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El sostenedor insostenible

Aunque las acusaciones en su contra se arrastraban desde el 2001, sólo hace una semana fue detenido el megasostenedor acusado de apropiación indebida de fondos destinados a la educación. Las irregularidades las pudo cometer gracias a un sistema educacional que facilita el libre ejercicio de los privados y limita las posibilidades de fiscalización.

Domingo 29 de octubre de 2006

Javier Rebolledo

En agosto pasado, la cadena de colegios Britania, del megasostenedor Manuel Hidalgo, acaparó la atención pública luego que alumnos y apoderados optaron por ocupar tres establecimientos. Denunciaban las pésimas condiciones de los recintos y el no pago de remuneraciones e imposiciones de los docentes.

Las irregularidades se arrastraban desde el 2001, pero a pesar de que Hidalgo había sido inhabilitado de por vida para ser sostenedor -tenía 15 procesos fallados en su contra en la Secretaría Ministerial (Seremi) de Educación Metropolitana y varias sanciones de la Dirección del Trabajo-, éste seguía siendo el dueño de los establecimientos y recibiendo mes a mes la millonaria subvención estatal. El sábado 21 de octubre, Hidalgo finalmente fue detenido, pero atraparlo no fue una tarea fácil.

PALO BLANCO

El Britania School de La Florida era la última piedra en el zapato para las autoridades de Educación. Hasta el viernes pasado, apoderados y alumnos mantenían tomado el establecimiento y exigían la cabeza de Alejandro Traverso -seremi metropolitano de Educación- porque ordenó retener la entrega de la subvención de septiembre y octubre al nuevo sostenedor, Álvaro Gallegos. Éste había sido nombrado por Manuel Hidalgo como su sustituto (tal como lo establece la ley) luego de que el Mineduc lo inhabilitara como sostenedor de colegios.

El Gobierno sospechaba que si entregaba el dinero al "palo blanco" de Hidalgo, no se les pagaría a los profesores ni los servicios básicos, como ya había sucedido en otros establecimientos de la cadena cuando vivieron una situación similar.

Pero en esta ocasión, Hidalgo tenía un flanco débil: era sólo el arrendatario del inmueble y el contrato establecía que sólo él podía cancelar la deuda. A Gallegos no le quedó más que firmar un mandato legalizado para que un tercero -un funcionario de la Seremi- cobrara el cheque girado a su nombre. La operación se realizó el jueves pasado y se recuperaron ocho millones de pesos, con los que se cancelaron las remuneraciones impagas de los profesores. "Estimamos que las deudas del colegio perfectamente pueden ser subsanadas con el dinero retenido", señala Traverso.

Con todo lo sucedido es evidente la disminución de las matrículas en el Britania de La Florida; por ello económicamente es inviable y dejará de impartir clases a fin de año. Entre 2005 y 2006, otros tres colegios de Hidalgo ya habían sido cerrados y los otros ya tienen nuevos sostenedores.

ATRÁPAME SI PUEDES

Manuel Hidalgo proviene de una estirpe de sostenedores encabezada por su padrastro, el fallecido Hugo Cárdenas, una leyenda en el mundo de la educación (ver próximo número). Bajo su alero, al 2005 Hidalgo llegó a tener siete colegios en Santiago y uno en la V Región, la mayoría de ellos bajo el sello de garantía Britania.

Luego de un proceso de reestructuración del sistema de fiscalización en la Seremi Metropolitana, descubrieron que los colegios administrados por Hidalgo

-a través de las sociedades Inversal S.A., H. y S. Ltda. y bajo su propio nombre- sumaban cerca de 30 resoluciones en su contra dictadas entre 2001 y 2004. Algunas correspondían a no pago de remuneraciones y cotizaciones previsionales, también se sancionaba la precaria mantención de las instalaciones y que las listas de asistencia eran adulteradas para obtener

mayor subvención por parte del Gobierno.

En 2004, la Secretaría Regional de Educación elaboró un catastro de los establecimientos de Hidalgo. Lo grave, cuentan en esa repartición, es que su insolvencia económica ponía en riesgo la continuidad de estudios de los alumnos. Así que lo invitaron a dialogar. Hidalgo se comprometió a solucionar los problemas financieros y se concluyó que los liceos eran viables. Pero el sostenedor no cumplió. En 2005, la secretaría metropolitana conformó un grupo de profesionales para que fiscalizaran todos los establecimientos de Hidalgo en forma simultánea y así evitar que se ocultara información. Con los resultados se abrieron nuevos procesos en su contra y se le inhabilitó para administrar colegios de por vida.

El colegio Jan Komensky, de la V Región, fue cerrado debido a su pésima infraestructura y los alumnos reubicados para evitar que siguiera operando.

