mismo", se queja. Su visión es que "sólo les enseñan materias, pero no a compartir entre ellos. Si los ves en el recreo, todos están aislados en su mundo, no sociabilizan".

Por ahora el gran obstáculo para involucrarse de lleno con el sistema de Home School es encontrar un trabajo desde su hogar. Pero en cuanto lo obtenga, la profesora no lo duda ni un minuto. "Seguro que la dejo aprendiendo en la casa".

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