Las precauciones de la Seremi tenían un fundamento: Hidalgo sabía exactamente cómo burlar el sistema y seguir funcionando de manera irregular. "Entregaba a los profesores un adelanto de sueldo, con el compromiso de que les pagaría más adelante, y ellos firmaban la planilla. Con esto nos ataba de manos porque en el papel todo aparecía en orden. Las cotizaciones eran canceladas a las AFP y ellas lo acreditaban con un documento. El problema es que los cheques no tenían fondos. Entre que daban aviso y nos llegaba la información, la subvención ya se le había entregado", dice Traverso.

Con la inhabilitación a Hidalgo en el Jan Komensky, el dictamen se extendió al colegio King Edwards, de Maipú, que también estaba a su nombre. La sentencia fue ratificada por la ministra de Educación, Yasna Provoste, e Hidalgo deberá nombrar un sustituto. Paradójicamente, este colegio es conocido como "la joyita de Hidalgo", debido a que no presenta irregularidades.

Pero en el resto de sus establecimientos persistían las irregularidades. En agosto de 2005, la Seremi congeló la subvención de todos los colegios ligados a él, los atrasos en el pago de sueldos se hicieron más seguidos y los procesos en su contra se multiplicaron.

EL COMIENZO DEL FIN

Las postrimerías de 2005 fueron nefastas para el megasostenedor. El 14 de diciembre, la Seremi de Educación inhabilitó a la sociedad Inversal S.A. para administrar establecimientos educacionales. Era un paso importante, ya que la mayor parte de los colegios de Hidalgo estaban a nombre de esa entidad: el Britania Cordillera de Puente Alto, el de La Cisterna y el Britania Centro. La resolución fue ratificada el 11 de agosto pasado. Veinte días después, los estudiantes del Cordillera se tomaron el colegio. Denunciaron que los profesores incluso debían vender sopaipillas para subsistir.

El lunes pasado, los profesores de este mismo colegio, a través del presidente del sindicato, Leonel Lara, pidieron la cabeza de Traverso. Argumentaron que el colegio tenía multas graves desde 1998 y que en 2004, Hidalgo había recibido 900 millones de pesos por un proyecto inmobiliario para la Jornada Escolar Completa (JEC).

Lo primero es cierto. Sin embargo, el traspaso de dineros para la JEC nunca se materializó. El 2005, con todas las resoluciones en contra de los Britania, quien debía dar el visto bueno para la asignación era Traverso. El nivel central se lo solicitó, pero mediante la Orden 083504, del 13 de septiembre de ese año, se negó, pues "el Britania Cordillera se encuentra suspendido para recibir aportes por procesos pendientes", señala el documento oficial.

Actualmente, todo está en paz en Puente Alto debido a que el jueves pasado asumió como nuevo sostenedor Marco Antonio Hormazábal, perteneciente a una familia de megasostenedores con un pasado de dulce y agraz (ver próxima edición).

SE ACABÓ

En enero pasado, también se inhabilitó a la sociedad H. y S. Ltda. para administrar colegios en forma perpetua y se revocó el reconocimiento oficial del Britania de Renca. La resolución fue ratificada por Provoste en agosto pasado.

Los alumnos podrán continuar en el establecimiento, pues -junto a sus deudas- fue asumido el jueves pasado por la nueva sostenedora, Carolina Hernández, pero ahora bajo el nombre de colegio José Manuel Infante.

Con la acción sobre el Britania de Renca se logró inhabilitar a Hidalgo como sostenedor del colegio de La Florida, que también figuraba a nombre de la sociedad H. y S.

Actualmente, Hidalgo adeuda 121 millones de pesos en demandas laborales. Una de esas demandas, por 60 millones, incoada en el Tercer Juzgado Laboral, tenía orden de pago a una profesora de sus establecimientos. El tribunal competente ordenó embargar el dinero de la subvención directamente a la Seremi, pero los abogados de esa repartición sospecharon que era un "palo blanco" de Hidalgo debido a que no existía ninguna apelación. "Era raro que Hidalgo simplemente se aviniera a pagar", dice Traverso. El Consejo de Defensa del Estado se hizo parte y el pago de la deuda fue suspendido.

El sábado 21 de octubre, Hidalgo fue detenido por la Policía de Investigaciones en su departamento de avenida El Bosque. Tenía ocho órdenes de aprehensión por apropiación indebida de dinero, giro doloso de cheques y falsificación de documento público y privado.

El lunes pasado, el 18º Juzgado del Crimen de Santiago resolvió dejarlo en prisión preventiva y actualmente se encuentra en la ex Penitenciaría de Santiago. Fue el término de un megasostenedor que cometió múltiples irregularidades en medio de un sistema educacional que facilita el libre ejercicio de los privados.

Una de las discusiones actuales en el Consejo Asesor gira en torno a aumentar la capacidad de fiscalización por parte de las autoridades del sector y aumentar los requisitos para ser sostenedor.

Pero existe un grupo que comparte con Hidalgo las malas condiciones de sus establecimientos, los pésimos resultados académicos y que durante años han lucrado con la educación, logrando fortunas y grandes lujos. El próximo número se tratará en profundidad el tema.

La Nación

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